Feijóo urge al Gobierno a autorizar el viaje Rey Ceuta en plena crisis migratoria

La petición del líder del PP reactiva el debate sobre la presencia de la Corona en las ciudades autónomas tras la crisis migratoria de finales de julio. El Ejecutivo defiende la soberanía, pero mantiene sin fecha una visita que también reclama Vox.

Alberto Núñez Feijóo reclama al Gobierno que autorice el viaje del Rey a Ceuta tras la crisis migratoria de julio.

En una entrevista con Europa Press, Feijóo ha asegurado que Felipe VI ‘quiere ir a Ceuta’ porque le corresponde como jefe del Estado ante una crisis ‘humanitaria, de salud pública y de orden público’. El dirigente popular pide al Ejecutivo de Pedro Sánchez que anuncie la visita. Si él fuese presidente ‘anunciaría que el rey de España irá a Ceuta’, aunque admite que, como jefe de la oposición, no dispone de ‘todos los datos’ para concretar una fecha.

Feijóo reclama al Gobierno que autorice la visita del Rey a Ceuta

Feijóo sitúa la petición en las competencias constitucionales de Felipe VI como ‘garante de la soberanía y de la integridad territorial’ de España. Agradeció además el gesto de recibir a primeros de agosto en Marivent al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, cuyas declaraciones interpreta como una señal de que el monarca desea desplazarse a la ciudad autónoma.

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El viaje no es un gesto inédito; su precedente explica parte de la cautela. Desde la restauración de la democracia, solo los reyes Juan Carlos I y Sofía viajaron a Ceuta y Melilla en noviembre de 2007, bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero. Aquel desplazamiento provocó una crisis diplomática con Marruecos, que retiró temporalmente a su embajador de Madrid. Felipe VI no ha realizado una visita oficial a ninguna de las dos ciudades autónomas desde su proclamación en 2014.

La presión no es exclusiva del PP. El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, también del PP, ha reclamado esta semana que Felipe VI visite ambas ciudades ‘sin más dilación’. En sus perfiles oficiales ha recordado que Alfonso XIII y Juan Carlos I ya estuvieron en los dos territorios.

La visita institucional no es un gesto protocolario: obliga a medir la respuesta de Marruecos y define la firmeza del Gobierno en la defensa de las ciudades autónomas.

Impacto diplomático y reacción del Ejecutivo

El Gobierno de España ha trasladado un rechazo ‘tajante’ a las reivindicaciones de Marruecos sobre Ceuta y Melilla y ha subrayado que son dos ciudades españolas. La respuesta del Ejecutivo comparte el marco de defensa de la soberanía, pero evita por ahora comprometer una fecha para la visita del jefe del Estado.

Feijóo ha acusado a Marruecos de haber ‘consentido o alentado’ la entrada masiva de más de 70.000 migrantes irregulares los pasados 30 y 31 de julio. Sostiene que el Gobierno, sabiendo de la situación, no actuó y critica la ‘indolencia e incompetencia’ de la gestión de Sánchez. A su juicio, la política migratoria tiene un ‘efecto llamada’ y va en sentido contrario a los pactos de la Unión Europea. Feijóo cita la carta de 22 líderes europeos tras el asalto en Ceuta como una llamada de atención clara hacia la protección de las fronteras europeas.

Sobre el giro respecto al Sáhara Occidental, el líder popular ha insistido en que cualquier decisión debe someterse al Congreso de los Diputados. En el plano europeo, lamenta que Sánchez impusiera controles a viajeros procedentes de Italia tras la suspensión del espacio Schengen por Roma, mientras Marruecos no recibe una reacción equivalente.

La pugna por la soberanía: PP y Vox en el mismo tablero

La batalla por la soberanía de Ceuta y Melilla tiene un destinatario interno evidente. Vox ha convertido la defensa de las ciudades autónomas y la denuncia de la presión migratoria en uno de los ejes de su discurso. El movimiento de Feijóo se produce en un terreno que la formación de Santiago Abascal ha disputado con insistencia: la denuncia de la debilidad del Gobierno ante Marruecos y la exigencia de una reacción institucional que no se quede en la mera gestión de crisis. Por eso, cuando Feijóo reclama el viaje del Rey y endurece sus acusaciones, compite en un territorio que Vox transita desde hace años con un lenguaje más directo.

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La petición del PP ofrece una lectura estratégica: Feijóo no solo presiona al Gobierno, también busca neutralizar el flanco por su derecha. Si el Ejecutivo autoriza la visita, el Partido Popular aparecerá como el partido que la hizo posible. Si la bloquea, la responsabilidad recaerá en Sánchez. El PP necesita demostrar que su discurso sobre Ceuta no es solo retórico, sino que puede traducirse en un hecho político concreto y medible en la agenda de la Monarquía. La cuestión de fondo no es únicamente protocolo. Es quién fija el relato de la soberanía y quién se moviliza con más credibilidad cuando Marruecos aprieta.

El desenlace todavía está abierto. Lo que sí parece consolidado es que la defensa de Ceuta y Melilla ha dejado de ser un asunto periférico para instalarse en el centro del pulso político: entre el Gobierno y la oposición, pero también entre PP y Vox.