Lluís Puig, exconseller de Junts, reconoce desde el exilio que no tiene ‘muchas expectativas’ de volver a Cataluña

El exconseller de Junts, asentado en la Cataluña del Norte, ve pocas señales de que el Tribunal Constitucional resuelva la amnistía a corto plazo. Su retorno queda ligado al de Carles Puigdemont, sin calendario a la vista.

Lluís Puig, exconsejero de Cultura y diputado de Junts, admite desde el exilio que no tiene ‘muchas expectativas’ de volver a Cataluña.

Lo ha dicho en una entrevista concedida al Diari ARA con motivo de la Universitat Catalana d’Estiu de Prada, la cita estival del independentismo que cada verano reúne al soberanismo en la Cataluña del Norte.

El calendario judicial como mensaje político

Puig, asentado desde hace años en la Cataluña del Norte, vincula sus prioridades inmediatas a la rehabilitación de la Casa Macià de Prats de Molló, un proyecto cultural que confía en inaugurar en noviembre. ‘Las expectativas ahora mismo son inaugurarla, porque expectativas de volver no tengo muchas’, resume.

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Su lectura de la amnistía no deja lugar al entusiasmo. El exconseller sostiene que el Tribunal Constitucional ‘si hubiera querido, ya habría podido resolver los recursos de amparo antes’ y que la espera a la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea no era motivo para aplazar el calendario. ‘Gestionar el calendario significa hacer política’, advierte.

A su juicio, el Tribunal Supremo ha retorcido la aplicación de la norma: ‘Ha modificado el redactado del delito de malversación tres veces, cuando una cosa juzgada no se puede volver a juzgar’. Considera que esa práctica ‘no pasa en ningún país democrático de Europa donde la justicia funciona bien.

La conclusión que extrae Puig es política antes que jurídica. ‘No veo ninguna señal clara’, insiste, y añade que la mayoría progresista del TC ‘ya habría hecho valer’ su posición si hubiera existido voluntad de resolver el caso de los exiliados y de los inhabilitados.

El exilio de Puig no es un paréntesis: es una apuesta de Junts que depende de una sola variable, el retorno de Carles Puigdemont.

La amnistía y el escaño pendiente en el Parlament

Sobre su escaño pendiente en el Parlament, Puig se permite una broma con fondo amargo: ‘Ojalá entrar al Parlament y ocupar mi escaño e ir a todos los lugares de Cataluña que me están esperando. Bromeando, digo que será antes de Navidad, pero no sé de qué año’.

El exconsejero mantiene su compromiso con Puigdemont como una cuestión de lealtad personal y política. ‘Me fui porque me lo pidió el presidente Puigdemont y mi compromiso es volver con él’, subraya. Y remacha: ‘Mi compromiso es volver con el presidente Puigdemont’. A su entender, un eventual regreso del expresident sería una victoria para Junts y para el independentismo.

Puig defiende que una resolución de las causas judiciales debe abrir ‘una nueva etapa’, superada la fase del 1-O, pero no oculta que el movimiento independentista sigue atascado. ‘Los únicos independentistas perdidos por el camino son los muertos’, afirma, en una de las frases más rotundas de la entrevista.

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El pulso interno de Junts y el debate migratorio

La relación de Junts con Aliança Catalana vuelve a aflorar. Puig asegura que no tiene ninguna relación con PP, Vox y Aliança Catalana, los tres partidos que sitúa ‘en el mismo extremo’. Y fija una línea roja: ‘mi partido no expulsará magrebíes porque, si no, yo me iré del partido’.

El exconseller cierra con una reivindicación cultural que toca al Gobierno central: el litigio por las piezas de Sijena. Pide al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, que encargue un informe al Instituto de Patrimonio Cultural Español para frenar la ejecución de la sentencia. ‘La última responsabilidad la tiene el ministro de Cultura’, zanja.