Vox y el PP han convertido la crisis de Ceuta en su principal trinchera contra Pedro Sánchez. La reunión técnica del Ministerio de Juventud e Infancia ha sido el escenario elegido para tensar el debate migratorio en el arranque del nuevo curso político.
El argumentario de Vox ante la crisis de Ceuta
Para Vox, Ceuta no es un episodio aislado. La formación lleva semanas denunciando la política migratoria del Gobierno como un factor de inseguridad y de desbordamiento de los servicios públicos. La llegada masiva registrada el 30 de julio en la ciudad autónoma confirmó, a juicio de la dirección del partido, el fracaso del control fronterizo del Ejecutivo.
El presidente de Vox, Santiago Abascal, resumió la posición del partido con una crítica directa al Gobierno: ‘Esta es la demostración de que el gobierno está con los invasores… y maltrata a los que nos tratan de defender. Han construido todo un negocio para premiar la invasión y castigar la resistencia’. La declaración sitúa la crisis de Ceuta en una disputa más amplia por la política migratoria y fronteriza.
La ausencia de Vox en la comisión técnica preparatoria no fue improvisada. Las cartas de los consejeros de Vox llegaron el mismo día al Ministerio. Vox tampoco asistió a la sectorial de infancia de julio, antes de la crisis de Ceuta, un precedente que refuerza su estrategia de no respaldar la gestión migratoria del Gobierno.
La reunión del 27 de agosto y la respuesta del Ministerio
La Conferencia Sectorial de Infancia del 27 de agosto de 2026 se ha convertido en el siguiente campo de prueba. El Ministerio de Juventud e Infancia quería incluir un punto informativo y de debate sobre los menores no acompañados en Ceuta. El PP rechazó esa propuesta de manera tajante, según fuentes del equipo de la ministra Sira Rego. Sobre la mesa hay un aporte extraordinario de 25 millones de euros para Ceuta, cuyo Gobierno preside el PP. Según Rego, en la ciudad autónoma permanecen 1.342 menores no acompañados tras la llegada masiva del 30 de julio.
La ministra anunció que volverá a proponer la inclusión del punto al inicio de la reunión y que deberá votarse. Tras conocerse la posición del PP, Rego fue contundente: ‘El PP se niega a debatir sobre la situación de Ceuta y los menores que están solos en la ciudad autónoma. Vox ni está, ni se le espera’. El choque confirma que una reunión pensada como trámite técnico ha terminado convertida en escenario de disputa política.
La crisis de Ceuta fija la agenda de la oposición y sitúa la política migratoria en el centro del nuevo ciclo electoral.
La estrategia de Vox: fijar la agenda y arrastrar al PP
La lectura estratégica es clara. Vox ha conseguido que la inmigración vuelva a ocupar el centro del debate y que el PP asuma posiciones cada vez más duras. La vicesecretaria popular Alma Ezcurra lo expresó en Ceuta al pedir la dimisión del Gobierno: ‘Ceuta es la gota que colma el vaso de la capacidad de los españoles de soportar el sanchismo.’
El movimiento tiene una contradicción evidente. Génova había anunciado que participaría en la reunión, al menos en las comunidades donde no cogobierna con Vox, pero acabó rechazando el debate. Además, la ausencia de los consejeros de Vox en Aragón, Extremadura y Castilla y León deja al PP en una posición incómoda: gobierna con un socio que no comparte su hoja de ruta en infancia ni en migración.
Fuera de la dinámica bilateral, el episodio ha activado posiciones distintas en el resto del Estado. El Gobierno de Navarra ha respaldado la posición de Moncloa, mientras que el Gobierno vasco ha reclamado priorizar el retorno de los menores con sus familias. El PNV, a través de una columna de la consejera vasca de Bienestar e Infancia, Nerea Melgosa, pidió al Ejecutivo que agote las vías para que los menores puedan volver con sus familias. El conjunto anticipa un curso político en el que la inmigración tendrá un peso central.
La presión de Vox no es nueva: el partido ya había convertido la política migratoria en eje de su pacto de gobierno con el PP en Aragón, Extremadura y Castilla y León. La diferencia es que ahora Génova asume abiertamente el relato de la crisis. El final de agosto traerá las comparecencias de los ministros implicados en el Congreso de los Diputados. Será el primer gran examen del curso 2026-2027. Ceuta no tendrá un papel secundario: la disputa por la derecha marcará la agenda de los próximos meses.

