El Gobierno español responde tajante a Marruecos por sus pretensiones sobre Ceuta y Melilla

Exteriores transmite por canales diplomáticos que Ceuta y Melilla son territorio español y europeo sin margen para una comisión de diálogo. El ministro marroquí Ouahbi reabre la tensión bilateral al hablar de un regreso a la patria.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Gobierno de España ha transmitido a Marruecos su rechazo tajante a cualquier reivindicación sobre Ceuta y Melilla.
  • ¿Quién está detrás? El Ministerio de Asuntos Exteriores, dirigido por José Manuel Albares, y el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi.
  • ¿Qué impacto tiene? La tensión bilateral vuelve al primer plano en plena crisis migratoria y deja claro que el Gobierno español no abrirá ningún diálogo sobre la soberanía.

Ceuta y Melilla vuelven a la tensión entre España y Marruecos. El Gobierno español cierra la puerta a debatir su soberanía.

La respuesta diplomática de España ante la ofensiva marroquí

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha confirmado en las últimas horas que la posición de España se transmitió por los canales diplomáticos. Las fuentes del departamento que dirige José Manuel Albares hablan de un «rechazo tajante» a las pretensiones de Marruecos. La frase no es decorativa: fija una línea roja ante cualquier debate sobre la españolidad de las dos ciudades.

La respuesta llega después de que el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, reafirmara en el canal público 2M que Ceuta y Melilla constituyen un «derecho histórico y geográfico» de Marruecos. Pidió además crear una «comisión de diálogo» con España para abordar, según sus palabras, el «retorno al seno de la patria».

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«Ceuta y Melilla son dos ciudades españolas frontera de España y de la UE. Forman parte de la integridad territorial y de la soberanía de España reconocida internacionalmente y son igualmente parte integrante del territorio de la UE», recoge la nota. No habrá ningún mecanismo de diálogo sobre un asunto que, para el Gobierno español, ni siquiera existe. El ministerio se encargó de que de que la posición quedara cerrada, según las fuentes consultadas.

La reacción del Ministerio de Exteriores y las palabras de Ouahbi

La ofensiva no es nueva. Marruecos aprovecha cada momento de debilidad migratoria o diplomática para volver a colocar sus reivindicaciones sobre la mesa. La diferencia ahora es la claridad de la respuesta: el Gobierno español no se limita a negar, sino que avisa de que «rechazaremos» cualquier planteamiento distinto en el futuro.

La soberanía de Ceuta y Melilla no se negocia; en Exteriores lo han convertido en una declaración sin fisuras y no en una simple respuesta diplomática.

El cruce de declaraciones se produce en un contexto especialmente sensible. Las dos ciudades autónomas son la única frontera terrestre entre África y la Unión Europea, y la presión migratoria sigue marcando la agenda bilateral. Ceuta ronda los 83.000 habitantes y Melilla supera los 85.000, según los últimos padrones; dos realidades demográficas que cualquier conflicto diplomático golpea de lleno.

El Pulso Territorial

El episodio se lee distinto desde las dos orillas. Ceuta y Melilla no son regiones administrativas más: son las dos únicas ciudades autónomas de España, una figura del sistema autonómico con menos competencias que una comunidad autónoma. En ambos casos gobierna el Partido Popular: Juan Jesús Vivas preside Ceuta desde 2001 y Juan José Imbroda encabeza Melilla desde 2023, con una coalición de centro-derecha que ha defendido históricamente la españolidad como eje de su discurso.

No es un desafío aislado. La tensión recuerda a la crisis de la isla de Perejil en 2002, cuando la reivindicación territorial de Marruecos llevó a una intervención militar española para recuperar el islote. Más cerca en el tiempo, la entrada masiva de migrantes en Ceuta en mayo de 2021 ya mostró hasta qué punto Marruecos utiliza la frontera como herramienta de presión. La novedad es que ahora la respuesta de España no deja espacio a la diplomacia callada: el rechazo se hace explícito para evitar que la reivindicación se normalice.

Lo que viene ahora es un pulso más retórico que jurídico. Ninguna mesa bilateral está prevista con este asunto en el orden del día, y el Gobierno español ha evitado elevar la tensión más allá del comunicado. Las elecciones autonómicas de Ceuta y Melilla no se celebrarán hasta 2027, pero cada choque con Marruecos altera la conversación local sobre empleo, comercio transfronterizo y control de fronteras. La incertidumbre no está en la soberanía, sino en la relación vecinal que condiciona la economía de las dos ciudades.

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Ficha Autonómica

  • El caso: El Gobierno de España responde a las declaraciones del ministro marroquí Abdellatif Ouahbi, que reclamó abrir un diálogo sobre la soberanía de Ceuta y Melilla.
  • Datos importantes: Las ciudades suman cerca de 168.000 habitantes. Ceuta y Melilla son parte de la UE y la única frontera terrestre europea con Marruecos. La respuesta se ha canalizado por vía diplomática.
  • Resumen: España cierra la puerta a cualquier comisión sobre la soberanía y mantiene la reivindicación marroquí fuera del debate institucional. El foco queda ahora en la gestión migratoria y en la cooperación bilateral.