Noelia Arroyo exige al Gobierno más vigilancia costera tras la segunda patera en Cartagena

La alcaldesa de Cartagena reclama más medios humanos y tecnológicos para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tras la llegada de más de un centenar de inmigrantes en una semana. El presidente regional, Fernando López Miras, denuncia 'la pasividad absoluta' del Ministerio y la Deleg

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Una segunda patera con al menos 50 inmigrantes de nacionalidad argelina ha desembarcado en Cartagena, cuatro días después de otra embarcación con 62 personas.
  • ¿Quién está detrás? Noelia Arroyo (alcaldesa de Cartagena, PP) y Fernando López Miras (presidente de la Región de Murcia, PP) han elevado el tono contra el Gobierno central.
  • ¿Qué impacto tiene? El PP territorial reclama más medios humanos y tecnológicos de vigilancia costera y denuncia la ‘pasividad absoluta’ del Ministerio y la Delegación del Gobierno.

Noelia Arroyo exige al Gobierno más vigilancia costera tras una segunda patera con 50 inmigrantes en Cartagena.

La embarcación llegó a la cala Punta Negra en la mañana de este sábado. Según fuentes locales y la cadena autonómica La 7, los ocupantes, de nacionalidad argelina, desembarcaron en Cala Dorada y cruzaron por la ladera del monte hasta Cala Reona, donde efectivos de la Guardia Civil los localizaron y trasladaron al cuartel.

Las imágenes grabadas por los bañistas muestran que la lancha neumática se aproximó a la costa sin detener su marcha. Cuando estaba a escasos metros de la orilla, los ocupantes comenzaron a saltar al agua. Después, la embarcación regresó mar adentro y se alejó de la costa.

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Noelia Arroyo ha reclamado al Gobierno intensificar la vigilancia y el control de las costas de Cartagena. La alcaldesa reivindica más medios humanos y tecnológicos para que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, puedan detectar estas embarcaciones antes de que alcancen tierra.

‘Esto no puede normalizarse. No podemos aceptar que las mafias que trafican con personas tengan tanta facilidad para llegar hasta nuestras costas’, ha señalado Arroyo.

Fernando López Miras ha calificado el episodio de ‘indignante e inadmisible’. ‘Siguen llegando lanchas con inmigrantes ilegales a la Región de Murcia, ante la pasividad absoluta del Ministerio y la Delegación del Gobierno’, ha denunciado.

La repetición de pateras en Cartagena coloca al Gobierno central ante su responsabilidad: o refuerza la vigilancia o transfiere el coste social a los municipios del PP.

La segunda patera se suma a la registrada el pasado martes en Cala del Barco, también en Cartagena. Aquella embarcación transportaba a 62 inmigrantes: 45 hombres mayores de edad, dos mujeres y 15 menores, todos ellos varones. En total, más de 110 personas han llegado a la costa de Cartagena en menos de una semana.

La Guardia Civil activó un operativo que localizó a todos los ocupantes de la primera patera. Según la información facilitada, se encontraban en buen estado de salud y fueron atendidos por las administraciones públicas y las ONG. Mientras se tramitan los procedimientos de expulsión correspondientes, los inmigrantes permanecen bajo custodia policial o a disposición de las entidades que prestan asistencia humanitaria.

El Ministerio del Interior y la Delegación del Gobierno en Murcia no se han pronunciado públicamente sobre este nuevo desembarco. Hasta ahora, las instituciones del Estado no han detallado si reforzarán el despliegue en el litoral de Cartagena.

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El Eje del Poder Popular

El desembarco masivo en Cartagena no solo es un problema de orden público: es una prueba de tensión para las administraciones populares que gestionan los servicios de proximidad. Murcia y el Ayuntamiento de Cartagena están gobernados por el PP, y esa condición determina la lectura política del suceso.

En primer lugar, porque la vigilancia de las aguas exteriores y el control de fronteras corresponden a la administración general del Estado. La alcaldesa y el presidente regional no piden un imposible: exigen que el Ministerio del Interior despliegue los efectivos de la Guardia Civil y los medios técnicos que, en su opinión, no están a la altura del incremento de llegadas en el Mediterráneo.

En segundo lugar, porque la presión asistencial recae sobre los ayuntamientos y las comunidades autónomas. Los inmigrantes localizados son atendidos por los servicios sociales municipales y por las ONG con financiación regional. La ausencia de una respuesta estatal visible convierte una crisis migratoria en un problema territorial y presupuestario.

No es la primera vez que un municipio del Mediterráneo gobernado por el PP reclama más recursos al Estado. En la Región de Murcia, la estrategia de Génova ha consistido en colocar la exigencia en el plano institucional y no solo partidista: convocar los mecanismos de coordinación, pedir comparecencias y presionar a la Delegación del Gobierno. En este caso, la rapidez del segundo desembarco dota de argumentos a quienes consideran que el Ministerio no ha reaccionado tras la primera patera.

La lectura a corto plazo es incómoda para el Ejecutivo central. Con dos desembarcos en cuatro días y más de un centenar de inmigrantes localizados, la acusación de ‘pasividad absoluta’ lanzada por López Miras obliga a Moncloa a dar explicaciones o a asumir el desgaste de una política migratoria sin relato.

El riesgo para el PP es otro: que la discusión derive hacia un debate exclusivamente identitario y pierda la dimensión de gestión. Noelia Arroyo ha elegido un tono firme, pero centrado en los medios y en la prevención, no en el reproche al inmigrante. Esa es la frontera que, según fuentes populares consultadas por Moncloa.com, la dirección territorial quiere mantener.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: El Gobierno central debe reforzar la vigilancia costera y proporcionar medios a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado; el PP exige responsabilidad y gestión, no normalizar la inmigración irregular.
  • Protagonista: Noelia Arroyo (alcaldesa de Cartagena) y Fernando López Miras (presidente de la Región de Murcia).
  • Próximo hito: Reacción del Ministerio del Interior y de la Delegación del Gobierno en Murcia para reforzar el despliegue en el litoral de Cartagena.