La COP17 de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación (CNULD) entra en su semana ministerial en Ulán Bator con el Sur global exigiendo financiación urgente frente a la sequía, los pastizales y la degradación del suelo.
La CNULD es la menos mediática de las tres grandes cumbres ambientales, pero su agenda toca la fibra más básica: tierra, agua y alimento. En un contexto de sequías recurrentes, cada año de retraso en la financiación se traduce en cosechas perdidas, ganado sin pasto y comunidades forzadas a desplazarse. Lo que ocurra esta semana en Mongolia, por tanto, no es asunto de boletín: es un termómetro de la capacidad del sistema multilateral para responder al deterioro silencioso del suelo.
Una cumbre marcada por la degradación extrema del territorio
Mongolia llega a esta cita con una advertencia geológica y social: el 82% de su territorio está en estado de degradación alarmante. La presión sobre los pastizales y la sequía prolongada golpea directamente a miles de familias nómadas que dependen de la movilidad para sobrevivir. No es un dato ambiental aislado: es la palanca que obliga a los negociadores a hablar de restauración, agua y seguridad alimentaria en lugar de limitarse a compromisos genéricos.
La ceremonia inaugural reunió al presidente mongol, Ukhnaagiin Khürelsükh, a la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, y a una centena de ministros. El presidente defendió que esta COP no será un escenario de confrontación geopolítica, sino una plataforma de cooperación multilateral basada en el consenso. La frase es correcta en lo diplomático; la letra, sin embargo, la pondrá la negociación sobre dinero.
Amina Mohammed planteó tres ejes para convertir la cumbre en resultado:
- Financiación previsible y sostenible a largo plazo.
- Planes nacionales en lugar de proyectos aislados.
- Enfoque centrado en las personas, con pastores y agricultores en la toma de decisiones.
La vicesecretaria general también puso sobre la mesa una condición que conecta con el corazón de Mongolia: los pastores y agricultores deben participar desde el principio en las decisiones sobre financiación y en la garantía de sus derechos sobre la tierra. Ahí está la diferencia entre una política climática de despacho y una restauración que funciona sobre el terreno.
La restauración de tierras deja de ser un debate técnico cuando el 82% del territorio del país anfitrión ya está degradado.
La financiación, el silencioso frente de batalla

Los diálogos ministeriales sobre mecanismos financieros innovadores arrancaron con una treintena de ministros, la mayoría de países africanos y de pequeños estados insulares. No es casualidad: son las economías que menos han contribuido a la crisis climática y, al mismo tiempo, las que soportan con más dureza la factura de la sequía y la degradación de la tierra.
El martes, coincidiendo con la jornada temática sobre el agua, el foco se trasladará a la resiliencia a la sequía. El diálogo del martes se centrará en en la resiliencia a la sequía, mientras que el miércoles, en el Día de la Tierra y las Personas, la agenda abordará la restauración de los pastizales y el bienestar de las comunidades pastoriles. Son los dos bloques donde Mongolia quiere arrancar compromisos concretos: pastizales y sequía resumen el desafío económico y social del país anfitrión.
En paralelo, un encuentro de alto nivel abordará el vínculo entre degradación de tierras, sequía y migración. La restauración se presenta como palanca de estabilidad, no solo ambiental, sino también de seguridad humana. Los eventos dedicados a las tormentas de arena y polvo, la salud del suelo y los sistemas alimentarios completan una semana en la que ya no se habla solo de biodiversidad: se habla de suministro de alimentos y de desplazamientos forzosos.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Suelo degradado: Mongolia afronta la cumbre con el 82% de su territorio en estado de degradación alarmante.
- Cobertura ministerial: Una treintena de ministros participa en los primeros diálogos financieros, la mayoría de África y pequeños estados insulares.
- Sequía: La resiliencia a la sequía quedó sin protocolo en la COP16 de 2024; es ahora el tema central de los diálogos.
- Pastizales: La COP17 coincide con el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores; Mongolia los sitúa como eje de avance.
De las promesas a la acción: la deuda que Riad dejó pendiente
El principal agujero de esta COP17 no es nuevo. En la COP16 celebrada en Arabia Saudí en 2024, los países no lograron cerrar un protocolo sobre sequía, el instrumento que permitiría pasar de la alerta a la respuesta coordinada. La cita de Ulán Bator tiene, por tanto, una tarea no menor: convertir la resiliencia a la sequía en un marco con obligaciones claras, no en una recomendación voluntaria.
La coincidencia con el Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, designado por la ONU, añade presión. Mongolia ha convertido a los pastizales en uno de sus ejes de avance, y no es para menos: la movilidad de los pastores es la primera línea de defensa contra la desertificación. Sin financiación estable para mantener esa actividad, la degradación del suelo seguirá avanzando y la factura migratoria será mayor.
Aquí está el detalle que define la semana: la diferencia entre compromiso y acción se mide en dinero. Los diálogos ministeriales no pueden terminar con una declaración genérica; deben despejar cuánto se moviliza, con qué calendario y qué mecanismos reciben esos fondos. Si la financiación sigue condicionada a proyectos aislados, los planes nacionales de restauración quedarán en papel.
Vamos a los datos. La CNULD no necesita otra cumbre de titulares. Necesita un mecanismo de financiación previsible, una hoja de ruta para la restauración de pastizales y un protocolo de sequía que evite que las crisis se cronifiquen. Lo contrario sería aplazar la factura a la próxima generación.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Un protocolo de sequía y financiación estable reducirían la exposición de los países anfitriones y del Sur global a crisis hídricas y alimentarias.
- Modelo que cambia: Se acabó el proyecto aislado: la restauración de pastizales debe integrarse en planes nacionales con presupuesto y calendario.
- Para las próximas generaciones: Frenar la degradación de la tierra es la condición para que los hijos de las familias nómadas puedan seguir habitando su territorio sin emigrar.

