9Los cargos y peajes se congelan: el incremento se debe casi entero a la energía
Cuando la CNMC desglosa el recibo de agosto de un hogar medio con tarifa regulada, lo primero que llama la atención es lo poco que pesan las partidas reguladas. De los 61,33 euros acumulados en los 21 primeros días de mes según el comparador del organismo, solo 7,6 euros corresponden al término fijo, el bloque que agrupa la potencia contratada, los peajes que financian las redes de transporte y distribución y los cargos que cubren el déficit de tarifa o las primas a las renovables de primera generación. Esos costes los fija la CNMC con carácter anual y apenas se mueven: la resolución de diciembre de 2025 que rige los peajes de 2026 mantiene para la tarifa 2.0TD unos valores que oscilan en fracciones de céntimo por kilovatio hora, muy lejos de explicar un encarecimiento superior al 20%. Quien busque en la burocracia regulatoria la causa de la subida, no la va a encontrar.
Todo el empujón llega por el término variable, el que paga la energía realmente consumida y que en esa misma simulación de la CNMC asciende a 39,63 euros, casi dos tercios de la factura. Esa partida replica lo que ocurre en el mercado mayorista, y en agosto ha pasado de todo: la demanda se ha disparado por las olas de calor y el gas, que marca el precio cuando los ciclos combinados entran a cubrir las horas sin sol, ha superado los 65 euros por megavatio hora en el Mibgas, a lo que se suma el coste del CO2. Aunque la fotovoltaica aplana los precios al mediodía, al caer la tarde son las centrales de gas las que fijan la casación del pool y arrastran al alza el resto de horas. Por eso el incremento se debe casi entero a la energía y no a los cargos: los peajes se congelan y el golpe lo da el mercado.

