El PSC extiende su frente de izquierdas a los ayuntamientos para frenar a Aliança Catalana

La dirección socialista catalana traslada la geometría del Parlament al tablero municipal con Gerona como primer laboratorio. La inseguridad emerge como el principal obstáculo discursivo de una alianza que busca blindar el espacio progresista ante el ascenso de Aliança Catalana.

El PSC traslada su frente de izquierdas a los ayuntamientos catalanes para frenar a Aliança Catalana. La dirección socialista catalana observa en el tablero municipal la extensión natural de la entente que sostiene a Salvador Illa en el Parlament desde hace dos años, y prepara una hoja de ruta con Gerona como primer laboratorio de una estrategia que todavía no ha sido oficializada por Ferraz.

El tripartito de facto entre el PSC, ERC y los comunes ha cumplido dos años. En ese periodo, la legislatura ha orbitado en torno a políticas asociadas a los socios: la financiación singular, en el caso de los republicanos, y el intervencionismo en vivienda, en el de los ecosocialistas. Las encuestas dibujan un escenario paradójico: el PSC repetiría victoria electoral, pero con menos escaños, mientras ERC gana diputados.

Pese a esa asimetría, la dirección del PSC exhibe satisfacción con la alianza. Sin alternativas a la vista —el acuerdo con Junts se antoja inviable y con el espacio constitucionalista ni se plantea—, el partido insiste en que el entendimiento natural se produce entre fuerzas de progreso. Ahora quiere replicar esa fórmula en el ámbito municipal.

Publicidad

Por qué Gerona se ha convertido en el campo de pruebas del PSC

El movimiento más revelador se ha producido en Gerona. Desde hace un mes, Esquerra y la CUP gobiernan en minoría tras la salida de Junts del consistorio, con el respaldo del PSC. La decisión está condicionada por el vertiginoso ascenso de Aliança Catalana, que amenaza con dar la campanada en capitales como Gerona. El PSC entiende que la mejor manera de desactivar a Sílvia Orriols es consolidar en los municipios el frente de izquierdas que ya gobierna en el Parlament. Los comunes son intercambiables por la CUP según el caso.

El antecedente refuerza el cálculo. El tripartito soberanista que acaba de finiquitarse se forjó para barrer el paso a la socialista Sílvia Paneque, ganadora de las elecciones. Si el PSC eligiera a Paneque como aspirante en 2027 —extremo que todavía no ha aclarado—, mataría dos pájaros de un tiro: dispondría de una cara con probado tirón en la ciudad y, a la vez, aliviaría al Govern de una consellera de Transportes desgastada por la crisis de Rodalies.

El cordón sanitario municipal es, antes que una cuestión de principios, una apuesta de supervivencia electoral para el socialismo catalán.

El escollo de la inseguridad amenaza la exportación del modelo

frente de izquierdas Cataluña

La fórmula es exportable. Barcelona aparece como el siguiente reto: las encuestas auguran una nueva victoria de Jaume Collboni y resulta improbable que se articule una mayoría alternativa a la actual. Todo apunta a un frente paralelo al del Parlament integrado por PSC, ERC y los comunes. Aunque republicanos y ecosocialistas reniegan verbalmente del PSC —los primeros, para marcar perfil independentista; los segundos, por purismo de izquierdas—, todo indica que desean repetir. Sobre todo los comunes, cuyo nuevo líder, Gerardo Pisarello, cae en los sondeos y sigue sin consolidar un perfil reconocible.

Habrá que ver si las razones oficiales para la entente —un cordón sanitario frente a la derecha y la ultraderecha— cuajan esta vez. Los barómetros municipales muestran que, además de la vivienda, asunto en el que estas formaciones se sienten cómodas, la inseguridad se ha erigido en en la principal inquietud de los electores. El PSC ya suele mostrar reparos a la hora de abordar esta cuestión por asociarse a posturas conservadoras. El hándicap se incrementa cuando la ecuación incluye a Esquerra, a los comunes o, directamente, a la CUP.

El Eje del Poder Socialista

La extensión del frente de izquierdas en lo municipal reproduce la geometría que sostiene a Illa en el Parlament. Seguimos de cerca este movimiento porque define el papel del PSC como bisagra del socialismo español en Cataluña y, de rebote, condiciona la relación con los socios parlamentarios del Gobierno. Para Salvador Illa, la apuesta municipal refuerza su autoridad como presidente de la Generalitat y como líder del PSC, pero también lo expone: si el cordón sanitario fracasa en ciudades medias y Aliança Catalana se expande, el relato progresista quedaría debilitado.

Publicidad

Los barones del PSOE observan con prudencia. La estrategia catalana no se replica automáticamente en Castilla-La Mancha, Asturias o Navarra, donde la geometría parlamentaria y el peso de la extrema derecha son distintos. Aun así, el precedente importa: lo que funciona en Gerona puede convertirse en argumentario para otros territorios donde la fragmentación de la derecha abra oportunidades similares. El precedente histórico más claro es la política de alianzas del PSC durante los años 2000, cuando las coaliciones de izquierdas en el Ayuntamiento de Barcelona y en la Generalitat normalizaron la idea de un frente progresista catalán. Aquella geometría se quebró con el procés; ahora el PSC intenta reconstruir el eje de progreso sin ceder identidad soberanista.

La lectura a medio plazo es matizada. Si el PSC consolida el frente municipal sin que la inseguridad se convierta en su punto débil, Illa ganará margen dentro del PSOE y ante sus socios. Si, por el contrario, Aliança Catalana capitaliza el miedo urbano, la política catalana entrará en una fase de polarización extrema que afectará también al debate nacional. El próximo ciclo municipal será la prueba definitiva. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Blindaje del espacio progresista catalán frente a la extrema derecha de Aliança Catalana.
  • Protagonista: Salvador Illa (presidente de la Generalitat y líder del PSC).
  • Próximo hito: Definición de la candidatura del PSC en Gerona para las municipales de 2027.