Lehendakari Pradales insta a Moncloa a mediar ante Francia por los atascos en la frontera de Irun

El Gobierno Vasco solicita al Ejecutivo español una interlocución directa con Francia para aliviar las retenciones en el paso fronterizo. El Ayuntamiento de Irun pide medidas de filtrado ante colas que superaron los trece kilómetros en agosto.

El Lehendakari Imanol Pradales pidió este jueves al Gobierno español que interceda ante Francia por los atascos en la frontera de Irun. El anuncio se produjo durante la apertura del curso político en el Palacio Miramar, en Donostia-San Sebastián.

En la rueda de prensa posterior, Pradales confirmó que el Gobierno Vasco ha solicitado al Ejecutivo de España una interlocución directa con las autoridades francesas. Le hemos solicitado al Gobierno español que hable con el francés’, señaló, según recoge la Cadena SER.

La petición responde a las retenciones registradas en el paso fronterizo del Bidasoa durante el mes de agosto. En las jornadas de mayor saturación, las colas superaron los 13 kilómetros y afectaron a los municipios de la comarca, especialmente a Irun por su condición fronteriza.

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La postura de la Lehendakaritza atiende a las reclamaciones planteadas esta misma semana desde la comarca del Bidasoa. El Ayuntamiento de Irun había advertido de que las retenciones complicaban el acceso de los residentes y reclamó una intervención urgente. La petición de actuar se produjo en la misma semana de las denuncias municipales.

El Departamento de Seguridad mantiene contactos con la Gendarmería y con responsables institucionales franceses para intentar agilizar el tránsito. No obstante, las decisiones operativas sobre cierres o controles corresponden al Estado francés y repercuten de forma directa en el flujo de vehículos al otro lado del Bidasoa, según explicó Pradales.

El Lehendakari situó el agravamiento de la movilidad en dos factores excepcionales coincidentes durante agosto: la crisis migratoria de Ceuta y la intensa afluencia de tráfico por el eclipse solar del 12 de agosto. Ambos elementos tensionaron el operativo fronterizo en plena campaña estival.

Las retenciones en el paso de Irun combinaron en agosto controles fronterizos, movimientos migratorios y una intensa afluencia de tráfico por el eclipse solar.

La presión del Ayuntamiento de Irun y las medidas adoptadas

La alcaldesa de Irun, Cristina Laborda, denunció el lunes la lentitud del Gobierno autonómico en la implantación de dispositivos extraordinarios de tráfico. El Ayuntamiento de Irun reclamó medidas de filtrado para proteger la circulación de los residentes ante el colapso de los accesos urbanos.

La Policía Municipal intervino para reordenar la circulación en el casco urbano. Con posterioridad, el Ayuntamiento y el Departamento de Seguridad acordaron cerrar el paso a vías secundarias y caminos rurales, una medida destinada a evitar el colapso del centro de la ciudad.

Ambas instituciones coinciden en apuntar a las inspecciones fijadas por la policía francesa como el detonante estructural de las congestiones. El desajuste entre el incremento del tráfico internacional de mediados de mes y el despliegue del operativo autonómico obligó a activar la respuesta municipal.

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Un paso fronterizo estratégico para el tráfico con Europa

Irun concentra una parte relevante del tráfico de mercancías entre la península y el resto de Europa a través del Corredor Atlántico. Por este corredor circulan exportaciones industriales de la cornisa cantábrica, la meseta y el valle del Ebro, y las demoras en los tiempos de paso tienen un coste logístico directo.

La competencia sobre el control de fronteras recae en los Estados, por lo que el Gobierno Vasco carece de capacidad directa para modificar los operativos franceses. La Lehendakaritza traslada por ello el asunto a la interlocución estatal, mientras el dispositivo de tráfico autonómico continúa desplegado en la comarca del Bidasoa.

El Gobierno español queda ahora como interlocutor de la solicitud vasca ante las autoridades francesas. La congestión se produce, además, en un contexto en el que el transporte por carretera mantiene un peso mayoritario en el comercio entre España y Francia, y la frontera de Irun sigue siendo uno de los puntos más sensibles del tráfico internacional en el norte de la península.