Marlaska reconoce ahora «múltiples reportes» y que entraron 72 mil migrantes en Ceuta

Por primera ocasión desde que comenzó el conflicto, Fernando Grande-Marlaska admitió este viernes la existencia de «múltiples reportes» que preveían la potencial llegada de migrantes a Ceuta durante los días anteriores al flujo masivo del 30 de julio. «Por supuesto que existía inquietud, de igual modo que el año previo», apuntó el responsable del Ministerio del Interior. También dijo que el cálculo más exacto de los asaltantes de Ceuta fue de 72.000 personas. Todo lo dijo durante su comparecencia en la comisión de Interior del Congreso de los Diputados.

Asimismo, el ministro manifestó que hasta el 29 de julio se registró la entrada de 1.026 individuos en la ciudad autónoma, mientras que Marruecos bloqueó a otros 2.857 que intentaban cruzar. No obstante, evitó precisar si los cuerpos de seguridad del Estado vecino intervinieron para frenar la entrada masiva del 30 de julio.

Por otra parte, Marlaska redujo este viernes a 72.000 la «proyección más sensata» sobre los ciudadanos que cruzaron de forma irregular el límite fronterizo ceutí entre el 30 y el 31 de julio —un volumen que el Ejecutivo fijó en 80.000 diez días después del suceso—, detallando que gran parte «retornó por propia iniciativa a Marruecos en menos de un día». Bajo el criterio del ministro, quedan en la actualidad 5.000 migrantes indocumentados dentro de la localidad y 1.500 menores, una cifra que también se aminoró frente a la estimación inicial de 2.900 niños y adolescentes tutelados.

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En paralelo, el jefe del departamento de Interior censuró indirectamente a PP y Vox por «perseguir un rédito partidista o, lo que resulta más grave, alentar la crispación y los choques vecinales en la vía pública» tras los disturbios recientes. «Pido serenidad y el fin de cualquier manifestación violenta porque todos sabemos perfectamente que la fuerza no representa en ningún caso la vía para solventar las dificultades», insistió en su intervención voluntaria ante la Cámara Baja.

Finalmente, Marlaska optó por mantener su postura de no emitir ninguna crítica hacia las autoridades marroquíes en esta gestión de dimensiones inéditas, remarcando que se encuentra en comunicación permanente con su contraparte y que los efectivos de seguridad de ambas naciones laboran de forma coordinada en la zona.