El Concello de Ourense ha superado a Jaén como capital morosa de España: paga a proveedores en 119,92 días de media.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Concello de Ourense elevó en julio su periodo medio de pago a 119,92 días y acumuló una deuda comercial de 28,4 millones de euros.
- ¿Quién está detrás? El gobierno municipal de Gonzalo Pérez Jácome y la tesorería del ayuntamiento ourensano.
- ¿Qué impacto tiene? Proveedores, pymes y conventos sufren retrasos de hasta 241 días; el pleno del viernes votará el pago de once millones.
Una demora que cuadruplica el máximo legal
Al cierre de julio, la brecha entre el ayuntamiento ourensano y Jaén se ensanchó de forma drástica. Mientras la administración andaluza, sigue saneando sus cuentas y rebaja su periodo medio de pago a 72,81 días, el gobierno de Gonzalo Pérez Jácome mantiene la tendencia al alza. La demora media de 119,92 días castiga a los proveedores y asfixia al tejido empresarial local. El sorpasso ya se intuía en junio, pero se consolidó en pleno verano.
El Concello consolidó en julio su sorpasso a Jaén elevando la deuda pendiente de pago a 28,4 millones de euros. A esa cantidad se suma el acumulado millonario de la cuenta 413, la herramienta contable donde se registran las facturas sin aplicar al presupuesto. Al cierre del primer trimestre, ese cajón superaba los 22 millones. Se trata de dinero comprometido pero no disponible: un lastre que crece cada mes.
El periodo medio de pago cuadruplica la demora máxima permitida por la normativa de morosidad, fijada en 30 días. El atasco no es solo contable: condiciona la actividad diaria de pymes y concesionarias. Cada factura pendiente resta liquidez a proveedores que, en muchos casos, carecen de margen para esperar cuatro meses.
Más allá de las macrocifras, el informe de Tesorería muestra un ayuntamiento paralizado que castiga a grandes constructoras, pequeñas empresas y hasta conventos. La radiografía de facturas abonadas tras meses de espera acumulada resulta especialmente elocuente. No hablamos de impagos, sino de demoras que tensionan todo el ciclo económico local.
Ourense ha convertido la morosidad municipal en un síntoma estructural, no en un simple retraso contable.
Del gas a las galletas: la parálisis municipal en cifras
Entre los casos más llamativos recién pagados destaca el de las Clarisas Reparadoras del Monasterio de San José, en Vilar de Astrés. Las religiosas soportaron 210 días de demora para cobrar dos facturas de 315,05 y 22,51 euros por galletas y panettones. El caso ilustra cómo la morosidad alcanza incluso a proveedores modestos y sin capacidad de presión.
Los gastos básicos de funcionamiento tampoco se libran. Gas Natural esperó 241 días para cobrar 24.963,16 euros de potencia. Otra empresa aguardó 227 días para ingresar 7.901,24 euros por las tarjetas de combustible. Son gastos corrientes que el propio Concello necesita para funcionar y que, aun así, se pagan con meses de retraso.
La parálisis lastra inversiones clave. La constructora del Posío tuvo una certificación de 515.990,74 euros atascada 195 días. Pequeños encargos corren idéntica suerte: la impresión de una lona promocional de 139,15 euros y la empresa de contenedores urbanos, con 14.005,62 euros, tardaron 213 días. Ningún sector queda al margen: inversión, promoción urbana y suministros básicos comparten la misma espera.
Bajo la sombra judicial, que ya emite condenas por demora, Jácome pedirá auxilio a la oposición este viernes para abonar al menos once millones de euros de facturas en el cajón. El gobierno local todavía no ha aplicado esas cantidades al presupuesto y necesita el voto del pleno para desbloquear la tesorería. Sin esa aprobación, el pago de once millones seguirá en el limbo contable.
El Laboratorio Gallego
Ourense no es un caso aislado en la política gallega. La ciudad está gobernada por Democracia Ourensana, la formación local de Jácome, en un pleno fragmentado con presencia de PPdeG, PSdeG y BNG. La deuda comercial se ha convertido en un instrumento de presión opositora contra el gobierno municipal. El municipio ourensano lleva semanas en el centro de la crónica política gallega por una gestión financiera cada vez más cuestionada.
El caso alimenta el debate estatal sobre la financiación local. Los 28,4 millones de deuda comercial y la demora de 119,92 días, frente a los 72,81 de Jaén, ilustran la tensión que sufren muchos ayuntamientos españoles para pagar en plazo a sus proveedores. La normativa de morosidad fija 30 días como máximo legal y, aun así, las entidades locales suelen encabezar los incumplimientos. Las cifras de Ourense resuenan en Madrid porque la morosidad municipal se ha convertido en un termómetro de la salud institucional.
La cita del pleno del viernes será la primera prueba. Si el Concello logra aprobar el reconocimiento de crédito para once millones, aliviará parte del cajón; si no, el bloqueo quedará como un problema estructural de la legislatura. La incógnita es si la oposición condicionará su apoyo a un cambio en la gestión de la tesorería municipal. Todo dependerá del respaldo político que logre Jácome en una cámara donde nadie sobra.
Ficha del Caso
- El caso: El Concello de Ourense acumula una deuda comercial de 28,4 millones y un periodo medio de pago de 119,92 días, superando a Jaén como capital morosa de España.
- Datos importantes: El máximo legal es 30 días; Jaén ha bajado a 72,81 días; la cuenta 413 acumula más de 22 millones en facturas sin tramitar; el viernes se votará el pago de once millones.
- Resumen: La parálisis de tesorería castiga a proveedores, pymes y conventos, y convierte la deuda municipal de Ourense en un síntoma del debate más amplio sobre la financiación local en España.

