Salvador Illa viaja este jueves a Kyiv en el primer viaje de un presidente autonómico desde el inicio de la invasión rusa.
Por qué Illa decide ahora ser el primer presidente autonómico en Kyiv
El president parte este miércoles al mediodía de Barcelona rumbo a Polonia. La delegación llegará en tren a la capital ucraniana el jueves. Junto a Illa viajan el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el consejero de Unión Europea y Acción Exterior, Jaume Duch. Illa viaja acompañado del equipo de seguridad de los Mossos, que se encargan de coordinar el dispositivo con la embajada española.
La Presidència destaca un dato: Illa es el primer presidente autonómico que realiza un viaje oficial a Ucrania desde que Rusia lanzó la invasión a gran escala en 2022. La agenda se ha mantenido bajo reserva por razones de seguridad, pero fuentes del Govern confirman que incluirá reuniones políticas y visitas a centros humanitarios.
El viaje coincide con una escalada de ataques aéreos rusos. El propio Volodímir Zelenski cifró esta semana en más de 1.500 drones los lanzados por Rusia en solo cuatro días, algunos propulsados a reacción para dificultar la respuesta antiaérea. El riesgo no es retórico.
La agenda que Collboni convertirá en el plato fuerte del viaje
Los objetivos del Govern van más allá del gesto político. Según fuentes del Palau de la Generalitat, se busca ‘tejer puentes con las instituciones ucranianas, establecer alianzas de colaboración y consolidar los programas de cooperación para el envío de ayuda humanitaria y la reconstrucción del país’.
La agenda de Collboni será la más operativa. El alcalde llega a Kyiv tras una gira que comenzó el domingo en Bosnia y Herzegovina y continuó en Varsovia. Firmará un nuevo memorando de entendimiento con el alcalde de Kyiv, Vitaliy Klitschko, y entregará formalmente vehículos y material de extinción de incendios cedidos por el Ayuntamiento de Barcelona al Servicio de Emergencias Estatal de Ucrania. Además visitará los sistemas de Protección Civil y refugios castigados por los últimos ataques, y mantendrá un encuentro con el alcalde de Járkov, Íhor Térekhov, y con la red humanitaria impulsada por la monja Lucía Caram.
El apoyo a Ucrania deja de ser un gesto retórico y se convierte en un activo político que Illa quiere capitalizar sin fracturar a sus socios de ERC.
La lectura para Moncloa y para el tablero catalán
El movimiento tiene lectura interna. Illa pertenece al PSC, el partido que con más claridad se ha alineado con el bloque occidental en esta guerra. Su viaje a Kyiv refuerza ese perfil dentro del Govern. ERC ha ido modulando su discurso sobre Ucrania a lo largo de la legislatura, aunque sin llegar a la beligerancia del socialismo catalán. Junts mantiene posiciones más ambiguas, con voces que llegaron a pedir un alto el fuego inmediato sin condenar con firmeza la agresión rusa. La coalición con ERC y los Comuns obliga a Illa a moverse con cuidado: el viaje a Kyiv no puede leerse como un giro hacia posiciones beligerantes, sino como un gesto humanitario con aristas políticas.
Duch, ex portavoz del Parlamento Europeo y mano derecha de Josep Borrell en Bruselas durante años, aporta a la delegación un perfil técnico y europeísta que refuerza la credibilidad del viaje en las instituciones comunitarias. Su departamento, el de Unión Europea y Acción Exterior, ha impulsado desde el inicio de la legislatura una agenda de reforzamiento de la acción exterior catalana, un terreno históricamente sensible.
La comparación con otras comunidades es inevitable. Ningún presidente autonómico había viajado a Ucrania desde 2022, y solo algunos gobiernos regionales han financiado programas de ayuda puntuales. La decisión de Illa de dar el paso en un momento de escalada de ataques sobre Kyiv añade un plus de exposición que no todo el mundo daría por hecho. La apuesta también subraya el activo diferencial del PSC: la conexión natural con la política exterior española sin renunciar a una agenda propia.
En el plano humanitario, Illa visitará centros de atención a heridos, víctimas y desplazados por la guerra. El mensaje que quiere trasladar es doble: apoyo político y presencia institucional en un país que sufre una nueva oleada de ataques. En el Palau de la Generalitat se da por hecho que la imagen del president en Kyiv tendrá recorrido europeo.
Para Moncloa, el viaje no supone una fricción. Al contrario: encaja con la política exterior del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha situado la defensa de Ucrania entre sus prioridades desde el inicio de la guerra. Si acaso, refuerza el perfil de Illa como el barón territorial más alineado con la Moncloa en esta materia. Eso es un activo en un momento en que el PSC negocia presupuestos y busca consolidar su hegemonía en el bloque de izquierdas catalán. Esa conexión también tiene una vertiente económica: la reconstrucción de Ucrania abre oportunidades para empresas catalanas de infraestructuras, agua y material sanitario, un mercado que el Govern quiere explorar.
El regreso de la delegación está previsto para el viernes por la noche, también vía Polonia. Para cuando el president aterrice en Barcelona, habrá sumado un activo difícil de replicar a corto plazo por sus socios y rivales.
