1Emiliano García-Page: el último barón del PSOE que le planta cara a Sánchez sin miedo
Emiliano García-Page lleva al frente de Castilla-La Mancha desde 2015 y es el único presidente autonómico del PSOE que gobierna con mayoría absoluta, con 17 de los 33 escaños de las Cortes regionales. Esa independencia respecto al aparato explica que sea el único barón que desafía abiertamente a Pedro Sánchez sin coste electoral aparente: en el Comité Federal de julio de 2025, en plena tormenta por los casos Koldo y Cerdán, fue la única voz que reclamó una cuestión de confianza o elecciones anticipadas. La imagen quedó grabada: recibido con gritos de «traidor» y «facha» a las puertas de Ferraz y sentado, sin aplaudir, mientras el resto de la militancia ovacionaba al secretario general. Cuando Óscar Puente le acusó de hipócrita, replicó con un «yo no tengo un puto amo» que resumía su desafío. Su electorado, que lleva 18 años dándole victorias frente a la derecha, valora precisamente esa distancia con Moncloa, de modo que cada ataque de Ferraz refuerza el perfil del barón que presume de no depender de nadie.
Ese pulso no es solo orgánico: Page ha convertido la defensa de su feudo en escudo electoral frente a los acuerdos con el independentismo. Calificó la financiación singular pactada con ERC de «chantaje» y «atropello» y rechazó «bajo ningún concepto» el nuevo modelo pese a que el Ministerio de Hacienda calculaba que Castilla-La Mancha ingresaría 1.245 millones de euros más en 2027, un dato que evidencia que su oposición es territorial y simbólica, no económica. Con las municipales y autonómicas de mayo de 2027 en el horizonte, insiste en que las generales se adelanten para que el desgaste del Gobierno no arrastre a los candidatos socialistas: no quiere que «se hunda la infantería para que exista el cuartel general. Aún sin confirmar si repetirá como candidato, alimenta un perfil moderado y de marca propia que las encuestas ya convierten en alternativa: un sondeo de julio de 2026 le situaba como el recambio preferido de Sánchez, con un 27,3% de respaldo, lo que le convierte en el mejor activo de un PSOE que ya piensa en el post-sanchismo.
