7 barones autonómicos que marcan distancias con su líder nacional

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Isabel Díaz Ayuso: la presidenta que factura su propio relato ante un Feijóo obligado a seguirla

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante el pleno de la Asamblea de Madrid

De los barones del PP, Isabel Díaz Ayuso es quien más ha avanzado en fabricar un relato propio al margen de Génova, y lo hace desde un feudo con mayoría absoluta que le sirve de altavoz permanente. Los episodios se acumulan: en la Conferencia de Presidentes de Barcelona de junio de 2025 desbarató el guion que Feijóo había preparado contra Sánchez al negar que España sea un Estado plurinacional, dejando en una posición incómoda a los presidentes de comunidades plurilingües de su propio partido. Después convirtió el registro de objetores de conciencia del aborto en un pulso de desobediencia que obligó al líder nacional a publicar una carta comprometiéndose al cumplimiento de la ley, una misiva que desde Sol aseguraron no sentirse aludidos, y en la crisis de Gaza tampoco secundó la estrategia marcada. Feijóo, que evitó fijar una posición común en el congreso de julio precisamente para no chocar con ella, acaba siempre reaccionando a una agenda que no controla: la corrige por carta, la disimula en público o la sigue, pero nunca llega a domarla.

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El pulso no es solo discursivo, porque Ayuso ha intentado también blindar su posición orgánica de cara al futuro. Antes del cónclave de julio reclamó el principio de «un afiliado, un voto» frente al sistema de compromisarios que impulsaba Feijóo, una batalla que se leyó como un intento de no quedar a merced del aparato cuando llegue el relevo, y solo se retiró cuando el estallido del caso Cerdán hizo aconsejable escenificar unidad. Su fuerza se mide en los sondeos: la encuesta de 40dB para El País y la Cadena SER de diciembre de 2025 la puntuaba con un 4,4 frente al 3,3 de Feijóo, a quien también supera entre los propios votantes del PP. Ella se esfuerza por desactivar la lectura sucesoria —atribuye esas cifras a la estrategia de Moncloa para debilitar a su líder y repite que su sitio es la Comunidad de Madrid—, pero su mayoría absoluta, su capacidad para fijar el tono de la oposición y el recuerdo de que ya avaló a Casado poco antes de propiciar su defenestración la convierten en la dirigente que factura su propio relato mientras el líder nacional no tiene más remedio que seguirle el paso.