Adiós a la fritura con aceite: la freidora de aire de Carrefour que cuesta menos de 40 euros y cocina en minutos

Un modelo con cesta de 4,2 litros y 1.500 W que resuelve cenas rápidas sin encender el horno ni llenar la cocina de olores a frito. La pantalla táctil y los siete programas preconfigurados hacen el resto.

Todos hemos esperado a que el aceite humee y hemos terminado con la cocina oliendo a fritura. La freidora de aire de Carrefour baja a 39,99 euros y promete quitarnos ese trámite de encima sin renunciar al crujiente. Yo era de los que pensaba que era un capricho, hasta que la usé una noche entre semana y entendí todo: este tipo de electrodomésticos cocina en minutos y con menos grasa.

La mejor baza de este modelo no es la más obvia. La pantalla LED táctil permite elegir entre 40 y 200 °C y, sobre todo, entre siete programas preconfigurados para patatas fritas, carnes, pescados, y mariscos, entre otros. Llegas cansado, pulsas dos veces y te olvidas de estar pendiente de la sartén.

El tamaño también juega a favor. La cesta de 4,2 litros da para un par de raciones sin ocupar demasiado. En una cocina pequeña, o si vives solo, este formato cuadrado y compacto cabe donde una freidora tradicional ni se plantea. Yo la tengo en un rincón entre la cafetera y la tostadora, y no me estorba.

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La limpieza es otro punto que me ha terminado de convencer. La cubeta se puede meter en el lavavajillas y la rejilla desmontable evita que los jugos se queden pegados. Si pones un papel de horno en el fondo o un accesorio de silicona, la cesta se ensucia aún menos, y eso en el día a día se nota.

Hay que decirlo claro: no es una freidora para banquetes. La mayoría de los electrodomésticos baratos tiene una curva de aprendizaje de un par de usos, y este modelo no es la excepción. Eso sí, en cuanto entiendes que el aire caliente necesita espacio alrededor de cada pieza para dorar bien, las patatas salen crujientes y el pollo jugoso.

La fritura sin aceite no es magia: es cuestión de aire caliente, espacio alrededor de cada pieza y no llenar la cesta más de la cuenta.

El secreto del éxito

  • Tamaño justo: 4,2 litros para dos raciones sin monopolizar la encimera de una cocina pequeña.
  • Potencia contenida: 1.500 W que calientan rápido sin disparar la factura y bastan para cocinar en minutos.
  • Programas que piensan por ti: siete ajustes preconfigurados para no tener que memorizar tiempos y temperaturas.

Ficha técnica de un vistazo

  • Precio en oferta: 39,99 euros.
  • Capacidad: 4,2 litros.
  • Potencia: 1.500 W.
  • Temperatura regulable: de 40 a 200 °C.
  • Control: pantalla LED táctil.
  • Programas: 7 preconfigurados (patatas, carnes, pescados, mariscos y otros).
  • Limpieza: cubeta apta para lavavajillas y rejilla desmontable.

Cómo cocina en el día a día

Para estrenarla sin miedo, empieza por lo más simple: corta unas patatas en bastones, sécalas bien, añade una cucharada de aceite y programa la función de patatas. A mitad de cocción, agita la cesta para que el aire llegue a todas las caras. El resultado no es exactamente el de una freidora de inmersión, pero se acerca lo bastante como para que no eches de menos el aceite.

Las carnes y pescados agradecen los programas específicos. La rejilla elevada hace que el calor circule por debajo y por arriba, de modo que un lomo de salmón o unas alitas de pollo quedan dorados sin pegarse. La temperatura variable entre 40 y 200 °C también permite otras cosas: deshidratar, recalentar sobras o dejar unas verduras al punto sin que se deshagan.

La pantalla táctil también tiene su truco: cuanto menos dependas de ella, más rápido irás. Yo al principio ajustaba temperatura y tiempo a mano, pero con el tiempo he acabado usando los modos preconfigurados incluso para recetas que me invento. La respuesta del panel es aceptable para su precio, aunque no esperes la fluidez de un móvil de gama alta.

Variaciones y maridaje

Esta freidora pide compañía ligera. Con unas patatas especiadas o una pechuga al estilo air fryer, una cerveza lager bien fría o un vino blanco de acidez media cumplen de sobra y no tapan el sabor del alimento.

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Si sigues una dieta vegana, las posibilidades son amplias: garbanzos especiados, calabacín en bloque, tofu no tan duro o incluso fruta deshidratada. La opción sin gluten también es fácil: patatas, verduras y carnes sin rebozar no necesitan harinas ni empanados para quedar crujientes.

Y si lo que buscas es rapidez extrema, los siete programas preconfigurados te libran de ajustar nada. Metes el alimento, pulsas el modo y listo. Así es como este cacharro de menos de 40 euros se convierte en el sustituto natural de la sartén en noches de poca inspiración.

Otra ventaja de la freidora de aire es lo bien que recicla sobras: una porción de pizza del día anterior vuelve a crujir en pocos minutos, igual que una empanadilla o unas croquetas. Es el atajo que menos se menciona y el que más me ha reconciliado con no tirar comida.