La Comunidad de Madrid amplía sus avales de primera vivienda a solicitantes de hasta 50 años y pisos de 425.000 euros. La medida, recogida este miércoles por El Plural, ha reavivado la disputa política sobre la vivienda en la región gobernada por Isabel Díaz Ayuso.
Ampliación de avales: requisitos y cifras de la línea de primera vivienda
Según la información publicada, la ampliación de la línea de avales de primera vivienda eleva la edad máxima de los solicitantes de 40 a 50 años y permite avalar inmuebles de 425.000 euros, más gastos de gestión e impuestos. Entre los 45 y los 50 años, el aval cubriría el 90% del valor de la vivienda, de modo que un comprador de un piso de 350.000 euros tendría que aportar una entrada reducida en lugar de los 70.000 euros habituales.
El plan exige que la vivienda sea habitual y permanente durante dos años y que el pago mensual de la hipoteca no supere el 30% de los ingresos del solicitante. La Comunidad de Madrid no ha emitido respuesta oficial a las críticas, pero fuentes del Gobierno autonómico sostienen que ese filtro de solvencia es una garantía de prudencia, no un obstáculo.
Críticas al endeudamiento a 50 años y la respuesta técnica del PP
Las críticas que recoge El Plural señalan que la medida permite hipotecas a 50 años y no fija un tope de ingresos máximos, lo que, a su juicio, abre la puerta a perfiles de rentas altas y a la especulación. El rotativo calcula que la Comunidad destinará 25 millones de euros públicos a esta ampliación y denuncia que los bancos colaboradores pueden aplicar tipos de interés hasta un 1% superiores en los préstamos avalados.
El rotativo describe un mercado en el que ‘cuchitriles sin ventanas rozan el medio millón de euros’ y en el que la compra de una vivienda resulta inaccesible para la mayoría. Ese diagnóstico, con el tono propio de la izquierda, es el punto de partida de las críticas: el aval público no resolvería la falta de oferta y solo inyectaría más demanda sobre precios ya inflados.
En la lectura del Partido Popular, la ampliación responde a una necesidad real de los madrileños de entre 40 y 50 años que, pese a tener ingresos estables, no logran reunir la entrada para comprar una vivienda. El Gobierno autonómico subraya que el aval no es gasto, sino garantía, y que el límite del 30% de esfuerzo financiero protege a las familias de un sobreendeudamiento insostenible.
El debate no es solo de cifras: es la tensión entre facilitar el acceso a la vivienda y evitar que el aval público alimente una burbuja de precios en la región.
El Ejecutivo autonómico destaca que los 25 millones de euros son una dotación para cubrir posibles fallidos, no un gasto directo. Los bancos, por su parte, asumen la hipoteca con el aval como colchón, lo que les permite ofrecer financiación a perfiles que de otro modo quedarían excluidos, aunque también pueden repercutir un diferencial mayor.
El Eje del Poder Popular
La ampliación de los avales es la última pieza de una estrategia que el Gobierno de Ayuso ha venido desplegando desde la pasada legislatura. En 2023, la Comunidad puso en marcha una primera línea de avales para menores de 35 años; ahora el diagnóstico interno apunta a que el problema de acceso a la vivienda se ha desplazado también a los hogares de entre 40 y 50 años. La lectura en el seno del PP madrileño es directa: no se puede hacer una política de vivienda solo para jóvenes si la clase media trabajadora de mediana edad sigue atrapada en el alquiler.
Esta decisión difiere del plan central de avales que promueve el Gobierno de España, más limitado en cuantías y tramos. Madrid defiende su autonomía fiscal y su margen presupuestario para ampliar una herramienta que, según el Ejecutivo autonómico, ha funcionado en los tramos anteriores. Además, el requisito de que la vivienda sea habitual durante al menos dos años intenta bloquear la compra especulativa inmediata, aunque la oposición sostiene que es un plazo insuficiente.
La decisión madrileña se observa con interés en otros territorios gobernados por el PP. Andalucía y Galicia no han replicado por ahora el esquema de avales autonómicos, y el propio presidente nacional, Alberto Núñez Feijóo, ha centrado su discurso en la necesidad de reformar la ley estatal de vivienda y aumentar el suelo. Madrid, en cambio, opta por una palanca fiscal y financiera que refuerza su marca de autonomía territorial.
El riesgo político existe: si la imagen que se impone es la de un plan que favorece a rentas altas, el PP podría perder el relato social que necesita para las próximas autonómicas. No obstante, en Génova entienden que la defensa de la propiedad y del acceso a la vivienda es una bandera del centro-derecha, y que Madrid puede capitalizarla frente a un Gobierno central que, a juicio de los populares, ha fracasado en su política de vivienda.
La batalla por la vivienda se endurece. Y el Partido Popular de Madrid la libra sin complejos.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Madrid amplía la libertad de acceso a la vivienda para la clase media trabajadora, no para especuladores.
- Protagonista: Isabel Díaz Ayuso (presidenta de la Comunidad de Madrid).
- Próximo hito: Explicación de la ampliación de la línea de avales en la próxima sesión de control en la Asamblea de Madrid.

