Príncipe Andrés: un congresista de EE.UU. pide investigar sus delitos sexuales en la Cámara de Representantes

La acusación de Thomas Massie reabre la presión sobre los vínculos del príncipe Andrés con Jeffrey Epstein. El congresista reclama al Departamento de Justicia la publicación de tres millones de documentos adicionales.

El congresista republicano Thomas Massie ha acusado públicamente al príncipe Andrés de Inglaterra de cometer delitos sexuales en Estados Unidos y ha pedido que se investigue su relación con Jeffrey Epstein en el marco de la ofensiva documental abierta en la Cámara de Representantes.

Durante una intervención de apenas un minuto en el pleno, el representante por Kentucky pronunció la frase más dura del debate: ‘Y el príncipe Andrés, que cometió delitos sexuales en Estados Unidos’. Massie no presentó pruebas nuevas, pero utilizó el nombre del príncipe para presionar a la administración de Donald Trump.

La mención forma parte de su campaña para forzar la publicación de otros tres millones de documentos relacionados con el caso Epstein. El congresista ha vinculado la difusión de los archivos con el funcionamiento de la justicia: ‘Tal vez escuchar estos nombres avergüence al Departamento de Justicia para que imparta justicia’, afirmó según recoge Royal Central.

Publicidad

La presión documental del Congreso y los archivos de Epstein

El discurso se produce después de que el Congreso aprobara la ley de transparencia de los archivos de Epstein y de que se hiciera pública una primera remesa de alrededor de tres millones de ficheros. Ese material incluyó intercambios de correos electrónicos entre Epstein y el príncipe Andrés. Con todo, la propia crónica advierte de que la aparición de una persona o de su correspondencia en los documentos no constituye, por sí sola, prueba de delito.

El historial judicial del príncipe Andrés ya incluía acusaciones anteriores. Virginia Giuffre le denunció por haber mantenido relaciones sexuales con ella en 2001, cuando tenía 17 años. El asunto se resolvió extrajudicialmente en 2022 con un acuerdo que incluyó un pago sustancial y una donación a una organización de apoyo a víctimas, sin que el príncipe admitiera culpabilidad ni responsabilidad.

De Giuffre a la detención de febrero

En febrero pasado, la policía de Thames Valley detuvo a Andrés de Inglaterra bajo sospecha de un delito de mala conducta en el ejercicio de funciones públicas, según confirma la la información. Quedó en libertad bajo investigación ese mismo día. El príncipe ha negado de forma firme todas las acusaciones.

Una acusación sin condena no cierra el relato: el caso Epstein sigue movilizando a la diplomacia, a la política y a la opinión pública a ambos lados del Atlántico.

La lectura de fondo: la Corona británica ante un asunto transatlántico

El caso Epstein se ha convertido en una de las sombras más corrosivas para la monarquía británica porque conecta la esfera privada con la credibilidad institucional. La justicia no ha condenado al príncipe Andrés y el acuerdo de 2022 no incluyó admisión de culpa. Aun así, el relato político avanza más rápido que el judicial: una intervención de un minuto en el Congreso puede instalar una idea en la opinión pública sin necesidad de sentencia firme.

Massie no es juez ni fiscal: su acusación busca movilizar a la administración Trump para liberar documentos, no abrir un proceso penal. Esa es la clave de lectura institucional. La Corona británica queda expuesta a una agenda legislativa ajena, marcada por la transparencia documental y las víctimas del entramado de Epstein, sin capacidad para controlar ni el calendario ni el contenido de los archivos.

El próximo paso concreto no tiene fecha confirmada: Massie mantiene su propuesta legislativa para obligar al Gobierno estadounidense a liberar todo el material restante y a dar a las víctimas acceso a copias completas y sin tachaduras. Si la iniciativa avanza, el nombre del príncipe Andrés seguirá apareciendo en el debate público, no necesariamente como acusado, pero sí como pieza de un expediente incómodo para la Casa de Windsor.

Publicidad

Para la monarquía británica, el reto es reputacional además de jurídico: la imputación de Massie se produce cuando el escrutinio sobre los archivos de Epstein coincide con una etapa de consolidación institucional. La Corona ha tratado de separar la conducta de sus miembros actuales de los asuntos cerrados, aunque la liberación de documentos puede reabrir el debate social sin necesidad de un proceso penal.

Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: Una acusación lanzada en el pleno de la Cámara de Representantes de EE.UU. sitúa de nuevo al príncipe Andrés en el centro del caso Epstein.
  • El detalle de protocolo: Massie utilizó el nombre del príncipe para presionar la publicación de documentos; la aparición en los archivos no equivale a prueba de delito.
  • Próximos pasos: El congresista impulsa una ley para liberar todos los archivos restantes y dar a las víctimas acceso a sus expedientes.