Los robots humanoides de Unitree han convertido a su fundador, Wang Xingxing, en multimillonario tras su salida a bolsa.
Claves de la operaciĂłn
- La demanda de la OPI superĂł en 5.500 veces la oferta. Las peticiones de acciones multiplicaron por más de 5.500 veces los tĂtulos disponibles en su debut.
- El fundador controla una fortuna de 9.600 millones de dĂłlares. Su participaciĂłn llegĂł a valer más de 19.876 millones en un solo dĂa.
- La corrección posterior borró casi 30.000 millones de capitalización. Unitree mantiene más de 50.000 millones de dólares en bolsa pese al ajuste.
El debut en Shanghái que disparó y luego corrigió a Unitree
Unitree empezĂł a cotizar el 19 de agosto en el mercado STAR de Shanghái, el Ăndice chino para empresas tecnolĂłgicas. Las acciones llegaron a dispararse un 629% en sesiĂłn, aunque cerraron con una subida del 450% sobre el precio de salida, segĂşn recoge la prensa econĂłmica. La demanda de la OPI multiplicĂł por más de 5.500 veces los tĂtulos disponibles. La compañĂa recaudĂł 6.100 millones de yuanes (unos 905 millones de dĂłlares) para desarrollar nuevos modelos y algoritmos.
El estreno no estuvo exento de vértigo. Tras el frenesà inicial, la cotización sufrió un serio correctivo y perdió más de 200.000 millones de yuanes, equivalentes a 29.776 millones de dólares en capitalización. El valor sigue por encima de los 50.000 millones de dólares.
Wang Xingxing tiene 36 años y nació en una familia humilde en Zhejiang, al sur de Shanghái. Wang Xingxing construyó un robot cuadrúpedo casero con piezas de 200 yuanes, llamado XDog, durante su máster en la Universidad de Shanghái. Trabajó solo dos meses en DJI antes de dejarlo todo para fundar Unitree en 2016.
Tras el debut bursátil, su participaciĂłn llegĂł a valer más de 19.876 millones de dĂłlares en un solo dĂa. Eso lo convierte en el empresario de menos de 40 años más rico de China, muy por delante de Liu Jingkang, de 33 años y fundador de Insta360. Forbes estima su patrimonio actual en más de 9.600 millones de dĂłlares, en el puesto 375 de las mayores fortunas del mundo.
La fortuna de Wang no se cimenta en ingresos recurrentes: se apoya en una expectativa de futuro que el mercado puede corregir en cuestiĂłn de horas.
De un robot casero de 200 yuanes a una fortuna de 9.600 millones
Unitree se hizo popular para el gran pĂşblico justo antes de salir a bolsa gracias a sus robots bailarines en una gala del Festival de Primavera de China de 2026. Aprovechando la expectaciĂłn, presentĂł ‘Superman’, un humanoide capaz de saltar dos metros y correr a 12,66 metros por segundo. TambiĂ©n causĂł furor con el GD01, un robot transformable de tres metros capaz de llevar a un piloto humano, con un precio que parte de los 650.000 dĂłlares.
Son máquinas espectaculares y se venden como churros, aunque el propio Wang admite que queda mucho camino por recorrer. El revuelo bursátil no garantiza una adopciĂłn industrial masiva: los robots humanoides aĂşn no trabajan en fábricas ni en hogares a gran escala. La compañĂa destinará lo recaudado a desarrollar nuevos modelos y mejorar sus algoritmos.
Europa y España miran la robótica humanoide desde la barrera
En el parquĂ© español, ningĂşn valor del IBEX 35 opera robots humanoides a escala comparable. La demanda industrial española se concentra en automociĂłn y logĂstica, y la robĂłtica avanzada sigue dominada por empresas de China y Estados Unidos. España es una potencia europea en instalaciĂłn de robots industriales, pero no tiene hoy un campeĂłn cotizado en este segmento. La automociĂłn y la logĂstica, dos de sus principales demandantes, aĂşn no han encontrado un proveedor local.
El perfil de Unitree incorpora riesgos que conviene no ignorar. La correcciĂłn borrĂł casi 30.000 millones de dĂłlares de capitalizaciĂłn. La dependencia del mercado chino, la exposiciĂłn regulatoria, y una valoraciĂłn construida en buena medida sobre vĂdeos virales añaden presiĂłn. La volatilidad puede persistir si el entusiasmo inicial no se sostiene.
La próxima publicación de resultados trimestrales será la primera prueba para comprobar si el relato de los robots bailarines se traduce en pedidos industriales estables. Observamos el mercado de robótica humanoide con interés, pero sin dejarnos llevar por el espectáculo.

