Cómo hacer 10 comidas sencillas para el táper de la vuelta al trabajo

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Boniato asado con queso feta y rúcula

Batatas rellenas cubiertas con queso feta, granada, hierbas y servidas con verduras frescas.

El boniato asado con feta y rúcula entra en esta lista por méritos propios: apenas exige técnica y el resultado es un plato de contrastes que no cansa al tercer día de táper. Basta con pelar el tubérculo, cortarlo en dados de dos o tres centímetros, mezclarlo con aceite y sal y hornearlo a 190-200 ºC durante 25-30 minutos, removiendo a mitad de cocción hasta que quede tierno y caramelizado. El feta desmenuzado aporta el punto salino y cremoso, mientras la rúcula pone la frescura y un ligero amargor que equilibra la dulzura natural del boniato. Nutricionalmente es un acierto: hidratos complejos, fibra y betacarotenos (provitamina A) por parte del tubérculo, y proteína y calcio del queso, lo que lo convierte en un plato completo sin necesidad de guarniciones extra.

Para la vuelta al trabajo, su gran ventaja es la resistencia: admite comerse templado o frío sin perder gracia, y los dados asados aguantan varios días en la nevera, así que conviene hornear de una vez una bandeja completa y montar dos o tres raciones. La rúcula y el aliño, eso sí, se añaden mejor en el momento de comer para que no se ablanden. El truco está en no amontonar los dados en la bandeja, porque entonces se cuecen al vapor en lugar de asarse, y en incorporar el boniato aún templado sobre las hojas: el contraste térmico potencia el sabor del queso. La versión que popularizó El Comidista añade una vinagreta de tahini, pipas de calabaza y granada, un extra que eleva el plato sin complicarlo y que convierte el menú de oficina en algo que no parece un menú de oficina.