La prensa marroquí advierte: la visita del Rey a Ceuta dispararía la tensión bilateral

Zarzuela no ha confirmado ninguna fecha para un desplazamiento que Felipe VI no ha realizado como monarca. El último antecedente, en 2007, provocó una crisis diplomática de un año con Marruecos.

La prensa marroquí ha lanzado una advertencia que va más allá de la simple columna editorial: una visita del Rey Felipe VI a Ceuta y a Marruecos dispararía la tensión bilateral. La visita no está anunciada. Ni la Casa del Rey ni la Moncloa han fijado fecha alguna, y el jefe del Estado nunca ha pisado las ciudades autónomas como monarca. La mera hipótesis, sin embargo, ya opera como un mensaje en plena crisis.

La ausencia del Rey y el pulso político en Ceuta

La ciudad autónoma acumula semanas de crisis humanitaria y de orden público, un escenario que ha llevado a varios miembros del Gobierno, al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y al expresidente José María Aznar a desplazarse hasta Ceuta. El Rey no ha viajado. Feijóo subrayó su ausencia y aseguró que el monarca ‘quiere ir a Ceuta’, una tarea que, a su juicio, le corresponde como jefe del Estado. El Ejecutivo no lo desmintió: Pedro Sánchez recordó que no ha puesto trabas.

El pasado lunes, Sánchez se reunió con Felipe VI horas después de afirmar que existen ‘argumentos y razones suficientes’ para que el monarca visite Ceuta y Melilla. El Gobierno insiste en que la decisión depende de las condiciones, no de una negativa de la Corona. La amenaza, en cambio, llega desde la prensa afín al Palacio Real de Rabat, que califica la posible visita como ‘una gran provocación’.

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El precedente de 2007, un aviso que no caduca

Felipe VI Ceuta tensión diplomática

El último desplazamiento de un rey español a Ceuta se remonta a 2007. Entonces Juan Carlos I visitó la ciudad y la respuesta de Mohamed VI fue inmediata: un comunicado que tachó el viaje de ‘paso contraproducente’, episodio ‘lamentable’ y ‘acto nostálgico de una era sombría y superada’. Aquel cruce desató una crisis diplomática que se prolongó durante un año. Desde entonces, ningún monarca ha repetido el gesto.

El aviso más concreto lo firma Sammir Bennis, analista político que publica en medios marroquíes y españoles vinculados al lobby de Rabat. En el diario digital Medias24 advierte de que la visita ‘alteraría un equilibrio tácito mantenido durante años’ y podría transformar las tensiones actuales en ‘una auténtica crisis diplomática’. No descarta, incluso, que Mohamed VI convoque a consultas a su embajador en Madrid.

La visita no está en la agenda, pero su sola posibilidad ha activado un pulso diplomático que Zarzuela y Moncloa prefieren gestionar sin fechas.

La lectura de Estado: por qué la visita no es solo un gesto

Conviene no trivializar esta hipótesis como un simple desplazamiento protocolario. En un contexto de reivindicación marroquí sobre la soberanía de Ceuta y Melilla, la presencia del jefe del Estado en la ciudad autónoma se leería, inevitablemente, como una reafirmación de la españolidad del territorio. Ese es el mensaje que Rabat intenta contener y que la prensa afín amplifica.

El Gobierno de Sánchez se mueve en un equilibrio delicado: reconoce que existen razones para la visita, pero no la fija por temor a escalar. La oposición presiona para que el Monarca acuda; Marruecos presiona para que no lo haga. Entre ambos extremos, la Casa del Rey mantiene un silencio prudente que, en términos de comunicación institucional, evita convertir al jefe del Estado en actor de un conflicto partidista.

Zarzuela mide cada movimiento. He seguido este asunto con cautela, y conviene recalcarlo: no hay todavía un anuncio oficial. Todo lo demás es presión, aviso y cálculo. La lectura más fría apunta a que una visita real a Ceuta sería lícita, previsible y hasta esperada en términos de normalidad institucional, pero su materialización depende de una decisión política de altísimo voltaje.

El precedente de 2007 demuestra que el gesto tiene coste diplomático. La diferencia, ahora, es que la política exterior ya no puede separarse de la comunicación: cada filtración, cada columna en la prensa marroquí y cada declaración en Madrid alimentan un pulso que se juega también en el terreno simbólico. La monarquía española no puede ignorarlo.

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Claves del Protocolo y Estado

  • Contexto del acto: La posible visita de Felipe VI a Ceuta no está confirmada, pero la presión mediática marroquí la ha convertido en un asunto de política exterior bilateral.
  • El detalle de protocolo: La última visita real a Ceuta, en 2007, provocó una crisis diplomática que se prolongó un año; desde entonces la Corona ha evitado repetir el gesto sin cobertura política.
  • Próximos pasos: Ni la Casa del Rey ni Moncloa han fijado una fecha, y el presidente Sánchez ha subrayado que la visita se hará cuando existan las condiciones adecuadas.