La A-7 vuelve a estar en el centro de la polémica, y esta vez no es por un accidente ni por retenciones de verano. Un conductor recurrió dos multas impuestas por un radar de tramo situado entre San Roque y Algeciras, en Cádiz, y consiguió algo que pocos logran: que la propia DGT reconociera el error y anulara las sanciones de oficio.
El caso, lejos de cerrarse, ha abierto una incógnita que sigue sin resolverse meses después. La discrepancia entre lo que marcaba la señal vertical y lo que realmente sancionaba el radar afecta, según los primeros indicios, a cientos de conductores que circularon por ese tramo desde que el dispositivo se activó.
Qué pasó exactamente en el radar de la A-7
Todo empezó con un trabajador de la empresa Arreza Seguros que recibió dos multas tras circular por ese tramo de la A-7 los días 22 de septiembre y 15 de octubre. Las sanciones ascendían a 300 euros en un caso y 100 euros en el otro, y el conductor decidió recurrirlas en lugar de pagar y olvidar el asunto, como hace la mayoría.
Su argumento era sencillo pero contundente: la señalización vertical en ese tramo indicaba un límite de 100 km/h, mientras que el radar de tramo estaba configurado para sancionar a partir de los 80 km/h. Una contradicción que, según defendió en su reclamación, convertía las multas en improcedentes.
La resolución de la DGT y el fallo que reconoce
El caso llegó a buen puerto para el conductor. En dos resoluciones fechadas el 5 de marzo de 2026, la DGT concluyó que, a la vista de las actuaciones del expediente, no procedía mantener las sanciones y acordó revocarlas de oficio, amparándose en el artículo 109.1 de la Ley 39/2015 del Procedimiento Administrativo Común.
La resolución no es un detalle menor. Al reconocer que el radar aplicaba un criterio distinto al que veían los conductores en la señalización de la propia autovía A-7, la DGT ha sentado sin quererlo un precedente que otros afectados ya están utilizando para presentar sus propias reclamaciones.
Un fallo que no es un caso aislado
Los radares de tramo en cuestión se instalaron en agosto y, desde entonces, han impuesto sanciones a cientos de conductores que, en teoría, respetaban la velocidad indicada en la vía. El sistema mide la velocidad media entre dos cámaras situadas al inicio y al final del recorrido, así que basta con superar el límite en un punto intermedio para acabar sancionado, aunque se reduzca la marcha después.
Desde la aseguradora que representó al primer reclamante han advertido de que este caso podría no ser un hecho aislado. Si la discrepancia entre señalización y configuración del radar se mantuvo durante semanas o meses, el número de multas potencialmente anulables podría ser considerablemente alto, y muchos conductores ni siquiera saben que tienen motivos para reclamar.
Cómo reclamar si te ha multado este radar
Si recibiste una sanción en este tramo de la A-7 entre la fecha de instalación del radar y la corrección del error, tienes herramientas concretas para defenderte. La clave está en documentar bien la contradicción entre lo que marcaba la carretera y lo que aplicó el dispositivo.
- Revisa la fecha de la multa: solo aplica si coincide con el periodo en que existía la discrepancia entre señalización y radar.
- Reúne pruebas gráficas: fotos de la señalización del tramo en la fecha de la infracción, si las tienes o puedes conseguirlas.
- Presenta el recurso citando el precedente: menciona expresamente las resoluciones de marzo de 2026 que ya anularon casos idénticos.
- No dejes pasar el plazo: los recursos administrativos tienen ventanas de tiempo limitadas, así que conviene actuar cuanto antes.
El silencio de la DGT que deja todo en el aire
Lo más llamativo del caso no es la anulación en sí, sino lo que vino después. Al ser preguntada sobre si los radares de tramo de la A-7 entre San Roque y Algeciras seguirán imponiendo sanciones, la DGT optó por no responder. Ese silencio institucional deja una pregunta abierta que afecta directamente a miles de conductores que circulan a diario por esta vía.
La falta de respuesta también genera incertidumbre sobre qué ocurrirá con las denuncias ya tramitadas y con las que puedan imponerse en los próximos meses en el mismo tramo. Mientras el organismo no aclare su postura, cualquier conductor sancionado tiene argumentos sólidos para defenderse, apoyándose en que la propia DGT ya reconoció que, en casos idénticos, no procedía sancionar.
Qué puede pasar a partir de ahora
El desenlace de este episodio probablemente marcará cómo se gestionan futuros conflictos entre señalización y radares de tramo en toda España. Si la DGT termina confirmando que hubo un error generalizado en la configuración, es razonable esperar una revisión masiva de expedientes similares en otras provincias donde se han instalado estos dispositivos.
Para el conductor de a pie, la lección práctica es clara: prestar atención a la señalización vertical y no dar por hecho que el radar aplica el mismo límite que se ve en las señales. Ante la duda, conviene fotografiar la carretera al pasar y guardar esa prueba, porque como ha demostrado este caso, recurrir con datos concretos puede acabar dándote la razón.


