2Pagar por visitar un piso: la nueva ‘señal’ que nadie devuelve
En plena crisis de acceso a la vivienda ha aparecido un peaje nuevo: pagar solo por mirar. La práctica se ha extendido por Canarias, Cataluña o Galicia con tarifas de lo más dispares: desde los 9,90 euros que una inmobiliaria de Santa Coloma de Gramenet pedía en 2024 por enseñar un ático de 65 metros cuadrados y 800 euros de renta, hasta los 650 euros más IGIC que, según desveló Televisión Canaria en enero de 2026, una agencia exigió a una mujer en las islas «por la visita y los servicios prestados», sin contrato ni llaves de por medio. Incluso hay quien ha llegado a acumular 400 euros en visitas sucesivas. Lo surrealista es que el desembolso se hace a ciegas: antes de saber si la vivienda encaja, si el propietario aceptará el perfil del candidato o si el piso sigue disponible. Y, como una ‘señal’ sin contrato, ese dinero no se devuelve ni se descuenta de nada.
El colmo es que, desde mayo de 2023, la Ley por el Derecho a la Vivienda modificó el artículo 20 de la LAU: los gastos de gestión inmobiliaria y de formalización del contrato corren a cargo del arrendador, así que cobrar la visita es ilegal… salvo que se disfrace. Por eso proliferan conceptos inventados como «servicio de atención al inquilino», «búsqueda activa» o «acceso a información exclusiva», el argumentario que FACUA denunció en marzo de 2026 contra una agencia de La Laguna que cobraba una mensualidad entera más IGIC por enseñar el piso. El Ministerio de Consumo ya sancionó a la plataforma Alquiler Seguro con 3,6 millones de euros por prácticas similares y la OCU contabilizó más de 40.000 reclamaciones en materia de vivienda solo en 2024. Aun así, la urgencia juega a favor de quien cobra: pocos piden factura y muchos aceptan por miedo a quedarse fuera, convirtiendo cada visita en un ingreso que nadie devuelve.
