De Madrid a Aranjuez y Colmenar de Oreja sin coche: la ruta del vino que se hace en tren y autobús

Cada segundo jueves de mes sale de Atocha un plan que combina Cercanías y autobús para llegar a las cuevas vinícolas de Colmenar de Oreja. Te contamos horarios, precios y qué bodegas visitar sin depender del coche.

Madrid tiene, a menos de una hora en tren, un pueblo con más bodegas por metro cuadrado que casi cualquier otro rincón de la región. El truco está en saber combinar el tren con el autobús, porque la estación de Cercanías directa a ese pueblo no existe desde hace décadas.

Se llama Colmenar de Oreja y desde 2018 luce el título de Ciudad del Vino de Madrid. Sus cuevas excavadas en piedra caliza guardan tinajas de barro centenarias, y desde 2025 la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha una fórmula pensada justo para quien no quiere conducir: tren hasta Aranjuez, autobús hasta las bodegas.

El primer tramo: Madrid en Cercanías hasta Aranjuez

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El punto de partida es cualquier estación de la red de Cercanías de Madrid, aunque el itinerario oficial arranca en Atocha. Desde ahí, la línea C-3 lleva hasta Aranjuez en unos 45 minutos, con salidas frecuentes durante toda la mañana y un billete válido desde cualquier punto de la red.

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Es el mismo trayecto que durante décadas ha hecho el histórico Tren de la Fresa, aunque aquí no hay vagones de época ni animadores: es un Civia de línea regular, rápido y sin sorpresas. La ventaja es justamente esa normalidad: no hace falta reservar plaza en un tren turístico, basta con coger el que toque.

Vinos de Madrid: de Colmenar de Oreja a las cepas de toda la Comunidad

Colmenar de Oreja no es un caso aislado. Pertenece a Vinos de Madrid, la denominación de origen que agrupa 54 municipios repartidos en tres subzonas: Arganda, Navalcarnero y San Martín. Y Aranjuez es la puerta de entrada natural a la subzona de Arganda, la más grande de las tres, con suelos de arcilla y caliza sobre un subsuelo de granito que llevan siglos dando uva de calidad.

Que el enoturismo madrileño ya no sea una anécdota lo confirma el calendario de ferias: solo en la primavera reciente coincidieron en fin de semana la de Colmenar de Oreja, la de Brunete y la de San Martín de Valdeiglesias. Hoy la D.O. agrupa más de medio centenar de bodegas que necesitan escaparates como estos, algo impensable hace una década, cuando hablar de «ruta del vino» en España remitía casi siempre a La Rioja o Ribera del Duero.

Cómo es la Ruta del Vino en Cercanías, paso a paso

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La iniciativa, bautizada oficialmente como «Rutas del Vino en Cercanías Madrid», nació de la colaboración entre la Comunidad de Madrid, Renfe y Madrid Enoturismo, con el apoyo del Ayuntamiento de Colmenar de Oreja. Se celebra el segundo jueves de cada mes y el billete de la actividad sirve para viajar desde cualquier estación de Cercanías, no solo desde Atocha.

El tren sale a las 9:42 h con destino Aranjuez. Allí, un autobús trasladado por personal municipal recoge al grupo y lo lleva directamente a Colmenar de Oreja, donde arranca el recorrido por tres bodegas: Jesús Díaz, Peral y Pedro García. La actividad completa, con catas incluidas, cuesta 35 euros por persona (sin comidas) y se puede reservar online.

Qué ver y qué bodegas visitar en Colmenar de Oreja

El pueblo premia a quien llega sin prisa. Su Plaza Mayor, porticada y asentada sobre un túnel de piedra que tardó más de un siglo en construirse, es el punto de partida lógico para cualquier visita, y sus calles empedradas conducen hacia las bodegas históricas del casco antiguo. Desde 2013, las cuevas vinícolas del municipio tienen la distinción de Bien de Interés Cultural, un reconocimiento poco habitual para un patrimonio subterráneo.

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Las tres bodegas del itinerario oficial resumen bien la diversidad de estilos de la zona:

  • Bodegas y Viñedos Pedro García: fundada en 1931, con una cueva del siglo XVII restaurada y accesible para personas con movilidad reducida.
  • Bodegas Peral: una de las pocas bodegas de España que aún practica la elaboración «sobremadre», una técnica tradicional en desuso.
  • Bodegas Jesús Díaz e Hijos: bodega familiar con arraigo en el municipio y visitas guiadas por sus cuevas.
  • Feria del Vino de Colmenar de Oreja: cita anual en la Plaza Mayor, con degustaciones y actividades para quien prefiere planificar la visita en torno a un evento concreto.

El reto pendiente: la accesibilidad sin coche

El mayor mérito de esta ruta es también su límite: funciona porque alguien ha diseñado un puente artificial (tren más autobús organizado) allí donde no existe transporte público directo. Colmenar de Oreja está a 50 kilómetros de la capital y, fuera de esta actividad programada, solo se llega en coche o combinando autobuses de baja frecuencia, como la línea 337 desde Madrid o la 430 desde Aranjuez.

Es un patrón que se repite en otros destinos vinícolas de la región: la conexión existe, pero exige organización previa y no siempre coincide con los planes de última hora. Aun así, la tendencia apunta a que este tipo de rutas programadas se consoliden y se multipliquen, porque resuelven exactamente el problema que frena a quien quiere hacer turismo rural sin depender del coche. Si te gusta el vino y prefieres el tren, reservar con antelación y organizar el día en torno al horario del jueves señalado es, de momento, la mejor apuesta.