Adiós al pan duro: prepara este budín de pan sin horno con 5 ingredientes y rinde para 8 personas

El microondas sustituye al horno y el truco está en el reposo en nevera: cuatro horas de frío evitan que este postre de pan duro se desmorone al desmoldar. La vainilla y las pasas son extras opcionales que respetan la base de cinco ingredientes.

No hace falta horno para convertir el pan duro en un budín de pan sin horno que rinde para ocho personas. Todos hemos guardado barras olvidadas en la panera con la intención de aprovecharlas y, al final, la basura ha ganado por goleada en demasiadas casas.

Este postre de aprovechamiento invierte la historia. El microondas hace todo el trabajo de calor, el azúcar se convierte en caramelo en una sartén y el pan firme deja de ser un residuo para volverse la base del postre. Aquí el horno no se enciende y el resultado aguanta el paso de las horas sin convertirse en una goma. Solo necesitas leche, huevos, azúcar y ese pan que ya no sabe a recién hecho.

La clave para que no te quede ni un flan apelmazado ni una receta triste de sobras consiste en tratar el pan con respeto. Si está duro, perfecto. Si está rancio y deshaciéndose, mal asunto. El punto justo es el pan de un día que opone resistencia al cuchillo pero conserva estructura. En mi caso, dejo los laterales blandos y solo elimino la corteza superior cuando está muy seca.

Publicidad

El secreto del éxito

  • Pan duro, no rancio: el pan debe estar firme, pero no tan seco que se rompa en polvo. Si se queda reseco, el budín apelmaza y cuesta cortarlo limpio.
  • Caramelo dorado sin alarmas: vigila la sartén a fuego bajo y retira el azúcar en cuanto comience a dorar. Si se oscurece demasiado, amarga y se lleva por delante el resto de sabores.
  • Cuatro horas de nevera: el frío compacta la mezcla y permite desmoldar sin que se desmorone. No te saltes este paso, es el que distingue un budín entero de unas migas dulces.

Ingredientes

  • 125 g de pan de un día anterior (pan duro, sin corteza)
  • 500 ml de leche templada
  • 4 huevos medianos
  • 125 g de azúcar
  • 80 g de azúcar para el caramelo
  • Opcional: 1 cucharadita de extracto de vainilla, pasas o nueces al gusto

Quita la corteza del pan y córtalo en trozos regulares, para que la leche se distribuya de forma pareja. Pon la leche templada en un bol y sumerge el pan hasta que se humedezca por completo.

Prepara el caramelo en una sartén con los 80 g de azúcar y un chorrito de agua. Cocina a fuego bajo sin remover en exceso y retira del fuego justo cuando tome un color dorado. Vierte el caramelo en un molde de silicona para panqué y deja que se asiente un par de minutos.

Mezcla los 125 g de azúcar, los 4 huevos y la vainilla en otro bol. Integra esta crema con el pan remojado en leche y, si te apetece, incorpora unas pasas o nueces picadas.

La señal de un buen budín de pan no está en el microondas, sino en el frío: si aguanta las cuatro horas de nevera sin abrirse, el desmoldado sale exacto.

Vierte la mezcla en el molde caramelizado y cocina en el microondas 10-12 minutos. Si al pinchar con un palillo no sale limpio, añade intervalos de 3 minutos hasta que cuaje por el centro.

Deja enfriar a temperatura ambiente, cubre con plástico adherente y refrigera 4 horas. Desmolda colocando un plato encima y volteando con cuidado: el caramelo bajará por los bordes y formará la cobertura del budín.

Variaciones y maridaje

A la hora de decorar, el caramelo ya hace gran parte del trabajo. Puedes reforzarlo con una salsa extra de caramelo, añadir frutas frescas como fresas o arándanos, o coronar con unas nueces picadas para ganar textura.

Publicidad

Para beber, un moscatel pequeño o un Pedro Ximénez joven combinan con el caramelo y el huevo sin imponer demasiado. Si prefieres algo sin alcohol, un café solo con un toque de canela molida redondea el bocado.

Se conserva bien en la nevera, tapado con plástico, hasta dos días. Mejor frío que templado, porque así el corte es limpio y el caramelo se mantiene en la parte superior.

La próxima vez que la panera acumule pan duro, ya lo sabes: menos basura y más budín.