El Tesoro de EE. UU. vende euros y compra yenes para frenar la caída del yen: Bessent desafía a los mercados

El secretario del Tesoro confirma la intervención coordinada con Japón para frenar la caída del yen, cerca de mínimos de cuarenta años. El desafío a los operadores eleva la presión sobre la deuda americana y la financiación europea.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó este martes que el Tesoro vendió euros y compró yenes en la intervención coordinada del 31 de julio, con la divisa japonesa cerca de mínimos de cuarenta años.
  • ¿Quién está detrás? El Departamento del Tesoro y el Banco de Japón. Bessent se declaró ‘la casa’ y retó a los operadores a apostar contra el yen.
  • ¿Qué impacto tiene? El fortalecimiento del yen puede acelerar el cierre del carry trade y empujar a los inversores japoneses a vender bonos americanos, encareciendo la financiación global y la deuda europea.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos vendió euros y compró yenes en la intervención coordinada con Japón. Lo confirmó este martes el secretario del Tesoro, Scott Bessent.

Bessent habló en la escuela de negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU) y pronunció una frase que ya circula por los terminales de Wall Street como un desafío en toda regla: ‘I am the house now’. En español: ‘ahora soy yo la casa’, el actor con la visión más completa del tablero.

Su acceso a la información monetaria le otorga una ventaja real sobre los operadores. Bessent defendió que su posición le permite anticipar los movimientos del Banco de Japón y de los responsables japoneses. ‘Pueden apostar contra mí si quieren’, añadió, según recoge The Daily Caller.

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La intervención que devolvió al yen a niveles de febrero

La operación del 31 de julio fue una intervención conjunta poco habitual. El Tesoro vendió euros y compró yenes mientras la divisa japonesa se acercaba a su nivel más bajo en cuarenta años. El yen cotiza hoy en su nivel más fuerte desde febrero. Desde finales de julio ha subido más del 6% frente al dólar y el miércoles llegó a 153 yenes por dólar.

Los operadores descuentan que el Banco de Japón subirá los tipos en su reunión del 17 y 18 de septiembre. Un yen más fuerte cambia la lógica de miles de millones en posiciones financieras globales, y no solo en Tokio.

El Tesoro no es un operador más: es el actor con mejor información del tablero y acaba de decirlo en voz alta.

La salida silenciosa de los inversores japoneses es el verdadero temor de Washington. Japón poseía en junio 1,117 billones de dólares en bonos del Tesoro americano, frente a 1,225 billones en enero. Es una caída de más de 100.000 millones en seis meses que, de continuar, obligaría al Tesoro a ofrecer rendimientos más altos para colocar su deuda.

El carry trade y el riesgo de una salida japonesa de la deuda americana

intervención divisas

Ese movimiento ya se nota. El rendimiento del bono a diez años cerró el miércoles en el 4,8528%. Es el nivel más alto desde noviembre de 2023, después de que el Tesoro anunciara la compra de hasta 6.000 millones de dólares en bonos de entre diez y veinte años para el jueves.

Bessent ya había probado a intervenir en el mercado de deuda en agosto, cuando ordenó duplicar las recompras de bonos a largo plazo después de que el rendimiento a treinta años marcara máximos desde 2007. Las compras ampliadas aún no han logrado doblegar los rendimientos.

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Christopher Waller, gobernador de la Reserva Federal, había advertido en en una ocasión que este tipo de intervenciones de corto plazo no suelen mover de forma duradera los costes de financiación. ‘Nunca he creído, como economista y no como responsable político, que este tipo de intervenciones a corto plazo sirvan de mucho’, dijo, citado por The Daily Caller.

El encarecimiento del bono americano arrastra al conjunto del sistema financiero: hipotecas, crédito corporativo y financiación pública. Para España, el coste de financiación se mueve con el bono americano. No es un golpe directo, pero sí una presión añadida sobre el Tesoro Público y los bancos europeos.

La Lógica de Washington

Desde la perspectiva de Washington, Scott Bessent no está improvisando: está resolviendo un problema doble. Por un lado, un yen demasiado débil dispara la inflación importada en Japón y amenaza con desestabilizar a un aliado clave en Asia. Por otro, el desmontaje del carry trade puede provocar ventas masivas de bonos del Tesoro justo cuando Washington necesita financiar déficits abultados.

La declaración de Bessent, lejos de ser una boutade, responde a un manual con precedentes. En 1985, el Acuerdo del Plaza coordinó a las grandes economías para devaluar el dólar y fortalecer el yen; en 2011, tras el terremoto de Japón, el G-7 volvió a intervenir para frenar la escalada del yen. Las intervenciones coordinadas de divisas son raras por una razón: son políticamente caras. Ahora el objetivo es el inverso, pero la lógica es la misma: evitar movimientos desordenados que dañen la financiación global.

Para España, el canal principal es indirecto pero real. Si los inversores japoneses venden bonos americanos, el rendimiento del Treasury sube y arrastra los costes de financiación de la deuda pública y privada europea. Eso significa hipotecas algo más caras y una prima de riesgo más sensible en la eurozona, aunque el Banco Central Europeo mantiene su propia política.

La próxima ventana es inminente: el Banco de Japón se reúne el 17 y 18 de septiembre. Si sube tipos y el yen se fortalece, el Tesoro tendrá que decidir si redobla las compras de bonos o si deja que el mercado digiera el nuevo equilibrio. No hay una salida indolora. Y Bessent, por ahora, ha dejado claro que no piensa apartarse de la mesa.

Ficha del Caso

  • El caso: El Tesoro de Estados Unidos ha confirmado su participación en la intervención cambiaria coordinada con Japón para sostener el yen, una divisa castigada por mínimos de cuatro décadas.
  • Datos clave: El yen ronda los 153 por dólar tras subir más del 6% desde finales de julio. Japón posee 1,117 billones de dólares en deuda americana, 108.000 millones menos que en enero. El bono a diez años cotiza al 4,8528%.
  • Para España: Si la subida del yen obliga a los inversores japoneses a vender bonos del Tesoro, los tipos largos pueden subir y encarecer la financiación de la deuda pública y las hipotecas en Europa.