Diez días después del boicot en Palencia, las Tanxugueiras y la escena del nuevo folclore gallego alertan del clima ultraderechista.
Un concierto retrasado 40 minutos entre banderas e insultos
El incidente se produjo en la capital palentina. Un grupo de ultras con banderas de España , obligó a retrasar el concierto unos 40 minutos con insultos contra el presidente del Gobierno y contra las artistas por cantar en gallego. Tanxugueiras y la mayoría del público se sobrepusieron, pero en un vídeo posterior pidieron «dar importancia» a lo ocurrido. En palabras de Aida Tarrío, una de las integrantes del celebrado trío gallego de neotrad: «el mundo se está poniendo bastante oscuro». La violencia verbal y la física son muy peligrosas, añadió.
No es un caso aislado. Las recurrentes hostilidades contra el asturiano Rodrigo Cuevas o contra Mondra, músico que investiga los ritmos urbanos desde el folclore gallego, forman parte de un patrón. «Estos ataques están a la orden del día, pero nunca con tal magnitud», resume Mondra.
El propio Mondra fue objetivo de un intento frustrado en mayo, durante las fiestas de la Ascensión en Santiago de Compostela. Un grupo con una bandera rojigualda quiso acceder a la Praza de A Quintana para sabotear su concierto; los desalojaron. Su gira A ronda encara la recta final en Cataluña, Valencia, Madrid y Extremadura. Las imágenes, y la valentía de Tanxugueiras para continuar y sacar adelante el concierto, resumen para él el momento.
La escena del folclore renovado habla de un clima politizado
Faia Díaz, miembro de DeVacas, banda de folk pop con retranca, lo resume con claridad. «Todo mi apoyo a las Tanxugueiras, pero no hay que tener miedo. Estas cosas deben servir para estar todas unidas y defender la cultura y la diversidad». Con DeVacas ha cantado en gallego en todo el Estado y ha visto gestos torcidos o abandonos de butaca, nunca un boicot. «Somos conscientes de que el fascismo está ahí y ahora lo hemos visualizado con Tanxugueiras», dice. El machismo en redes es, para Díaz, el mismo veneno que ahora salta a la calle.
Las redes han dejado de ser el único lugar donde el odio a la cultura gallega se expresa en voz alta.
El periodista Nando Cruz aporta raíz histórica: el franquismo cooptó las músicas tradicionales y las convirtió en instrumentos del régimen. La recuperación moderna iniciada en los años 2000 contradice aquella imagen. «: una banda en castellano tiene más puertas abiertas que otra en gallego, catalán o euskera. La lista de los 50 mejores discos españoles publicada en 2025 por Babelia incluía dos álbumes en catalán y uno en inglés, pero ninguno en gallego, euskera o asturiano.
En la cooperativa cultural gallega Urdime, Ángela Vila observa un aumento del rechazo. «Nuestras artistas se sienten un poco inseguras, despreciadas», reconoce, «y no solo fuera de Galicia, también aquí». Tras el boicot de Palencia, Vila no vio condenas contundentes de los políticos. «Los que gritaban venían de manifestaciones convocadas por el PP y apoyadas por Vox», sostiene, en referencia a las concentraciones en solidaridad con Ceuta. Alfonso Rueda, presidente de la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego), no ha mostrado solidaridad con las artistas.
El Laboratorio Gallego
El episodio de Palencia se enmarca en un contexto gallego singular. El PPdeG gobierna la Xunta con mayorías absolutas desde 2009, y la cultura gallega ha sido durante esos 17 años una seña identitaria que el Ejecutivo autonómico promociona sin complejos. Ese arraigo convierte el silencio de Alfonso Rueda en un dato político: la Xunta defiende la lengua y el folclore como patrimonio, pero no ha condenado públicamente un ataque cuyo detonante fue cantar en gallego.
En clave nacional, el episodio ilustra la tensión entre la moderación que el PP reivindica y la dependencia de los apoyos de Vox. Las concentraciones de solidaridad con Ceuta de las que, según Vila, partieron los ultras fueron convocadas por el PP y contaron con el apoyo de Vox. La ausencia de condena institucional desde Galicia puede leerse como parte del equilibrio que el conservadurismo mantiene con la ultraderecha en la política española. Nadie en la Xunta ha llamado a las artistas, y ese silencio, medido desde Madrid, es también una posición.
La proyección es inmediata. La gira de Mondra pasará por Cataluña, Valencia, Madrid y Extremadura en las próximas semanas. Si los incidentes se repiten, el debate cultural dejará de ser sectorial y se convertirá en un asunto de seguridad pública y de política institucional para el conjunto del Estado.
Ficha del Caso
- El caso: El boicot ultra a Tanxugueiras en Palencia y la reacción de la escena del nuevo folclore gallego, diez días después.
- Datos importantes: Retraso de 40 minutos, banderas de España, insultos al presidente del Gobierno y a las artistas por cantar en gallego; intento previo contra Mondra en Santiago en mayo; lista de Babelia 2025 sin discos en gallego.
- Resumen: El incidente ha visibilizado un clima de hostilidad que artistas y productores asocian al ascenso de la ultraderecha y al silencio institucional.

