Putin, Xi y Pezeshkian abren en Nueva Delhi la cumbre BRICS 2026 del orden multipolar

La declaración de Nueva Delhi impulsa los pagos alternativos al dólar y amplía el bloque a un tercio del PIB mundial. India ejerce de anfitrión ante la ausencia de Lula, representado por su ministro de Exteriores.

La decimoctava cumbre de los BRICS arrancó este viernes en Nueva Delhi con Vladimir Putin, Xi Jinping y Masoud Pezeshkian como protagonistas. La declaración final está sobre la mesa y el mensaje es inequívoco: el bloque quiere acelerar los pagos alternativos al dólar y reformar la gobernanza global.

Un bloque que reivindica un tercio del PIB mundial

Nueva Delhi ejerce de anfitriona de la 18ª cumbre del grupo entre el viernes y el sábado. El primer ministro Narendra Modi recibió a los jefes de delegación con una ceremonia oficial antes de que se adoptara la Declaración de Nueva Delhi. Junto a Putin, Xi y Pezeshkian participan el presidente de Egipto, Abdel Fattah el-Sisi; el presidente de Indonesia, Prabowo Subianto; el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed; el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; el príncipe heredero de Abu Dabi, Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan; y el ministro de Exteriores de Brasil, Mauro Luiz Iecker Vieira. Brasil está representado al máximo nivel diplomático, pero sin Lula da Silva.

Putin aprovechó su intervención para subrayar el peso del bloque: ‘los BRICS cubren un tercio de la superficie terrestre, representan el 40% del PIB mundial y albergan casi la mitad de la población del planeta’. Son los datos que repite el Kremlin desde la ampliación de 2023. Pero esta vez el presidente ruso añadió un matiz: ‘nuestro verdadero potencial es intelectual y tecnológico’. Esa es la apuesta de Moscú: convertir a los BRICS en un polo de innovación, no solo en un contrapeso comercial.

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El discurso de Putin cargó contra lo que llama ‘resistencia colonial’ de Occidente. Sin nombrar a Estados Unidos ni a la UE, denunció ‘guerras arancelarias, sanciones ilegítimas, presiones económicas y el uso directo de la fuerza’ para frenar a los países emergentes. ‘El sistema unipolar que servía a un grupo reducido de países está quedando atrás’, afirmó. La Carta de la ONU, dijo, ‘es la piedra angular del derecho internacional‘ y Moscú defiende ampliar el Consejo de Seguridad con más presencia de Asia, África y América Latina,.

En el terreno financiero, Putin presentó las iniciativas rusas como el corazón de la cumbre: desarrollo de infraestructura de pagos, liquidación y depósito dentro de los BRICS, una nueva plataforma de inversión, un mecanismo de reaseguro y una bolsa de cereales. No se trata de un anuncio menor. Es el embrión de un sistema financiero paralelo al que Occidente ha controlado desde Bretton Woods. Las palabras importan. Los pagos, más.

La multipolaridad no es una declaración de intenciones: es un sistema financiero alternativo que se diseña mientras las viejas instituciones pierden peso.

El pulso financiero: pagos alternativos y reforma de la arquitectura global

BRICS Nueva Delhi

La Declaración de Nueva Delhi, adoptada en la primera jornada, da cobertura política a estas iniciativas. El objetivo es reducir la dependencia del dólar en las transacciones entre países miembros. No es una moneda BRICS común —eso, por ahora, sigue en el cajón—, pero sí una red de pagos y liquidación que evite el sistema SWIFT, utilizado como arma por Washington y Bruselas desde 2014.

La presidencia india ha puesto el acento en la ‘gobernanza global inclusiva’ y el reforzamiento del multilateralismo, el lema de esta edición. Modi busca proyectarse como puente entre Occidente y el Sur Global. India mantiene al mismo tiempo una relación estratégica con Estados Unidos y una cooperación militar con Rusia. Ese doble juego define la cumbre.

La ausencia de Brasil al máximo nivel presidencial introduce una nota de prudencia. El presidente Lula no viajó a Nueva Delhi, dejando a su canciller Mauro Vieira la representación. Brasilia quiere mantener abierta la negociación con Washington y Bruselas, y evita un alineamiento explícito con Moscú o Pekín. Esa ambigüedad es, en sí misma, una decisión geopolítica.

Equilibrio de Poder

La lectura estratégica es de fondo: los BRICS han dejado de ser un club de economías emergentes para convertirse en un foro de coordinación política con vocación de sistema alternativo. Washington observa con recelo. La administración Trump, centrada en el Indo-Pacífico y en la competencia con China, ve en la cumbre una maniobra de Pekín para ampliar su influencia. Bruselas, por su parte, teme que la apuesta por los pagos alternativos erosione el papel del euro y aísle al Viejo Continente en la gobernanza financiera global. El orden que conocimos no volverá.

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Para España, el impacto es doble. Por un lado, la cumbre refuerza a Marruecos —que no es miembro de los BRICS, pero mantiene una relación privilegiada con China y Rusia— como vector de presión en la frontera sur. Por otro, la apuesta por mecanismos financieros alternativos reduce la capacidad de la UE para condicionar las transacciones internacionales. España, con una economía dependiente del comercio exterior y una exposición alta al dólar, necesita que Bruselas articule una posición propia antes de que el eje Moscú-Pekín-Nueva Delhi fije las reglas.

El precedente es claro: la crisis financiera de 2008 y las sanciones a Rusia de 2022 aceleraron la búsqueda de alternativas al SWIFT y al dólar. Lo que entonces fueron estudios exploratorios son hoy acuerdos bilaterales entre China y Rusia, o entre India y Emiratos, para liquidar comercio en divisas locales. La cumbre de Nueva Delhi consolida ese camino. No es una ruptura inminente, pero sí un desplazamiento estructural.

Mantenemos una posición prudente: el orden multipolar no se impone por decreto, pero tampoco se detiene con declaraciones. La próxima cumbre de la OTAN, prevista para 2027, y el Consejo Europeo de otoño medirán la capacidad de Occidente para responder.