Nunca vuelvas a freír torreznos: la receta de torreznos de Soria en freidora de aire que triunfa

El secreto no está en freír más, sino en secar antes y colgar la panceta en brochetas para que el aire caliente haga su trabajo. En 14 minutos a 190 ºC se obtiene un aperitivo crujiente con mucha menos grasa.

Hay pocas frustraciones más hondas que morder un torrezno de Soria mal hecho: duro, seco o nadando en grasa. La freidora de aire ha cambiado las reglas del aperitivo, y esta receta de torreznos de Soria en freidora de aire consigue justo lo que promete: corteza crujiente y carne jugosa sin encender la sartén.

El método clásico pide confitado lento en sartén y un golpe final de calor para reventar la piel. Respeto ese ritual, pero no siempre hay tiempo ni ganas de limpiar media cocina. La airfryer reduce la grasa, acorta la espera y deja el cestillo casi impecable. Yo era escéptico: una pieza tan grasa parecía territorio exclusivo de la sartén. Después de probarla, la campana extractora se ha quedado en descanso.

La clave, en realidad, no está solo en el electrodoméstico. El oreo previo y la posición vertical de la panceta marcan la diferencia. La receta original de Carmen Tía Alia en Directo al Paladar lo deja claro con su paso a paso, y conviene no improvisar en este punto.

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El secreto del éxito

  • Oreo previo: deja las tiras de panceta curada al aire durante varias horas antes de programar la freidora. Pierden humedad superficial y la piel queda mucho más crujiente.
  • Posición vertical: las tiras deben colgar de las brochetas con la piel hacia arriba. Así el aire caliente golpea la corteza de manera uniforme y la grasa fundida cae sin empapar la carne.
  • Fuego único y breve: 190 ºC durante 14 minutos exactos. No hace falta confitar antes ni rematar después; la freidora lo resuelve en un solo golpe.

Ingredientes

  • 3 tiras de torrezno de Soria (panceta curada adobada) de uno o dos centímetros de grosor
  • Sal gorda al gusto

No vale cualquier panceta: busca la pieza curada adobada con su piel y una veta generosa de grasa. En algunas carnicerías la venden ya cortada en tiras de uno o dos centímetros, que es justo el grosor que aguanta el oreo sin secarse por dentro.

Paso a paso

Monta las tiras de panceta en dos pinchos de brocheta, dejando separación entre ellas. La piel debe mirar hacia arriba; es la única forma de que el aire caliente la convierta en un crujiente de verdad. Si los pinchos se deslizan, sujétalos a la rejilla del soporte.

Coloca el soporte para brochetas dentro del cestillo de la freidora y programa 190 ºC durante 14 minutos. No abras el cajón a mitad de cocción; perderías temperatura y la piel quedaría blanda en los bordes.

El torrezno perfecto no se fríe, se airea: el secreto está en secar antes de calentar.

Al terminar, retira las brochetas con pinzas o manoplas: queman de verdad. Corta cada tira en bocados de un bocado y medio, espolvorea sal gorda y sirve de inmediato.

Si la panceta ha soltado grasa al fondo, no la tires. Puedes guardarla para freír unos huevos o dorar patatas al día siguiente; es un regalo que la sartén nunca te daba tan limpio.

Variaciones y maridaje

El maridaje clásico pide un tinto joven de la Ribera del Duero o una cerveza amarga que corte la grasa. Si te apetece tapeo completo, las patatas revolconas son el acompañamiento más leal: su textura untuosa compensa el crujido del torrezno.

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Si no encuentras panceta curada adobada de Soria, pide al carnicero una panceta fresca gruesa y adóbala tú con pimentón, ajo y orégano la noche anterior. No será idéntica, pero la técnica de oreo y brocheta mantiene el espíritu.

¿Sin freidora? Coloca las brochetas sobre una rejilla en el horno a 200 ºC durante 16-18 minutos. Pierde un punto de rapidez, pero el resultado es igual de crujiente.

La receta original de Carmen Tía Alia en Directo al Paladar propone el soporte de brochetas y el oreo previo. Aquí se respeta la técnica con una advertencia: no piques las tiras antes de la freidora o perderás más jugo del necesario.

Con prisa, sáltate el oreo largo y deja la panceta 20 minutos al aire frente a un ventilador. No es lo mismo, pero ayuda a secar la piel cuando el aperitivo llama y no hay margen.

Los torreznos aguantan dos o tres días en la nevera, pero pierden el chasquido. Para recuperarlo, pásalos por la freidora de aire 3 minutos a 180 ºC justo antes de servir.