Abascal reclama en Catalunya el voto de quienes apoyaron el separatismo ‘de forma equivocada’

El presidente de Vox cierra en Sants un giro de estrategia territorial con la inmigración como argumento transversal y el 2027 en el horizonte. La dirección apela también a los votantes del PP y del PSC y avisa de que Sánchez 'está dispuesto a todo'.

Santiago Abascal pide el voto en Catalunya a quienes respaldaron el separatismo ‘de forma equivocada’ y fija la inmigración como eje electoral. Lo hizo el pasado viernes en un acto en la plaza de la Marina, en el barrio barcelonés de Sants, ante cerca de 2.000 personas según los datos que maneja el partido. Vox volvía así a Catalunya después de dos años de ausencia.

Qué defiende Abascal y con qué argumentos sostiene su llamamiento

El eje del discurso fue la ‘invasión migratoria’, en palabras del propio dirigente, y de ahí su conclusión de que la pugna identitaria ha dejado de tener sentido. El presidente de Vox sostiene que el debate ya no se libra entre izquierda y derecha ni entre identidades territoriales, sino entre ‘civilización o barbarie, entre España y libertad o Sánchez’. Los tres ejes que trasladó a los asistentes son la ‘prioridad nacional’, la remigración (el retorno de los inmigrantes a sus países de origen) y la desregulación.

Abascal se dirigió de forma expresa a los electores del PP y del PSC y también a quienes ‘apoyaron el separatismo de forma equivocada’ en 2017. El marco que puso sobre la mesa fue contundente: lo que está en juego, dijo, es elegir entre ‘democracia o islamización’. La apelación pretende romper la lógica de bloques y captar un voto transversal, hasta el punto de que el líder de Vox se situó por encima de los ‘debates ideológicos sobre la izquierda o la derecha’.

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El dirigente quiso desactivar la disputa identitaria que, a su juicio, se alienta de forma interesada para arrastrar a los ciudadanos a una pelea que ‘ya no tiene razón de ser’. Mencionó a ‘castellanos, catalanes o vascos’ y calificó esas diferencias de ‘diferencias pequeñas, diferencias de folklore’. Los problemas que le traslada la ciudadanía en sus recorridos por España son los mismos en todas partes: la inseguridad, el acceso a la vivienda y el fallo de los servicios públicos.

También tomó la palabra el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, quien apeló a ‘reconquistar’ los derechos de los ciudadanos españoles que, a su juicio, han quedado mermados por quienes han gobernado Catalunya y España en los últimos años. El dirigente catalán se dirigió a la ‘gente humilde, las familias, los trabajadores’ para pedirles su respaldo.

El llamamiento no se limita al votante que en 2017 respaldó el separatismo: busca también pescar en el electorado del PP y del PSC con la inmigración como argumento transversal.

En clave electoral, Abascal pidió a los españoles que ‘no se fíen de las encuestas’, con la vista puesta en lo ocurrido en las elecciones generales de julio de 2023, cuando se daba por hecha la victoria del bloque de la derecha. Y añadió una advertencia que Vox repite en cada acto: Pedro Sánchez ‘está dispuesto a todo, incluso a no convocar elecciones’.

Qué recorrido tiene ese llamamiento en el tablero catalán

Vox Catalunya

El escenario catalán ofrece a Vox una ventana poco habitual. La dirección trabaja con expectativas de crecimiento en Catalunya y con un argumentario migratorio que, a su entender, ha cuajado con especial fuerza en el territorio. A eso se suma que Aliança Catalana no concurriría, en principio, a las próximas elecciones generales, lo que deja un espacio de voto soberanista que el partido quiere disputar con su propio discurso.

La jornada, sin embargo, no fue plácida. Una concentración de grupos antifascistas marchó contra la celebración, los asistentes escucharon música de protesta desde el balcón de un edificio cercano. Los destinatarios explícitos de la apelación son dos partidos que compiten por franjas de electorado próximas, una maniobra que tensiona su terreno en un territorio donde Vox no ha sido históricamente la fuerza dominante de ese bloque.

El peso institucional de la formación acompaña al mensaje: los 33 diputados del GPVOX en el Congreso la sitúan como tercera fuerza de la Cámara, un aval que la dirección exhibe ante cualquier negociación con el PP.

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La lectura estratégica: por qué Vox mueve el eje hacia la inmigración

El movimiento responde a una lógica reconocible en la trayectoria reciente del partido. Vox traslada el foco desde la disputa identitaria, terreno en el que el soberanismo parte con ventaja en Catalunya, hacia la inmigración, la seguridad y la desregulación, ejes que permiten ampliar la base sin entrar en la batalla por las señas de identidad. El propio Abascal lo formuló con claridad al calificar las diferencias lingüísticas de ‘folklore’.

Hay un precedente cercano que ayuda a leer el giro. Después de la ruptura de los gobiernos de coalición autonómicos con el PP, Vox ha insistido en marcar perfil propio y en fijar condiciones para cualquier acuerdo futuro, y ese pulso se libra ahora también en el terreno del voto: cada apelación al electorado popular es, en la práctica, una presión adicional sobre la dirección nacional del PP.

El riesgo es doble. Concentrar el mensaje en la inmigración puede difuminar el discurso de unidad de España que la formación ha sostenido con fuerza en Catalunya, y la advertencia de que Sánchez podría no convocar elecciones deja abierta la posibilidad de que el calendario se alargue más allá de 2027. La contradicción del adversario, en todo caso, no resuelve el problema de expectativas que el propio partido reconoce.

Con las elecciones generales de 2027 en el horizonte, la pregunta es si este llamamiento transversal se traduce en votos o se queda en un gesto de campaña. Los próximos actos de Vox en Catalunya y la respuesta de los electorados a los que apela serán el primer indicador de si el giro cuaja.