China América Latina: el avance que España no puede ignorar mientras Xi Jinping visita a Trump

El comercio de bienes entre China y Brasil, Chile, México y Perú se ha disparado en la última década. España, primer inversor europeo en la región, se juega contratos, energía y peso político en el mismo tablero.

El 24 de septiembre, Xi Jinping y Donald Trump se ven las caras en la Casa Blanca. Sobre la mesa, aranceles e inteligencia artificial. Pero hay un tercer invitado invisible en esa cumbre: el pulso por América Latina, donde China ha duplicado su comercio de bienes con la región entre 2013 y 2024. Y ahí España se juega mucho.

Lo recuerda Americas Society/Council of the Americas, que ha publicado cinco gráficos sobre la penetración china en el continente justo cuando arranca la Asamblea General de la ONU en Nueva York. La foto es nítida: Pekín ya es el primer socio comercial de Sudamérica y ha desvancado a Washington en buena parte del continente. Traducido: el terreno donde las empresas españolas tienen su mayor huella exterior fuera de Europa está cambiando de dueño.

Qué dicen los cinco gráficos sobre el avance chino

Los números hablan solos. El comercio de bienes entre China y Brasil pasó de 58.400 millones de dólares en 2016 a 170.800 millones en 2025, un 193% más. En Perú el salto es todavía más brusco: de 8.400 a 50.400 millones, un 500% en solo nueve años.

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Chile ha subido de 31.700 a 67.100 millones, un 111,7%, y México de 74.900 a 143.500, un 91,6%. China compra la mitad del cobre chileno y más del 70% de su litio, dos minerales críticos para la transición energética europea.

El caso peruano merece un párrafo aparte. El cobre supone cerca de dos tercios de lo que Lima vende a Pekín. El país andino es ya el segundo receptor de inversión china de la región, con la minería y la infraestructura como motores, y el megapuerto de Chancay, inaugurado por Xi en 2024, funciona como punta de lanza.

El comercio chino con Brasil, Chile, México y Perú se ha duplicado o triplicado en nueve años, justo donde España concentra su mayor inversión exterior.

Por qué esta pugna llega hasta las cuentas españolas

España es el segundo inversor extranjero en América Latina por detrás de Estados Unidos, y el primero europeo. BBVA, Santander, Telefónica, Iberdrola, Repsol o Acciona llevan tres décadas instaladas allí, y la región aporta una porción relevante de sus resultados. Cuando el suelo comercial se mueve, esas cuentas se mueven con él.

Y el problema no es solo que China compre. Es que China también vende, invierte y construye. En el primer semestre de 2026, Brasil se convirtió en el mayor importador mundial de coches eléctricos chinos, con 4.500 millones de dólares entre enero y mayo, y las automovilísticas asiáticas levantan ya fábricas locales para esquivar aranceles de hasta el 35%.

Xi Jinping Trump

México ha respondido con aranceles de hasta el 50% a importaciones chinas de vehículos, acero, aluminio y textil, en vigor desde enero. La presidenta Claudia Sheinbaum niega que exista un esquema de triangulación, mientras Washington acusa a su socio del tratado comercial norteamericano de ser el mayor facilitador de la red china de reenvíos.

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Aquí es donde España tiene una carta propia. El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur sigue pendiente de ratificación, y España ha sido su principal impulsor dentro del club comunitario. Si sale adelante, será la primera vez en dos décadas que Europa ofrece a la región algo más que discursos.

El precedente de Panamá y la lección que conviene recordar

Conviene mirar atrás. En febrero de 2025, Panamá se convirtió en el primer y único país del continente en salirse de la Nueva Ruta de la Seda. Veintidós Estados de la región siguen dentro. Un año después, la presión de Washington logró que una compañía con sede en Hong Kong dejara los puertos que flanquean el canal.

El retrato es el de un continente que juega a dos bandas. Argentina renovó en agosto un swap de divisas con Pekín por 19.000 millones apenas unos meses después de devolver 2.500 millones a Washington de un rescate de 20.000 millones. Un swap es un préstamo de divisas entre bancos centrales para reforzar las reservas de un país.

España ya vivió esta película en el otro sentido. Entre los años noventa y el estallido de la crisis de 2008, las empresas españolas fueron compradoras de referencia en las privatizaciones latinoamericanas. El desplome las replegó a casa y China ocupó el hueco. Competir otra vez por ese espacio exige financiación, contratos y reglas previsibles; la palanca principal sigue estando en Bruselas.

El calendario aprieta. El 24 de septiembre, la cita de la Casa Blanca fijará el tono del pulso entre las dos superpotencias. En noviembre, los presidentes de Chile, México y Perú coincidirán en la cumbre del APEC, con la vista puesta en Asia. Y en Bruselas sigue abierta la carpeta del acuerdo con Mercosur. Tres frentes que se decidirán lejos de España y que se notarán, mucho, dentro de España.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: La reunión de Xi Jinping y Donald Trump en la Casa Blanca el 24 de septiembre coincide con la publicación de cinco gráficos que miden el avance comercial chino en América Latina.
  • Datos importantes: El comercio de China con Brasil, México, Chile y Perú creció entre el 91% y el 500% entre 2016 y 2025. Panamá fue el único país de la región que salió de la Nueva Ruta de la Seda, en febrero de 2025.
  • Resumen: España es el primer inversor europeo en la región y compite con China por contratos, energía e infraestructura. La ratificación del acuerdo UE-Mercosur será su principal palanca.