Vox y el PP arropan las manifestaciones por Ceuta mientras el Gobierno de Sánchez eleva el tono

El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, cifra en 3.000 los menores que siguen en Ceuta y responsabiliza al PP de la saturación. La convocatoria, impulsada por Sociedad Civil Española y respaldada primero por Vox, exige elecciones generales antes del 15 de noviem

Vox y el PP secundarán las manifestaciones por Ceuta convocadas para este sábado. El Gobierno de Pedro Sánchez eleva el tono contra ambos. El ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha exigido a Alberto Núñez Feijóo y a Santiago Abascal que se corresponsabilicen de la gestión migratoria y ha culpado al PP de que un millar de menores siga en la calle.

El ministro ha puesto cifras a la crisis: 3.000 menores permanecen todavía en la ciudad autónoma de Ceuta. De ellos, 2.000 ya ocupan plazas de acogida y un millar sigue en las calles. A esa cifra se suman 6.000 adultos alojados en los dispositivos habilitados por el Gobierno ceutí que preside Juan Vivas, del PP.

Torres ha cargado con dureza contra la oposición. ‘¿De verdad quieren ayudar a Ceuta? Pues que en sus comunidades autónomas acojan a algunos de los 3.000 menores que siguen hoy en la ciudad autónoma’, ha planteado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Y ha añadido: ‘Si los menores no salen de Ceuta es porque el PP no quiere’.

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Qué defiende Vox y por qué secunda las manifestaciones

La convocatoria la impulsa la asociación Sociedad Civil Española y Vox fue el primer partido en confirmar su respaldo; el PP se sumó después. El texto la enmarca ‘en defensa de la unidad e integridad territorial de España y contra la invasión de las ciudades españolas de Ceuta y Melilla’, y reclama la publicación de la convocatoria de elecciones generales antes del 15 de noviembre.

A ese eje se añaden otras demandas: la defensa de los jueces, los fiscales, las Fuerzas Armadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los funcionarios públicos y los medios de comunicación, además de la exigencia de que el censo electoral sea real. Los organizadores lo presentan como ‘un ultimátum del pueblo soberano a la actual coalición de gobierno’. Para Vox, la ciudad es hoy su mejor argumento: el propio Ejecutivo pone las cifras del desbordamiento.

Vox no necesita inventar argumentos: las cifras que el propio ministro pone sobre la mesa describen una ciudad desbordada y un Ejecutivo que busca responsables fuera.

El respaldo de Vox no es un gesto simbólico. La formación ha secundado la convocatoria desde el primer momento y la utiliza como plataforma para exigir al Gobierno que asuma el coste político de la situación. Los datos del propio ministro, con 6.000 adultos y miles de menores en dispositivos de acogida, son en su lectura el retrato de un sistema desbordado.

La respuesta del Gobierno y el encaje del PP

En el Gobierno, la respuesta combina anuncios y presión sobre el PP. Torres ha asegurado que en los próximos días se desbloquearán nuevos espacios para acoger a quienes siguen en la calle y ha prometido continuar ‘esta semana y la próxima’ con más habilitaciones. También ha señalado a la gestión del Gobierno de Ceuta, en manos del PP, como responsable de la saturación de las plazas.

La posición del PP la ha fijado su secretario general, Miguel Tellado. Ha anunciado oficialmente que su partido secunda la concentración del sábado y ha defendido que se devuelva ‘la dignidad y la palabra a los españoles’. La dirección de Feijóo evita así quedarse sola ante una convocatoria que Vox ya había abrazado y que sitúa el foco en la gestión migratoria del Ejecutivo.

La estrategia de Vox ante un curso decisivo

El movimiento encaja en el pulso que Vox mantiene con el PP desde la ruptura de los gobiernos autonómicos de coalición. Cada convocatoria en la calle es una prueba de fuerza: si el PP se queda fuera, Vox capitaliza el descontento; si entra, ambos compiten por el mismo electorado con el Ejecutivo como blanco. Este sábado ocurre lo segundo, y esa coincidencia incomoda al Gobierno más que cualquier discurso.

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La exigencia de elecciones generales antes del 15 de noviembre añade un elemento de calendario. La convocatoria advierte de que, si no se cumple el plazo, la presión ciudadana puede intensificarse por sí misma, y no descarta que llegue a paralizar el país. Vox no ha fijado fecha para ningún escenario, pero su estrategia pasa por mantener la iniciativa en la calle mientras el Ejecutivo gestiona la crisis sobrevenida.

Queda por ver cuánta gente respalda la convocatoria y cómo la traduce Vox en el Congreso de los Diputados, donde es tercera fuerza con 33 diputados. Los próximos debates sobre la acogida de menores en la Cámara darán la medida. El sábado, en cualquier caso, la calle hablará antes que las Cortes.