La mina de wolframio de Pentes, en A Gudiña, queda en el aire tras la crisis de su promotora, Eurobattery Minerals.
Una condena firme, un presidente dimitido y las acciones suspendidas
La crisis no es de la mina, sino de quien la impulsa. Eurobattery Minerals atraviesa una tormenta que ha alcanzado su cúpula: su consejero delegado, Roberto García Martínez, ha sido condenado por fraude en España, y el presidente de su consejo de administración ha presentado la dimisión.
La propia compañía comunicó el pasado 19 de septiembre que su máximo ejecutivo había sido condenado por unos hechos vinculados a una inversión minera en Sierra Leona realizada en 2011. La sentencia fue revisada por el Tribunal Supremo el 21 de enero de 2026 y ya es firme: dos años de prisión, una multa y una responsabilidad solidaria por daños de 3,46 millones de dólares.
La pena, sin embargo, no implica el ingreso inmediato en prisión. La Audiencia Provincial de Bizkaia acordó suspender durante cinco años su ejecución, condicionándola al cumplimiento de determinadas obligaciones económicas. A eso se suma un frente distinto, abierto en Suecia: la Autoridad Sueca de Delitos Económicos ha notificado a García Martínez su condición de sospechoso por tres presuntos delitos graves de utilización de información privilegiada.
No hay sentencia por esos hechos. Pero el goteo de noticias ha dejado a la empresa sin asesor bursátil y con sus acciones suspendidas de negociación en el mercado sueco. El proyecto ourensano, en cambio, sigue oficialmente vivo: la compañía no ha comunicado ni la paralización de la mina ni la suspensión de las inversiones comprometidas.
130 empleos en el aire en el oriente de Ourense

La explotación se desarrolla a través de Tungsten San Juan, en la parroquia de Pentes, y había generado expectativas económicas en una comarca castigada por la despoblación. Las previsiones que la compañía difundió en octubre de 2025 apuntaban a 35 empleos directos y alrededor de un centenar de puestos indirectos cuando la mina alcanzase su pleno rendimiento.
Galicia aspira a convertir su wolframio en una pieza estratégica para Europa, pero el proyecto de A Gudiña depende hoy de una empresa que se desmorona.
La empresa llegó a habilitar un canal para recibir currículos y arrancó trabajos preparatorios con subcontratas, varias de ellas ourensanas. El concello de A Gudiña también había mantenido contactos con la promotora para abordar el desarrollo de la explotación y sus efectos económicos, sociales y medioambientales. En julio de 2025, el alcalde, Néstor Ogando, manifestó su disposición a colaborar con el proyecto y su intención de vigilar el cumplimiento de las garantías ambientales.
De momento, la principal incógnita está en cómo afectará la crisis de Eurobattery Minerals al calendario de una explotación que todavía tiene pendiente avanzar hacia su entrada en funcionamiento. El mineral sigue bajo tierra. El empleo prometido, también.
El Laboratorio Gallego
En clave gallega, el caso de A Gudiña expone una tensión de fondo. El PPdeG, que gobierna la Xunta con mayoría absoluta desde 2009, tiene en la minería metálica del interior de Ourense una de sus cartas frente a la despoblación.
El BNG, primera fuerza de la oposición, y el PSdeG, la federación gallega del PSOE, comparten con el Ejecutivo un terreno delicado: las cifras de empleo prometidas, las garantías ambientales y quién responde si el proyecto se apaga. El expediente, tarde o temprano, vuelve al Parlamento de Galicia.
La dimensión nacional excede a Galicia. El wolframio figura entre las materias primas críticas que la Unión Europea considera estratégicas, y España depende en gran medida de las importaciones para buena parte de sus metales. Que un proyecto llamado a aliviar esa dependencia quede pendiente de una empresa con su consejero delegado condenado por fraude revela un riesgo que no entiende de colores: la autonomía estratégica europea se sostiene sobre balances que pueden tambalearse en cuestión de días.
Hacia dónde va. La incógnita inmediata es si Eurobattery Minerals mantiene el calendario de inversión o si la mina entra en una fase de parálisis técnica. El primer lugar donde se notará es A Gudiña, antes que en Madrid o Bruselas. La lectura es clara: parte del discurso sobre la autonomía estratégica europea descansa en proyectos como este, y hoy uno de ellos tiembla.
Ficha del Caso
- El caso: La mina de wolframio de Pentes, en A Gudiña (Ourense), afronta un futuro incierto por la crisis de su promotora sueca, Eurobattery Minerals, con su cúpula bajo la lupa.
- Datos importantes: Condena firme por fraude al consejero delegado, dos años de prisión suspendidos durante cinco años y 3,46 millones de dólares de responsabilidad solidaria; dimisión del presidente; acciones suspendidas de negociación en Suecia; 35 empleos directos y unos 100 indirectos previstos.
- Resumen: El proyecto mantiene sus previsiones oficiales, pero su calendario pende de una empresa en crisis. Galicia pierde certezas en una pieza clave de su minería estratégica.

