Madrid licitará la tercera fase del Plan Suma Vivienda antes de fin de año

Las dos primeras fases suman 2.200 pisos de alquiler asequible en Los Ahijones y Los Berrocales, con la primera obra ya en marcha desde julio. La convocatoria para rentas medias recibió 5.300 solicitudes para solo 52 viviendas.

El Ayuntamiento de Madrid licitará la tercera fase del Plan Suma Vivienda antes de que termine el año. El anuncio lo ha hecho este martes el delegado de Políticas de Vivienda y presidente de EMVS Madrid, Álvaro González, durante la clausura del bloque dedicado al alquiler asequible de The District, la cita inmobiliaria que reúne en IFEMA a inversores, promotores, gestoras y entidades financieras hasta el jueves.

El programa funciona con una fórmula que ya conocemos en la ciudad: el Consistorio pone suelo público y la inversión privada construye encima mediante derechos de superficie de larga duración. La titularidad del suelo no se vende nunca. Los plazos son largos por diseño: esos derechos se firman por décadas, lo que da seguridad al inversor y también hipoteca el calendario municipal. Las dos primeras fases suman 2.200 viviendas de alquiler asequible repartidas entre Los Ahijones y Los Berrocales, dos desarrollos del sureste que llevan años en marcha y a los que todavía les queda camino para parecerse a un barrio terminado.

2.200 viviendas proyectadas y una obra ya en marcha en Los Berrocales

La primera actuación arrancó el pasado mes de julio. Son dos edificios en Los Berrocales que suman 446 viviendas y más de 69 millones de euros de inversión privada. Es, de momento, la única pala que ha tocado el suelo dentro del plan. Todo lo demás son compromisos, licitaciones y papeles.

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González resumió su receta ante los inversores en tres palabras: suelo, reglas y tiempo. ‘Lo que el capital busca es suelo, reglas estables y una administración dispuesta a comprometerse a largo plazo’, dijo sobre el escenario. El argumento es sólido para quien tiene que poner el dinero, aunque deja fuera la otra mitad de la ecuación: cuánto de ese capital se traduce en un alquiler que una familia madrileña pueda pagar sin ahogarse.

En ese terreno, el dato más elocuente no viene del escaparate de IFEMA. La primera convocatoria de la nueva línea municipal de alquiler asequible para rentas medias con arraigo en la ciudad ofertó 52 viviendas y recibió más de 5.300 solicitudes. Más de cien peticiones por cada piso disponible.

Madrid presume de modelo ante los inversores, pero la lista de espera se mide en cien familias por cada vivienda ofertada.

Por qué 5.300 solicitudes para 52 pisos han reordenado el plan

vivienda pública Madrid

Ese desequilibrio es el que ha empujado al Ayuntamiento a mover ficha. El Consistorio prepara un nuevo reglamento de EMVS Madrid para ampliar las promociones dirigidas a rentas medias e incorporar una línea de alquiler con opción a compra, una fórmula que hasta ahora no existía en la empresa municipal de vivienda.

La tercera fase llegará, por tanto, sin que el Ayuntamiento haya detallado cuántas viviendas incluye ni en qué ámbitos se levantarán. El compromiso es licitarla antes del 31 de diciembre. Habrá que ver si el anuncio se traduce en un pliego publicado con margen suficiente para que las promotoras preparen sus ofertas.

El Modelo Madrid, entre el escaparate de IFEMA y la obra terminada

Este esquema de colaboración público-privada no es nuevo en la región. El Plan Vive de la Comunidad de Madrid lleva años aplicando derechos de superficie sobre suelo autonómico con el mismo razonamiento: sin dinero público suficiente, hay que llamar al capital privado y quedarse con la propiedad del suelo. El resultado ha sido un volumen apreciable de promoción y una polémica recurrente sobre los precios finales de esos alquileres. En Barcelona, el parque municipal de alquiler arrastra más recorrido histórico, pero el ritmo de construcción tampoco ha cubierto la demanda. La diferencia entre anunciar y entregar es, en vivienda, de años. Vivienda y discurso, rara vez avanzan a la misma velocidad.

La otra pata del modelo es la industrialización. González recordó que el primer edificio público de EMVS Madrid levantado en madera con sistemas industrializados se terminó en 17 meses y que hoy hay cerca de 800 viviendas públicas en marcha con estos métodos. ‘Menos meses de obra significan menos riesgo y menos coste financiero’, sostuvo. Es cierto y, a la vez, es un reconocimiento de que el cuello de botella no está solo en el dinero.

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Para el ciudadano que busca piso, el camino sigue siendo una convocatoria pública. Las líneas municipales de alquiler asequible se canalizan a través de EMVS Madrid, que publica cada convocatoria en su web con los requisitos de ingresos y el arraigo en la ciudad como filtros principales. La siguiente dependerá del reglamento que aún está en cocina.

Quedan por delante dos hitos con fecha y uno sin ella. La licitación de la tercera fase del Plan Suma Vivienda antes del 31 de diciembre. El nuevo reglamento de EMVS Madrid, que todavía no tiene calendario público y que decide quién entra en la próxima convocatoria de rentas medias. Mientras tanto, The District cierra sus puertas este jueves en IFEMA. Los inversores se irán con la foto. Los vecinos siguen esperando la llave.