La fuga de empresas de Catalunya se acelera: el segundo trimestre de 2026 cerró con 271 salidas y solo 178 llegadas.
El saldo neto es de 93 sociedades perdidas en tres meses, el peor registro de todas las comunidades autónomas. Madrid, en el mismo periodo, ganó 27. Los datos salen del Estudio sobre Cambios de Domicilio que elabora Informa D&B, y confirman que el traslado de sedes sigue siendo el termómetro más incómodo para el Govern. Una empresa cada día. Ese es el ritmo real.
El destino mayoritario es Madrid, que concentra el 44% de las salidas, unas 119 compañías. Andalucía recoge el 14%, alrededor de 38. El flujo inverso existe, pero juega en otra liga: de las 178 empresas que aterrizaron en Catalunya, el 45,5% procedía de Madrid, un 13% de Andalucía, y un 12% de la Comunidad Valenciana.
La fotografía del trimestre se inserta en una serie que ya no admite lecturas amables. Entre 2017 y junio de 2026, 10.335 empresas han trasladado su domicilio social fuera de Catalunya. Solo 821 han vuelto. Es el 8% del total.
El fenómeno no es exclusivamente catalán. En el conjunto de España se registraron 1.463 cambios de domicilio entre abril y junio, un 3% más que un año antes y un 8% por encima del primer trimestre de 2026. En el primer semestre se contabilizaron 2.816 traslados, una cifra similar a la del mismo periodo de 2025, según la directora de Estudios de Informa D&B, Nathalie Gianese.
Catalunya no pierde sedes porque el mercado español se mueva más: las pierde porque, cuando ese mercado se mueve, la dirección dominante sigue apuntando a Madrid.
Ese matiz importa. Desde 2021, Catalunya solo ha cerrado un trimestre con saldo favorable, mientras Baleares, Madrid y Canarias acumulan la mayoría de los periodos en positivo. La excepción catalana funciona como regla invertida.
Madrid absorbe el 44% de las salidas mientras Andalucía y la Comunidad Valenciana dan la vuelta a su saldo
El mapa de los ganadores del trimestre ayuda a medir la magnitud del problema. Andalucía lidera los saldos positivos con 42 empresas más, por encima de las 34 que ganó un año antes. La Comunidad Valenciana suma 33 sociedades y pasa del saldo negativo de una empresa registrado en el segundo trimestre de 2025. Castilla y León pierde 24 compañías y Navarra, 15.
En el sentido contrario, Madrid también domina. Más de una cuarta parte de las sociedades que llegaron a la capital procedían de Catalunya. El circuito es conocido: la sede se muda, la plantilla se queda y la facturación se declara donde conviene al consejo de administración.
La política de atracción madrileña lleva años funcionando con la misma receta: seguridad jurídica, presión fiscal baja y una administración que responde en días. Enfrente, el Govern ha respondido con oficinas de captación, con la promesa de la financiación singular y con el argumento de que el talento industrial no se muda con un cambio de domicilio registral.
La paradoja de las ventas: 1.863 millones a favor que dependen de dos operaciones
Hay un dato que el Departament d’Empresa i Treball puede exhibir sin ruborizarse. Si se miran las ventas declaradas por las compañías que cambiaron de domicilio, Catalunya cierra el trimestre con un saldo positivo de 1.863 millones de euros, el mayor del país. Madrid aparece en el otro extremo, con 2.034 millones en contra. Galicia suma 720 y la Comunidad Valenciana resta 196.
La lectura, sin embargo, exige prudencia. Buena parte de esa diferencia se explica por dos operaciones concretas: el traslado de Nexus Energía SA desde Madrid a Catalunya y el de Fiat Chrysler Automobiles Spain SA desde Madrid a Galicia. Dos movimientos societarios de gran volumen, que distorsionan la comparación por sí solos. Sin ellos, el relato triunfal se queda sin argumento principal.
Y conviene recordar la escala. Los 1.863 millones equivalen a cerca del 0,7% del PIB catalán, tomando como referencia las cuentas anuales del IDESCAT. Es un flujo declarado por un puñado de compañías, no una inyección estructural en el tejido productivo.
Por qué el acumulado desde 2017 pesa más que cualquier dato trimestral
El precedente está fechado. Los cambios de domicilio se dispararon en 2017 al calor del proceso independentista y alcanzaron los 6.276 traslados en el acumulado de 2018. Bajaron en 2019 y 2020, pero llevan cinco ejercicios por encima de los 5.000 anuales. El primer trimestre de 2026 arrancó con un ligero descenso; el segundo ha devuelto la cifra más alta desde el primer trimestre de 2024.
Ese es el marco real. No estamos ante un pico coyuntural, sino ante un goteo que suma nueve años y que ningún Govern ha logrado invertir, ni con mayorías independentistas ni con el ejecutivo del PSC. La brecha entre 271 salidas y 178 llegadas no se corrige con una campaña de imagen.
Lo que observamos es que el debate se ha desplazado. Ya no se discute si Catalunya pierde sedes, sino si eso importa. El argumento oficial sostiene que el domicilio social es una formalidad registral y que lo relevante son las plantas, la producción y el empleo. Es cierto a medias: la sede también decide dónde se tributa parte del negocio, dónde se firma la financiación y qué administración conserva capacidad para retener la próxima inversión.
El próximo examen llega con el estudio del tercer trimestre de 2026, que Informa D&B publicará previsiblemente en el tramo final del año. Si el saldo repite el patrón de los últimos cinco ejercicios, el Govern tendrá que elegir entre seguir relativizando el dato o presentar medidas que hoy no figuran en ningún calendario. La pelota está en el tejado del Departament d’Empresa i Treball.

