EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La diputada del PP Ana Vázquez ha exhibido un espray de gas pimienta desde su escaño en el Congreso y ha sido expulsada del Pleno por Francina Armengol. Doce personas han sido atendidas y tres baños precintados en los edificios de ampliación.
- ¿Quién está detrás? Ana Vázquez (diputada del PP), Francina Armengol (presidenta del Congreso) y el Grupo Parlamentario Popular, que defiende el gesto como denuncia de la inseguridad en la frontera sur.
- ¿Qué impacto tiene? Reabre el debate sobre la seguridad en Ceuta y obliga a Génova a rentabilizar una jornada parlamentaria marcada por el incidente y el operativo policial.
El espray de gas pimienta exhibido por la diputada del PP Ana Vázquez en el Congreso de los Diputados deja doce atendidos y tres baños precintados. La presidenta de la Cámara, Francina Armengol, expulsó a la parlamentaria del Pleno tras mostrar el bote desde su escaño, un gesto que la socialista calificó como enseñar ‘un arma’.
Del escaño al precinto: cronología de una jornada convulsa
Los hechos se precipitaron a lo largo de la mañana. Vázquez compareció en el hemiciclo para denunciar la situación de centenares de mujeres y escolares en Ceuta y, en plena intervención, exhibió el bote de gas pimienta. Armengol la expulsó sin margen para la réplica. Poco después, el Grupo Parlamentario Popular convertía ese gesto en un símbolo de su batalla por la seguridad en la frontera sur.
No había pasado media hora de la expulsión cuando parte de una delegación de Mauritania que se encontraba de visita oficial en el edificio comenzó a presentar problemas respiratorios. La mayoría mostraba los ojos rojos. Una mujer con patologías respiratorias previas, vomitó y requirió asistencia médica.
Las primeras investigaciones apuntan a un recorrido insólito del gas. El asesor de prensa del PP al que Vázquez entregó el espray al salir del hemiciclo admitió que había acudido a varios baños con el objeto para limpiarlo, porque —según la versión popular— presentaba manchas pese a haber sido vaciado dos días antes. Parte del gas habría pasado de esos baños a otras dependencias a través de las rejillas de ventilación.
El resultado fueron tres baños precintados en los edificios de ampliación del Congreso, situados en en los números 36 y 40, frente al recinto principal. También hubo que desalojar los despachos de asesores de Vox y de Bildu, y varios trabajadores de la cafetería necesitaron asistencia. Al cierre de la jornada, el número de atendidos ascendía a doce.
Uno de los afectados presentó denuncia en la comisaría del Congreso y la Policía ha abierto una investigación para determinar cómo se propagó el compuesto. Vázquez, mientras tanto, se convirtió en el foco mediático de la mañana: concedió entrevistas desde el set del patio, con el bote ya limpio entre las manos.
Lo ocurrido resume el dilema del PP: una denuncia de fondo legítima sobre la inseguridad en Ceuta, gestionada con una puesta en escena que le ha salido cara.
El argumentario popular: Ceuta como epicentro del debate
Vázquez no ocultó su intención. Explicó que con su gesto quería homenajear a las mujeres que, atemorizadas ante el aumento de violaciones en Ceuta, han optado por llevar esprays de gas pimienta en sus bolsillos. Un material que, advirtió, también están portando los escolares.
El aumento de la demanda de este artículo de defensa personal ha provocado desabastecimiento en la ciudad autónoma. ‘¿Es esta la nueva normalidad a la que se tienen que acostumbrar los ceutíes?’, se preguntó la diputada. Y remachó que la inseguridad en Ceuta ‘no es subjetiva’, en alusión directa a la polémica frase pronunciada por el ministro del Interior.
El Partido Popular lleva meses reclamando un refuerzo de efectivos y medios en la frontera sur y denunciando lo que considera una dejación del Gobierno central. La exhibición del espray apunta a esa línea argumental: la seguridad ciudadana como competencia irrenunciable del Estado y como asignatura pendiente del Ejecutivo de coalición.
El Eje del Poder Popular
La jornada deja una lectura de doble filo que Génova maneja con cautela. De un lado, Ana Vázquez ha instalado en la agenda mediática un asunto que el PP considera capital: la presión migratoria y la seguridad en Ceuta, una ciudad gobernada por los populares.
De otro, el incidente obliga a la dirección nacional a reconducir el relato para que el foco no se quede en los baños precintados y sí en el fondo del problema. Fuentes de la cúpula popular consultadas por este medio insisten en que la denuncia era necesaria y en que el PP no renunciará a poner el dedo en la llaga sobre la inseguridad.
El aterrizaje territorial es inmediato. Ceuta, con un Gobierno del PP al frente, acumula meses de alerta por el aumento de agresiones sexuales y por la sensación de desprotección que trasladan vecinos y comerciantes. La ciudad es, además, la puerta sur de Europa y el escaparate de la doctrina popular sobre fronteras y orden público. Ahí es donde el PP quiere que se dirima el debate, y no en la anécdota procedimental de un hemiciclo.
La comparación con episodios anteriores resulta elocuente: el PP ha construido buena parte de su capital electoral sobre la seguridad y la inmigración irregular.
El riesgo, ahora, es que un gesto de alto voltaje se le vuelva en contra si la opinión pública fija su atención en las consecuencias operativas del espray en lugar de en el mensaje. Génova lo sabe y ya trabaja en encauzar el asunto por la vía institucional, con preguntas parlamentarias y con la presión sobre el Ministerio del Interior.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: Defensa de la seguridad en la frontera sur frente a la inacción del Ministerio del Interior.
- Protagonista: Ana Vázquez (diputada del PP en el Congreso).
- Próximo hito: La investigación policial abierta y la próxima sesión de control, donde el GPP interpelará al Ministerio del Interior por Ceuta.

