EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha replicado a Pedro Sánchez que la entrada masiva del 30 de julio fue ‘más que un fallo’ y ha apuntado a una colaboración ‘activa o pasiva’ de Marruecos.
- ¿Quién está detrás? El presidente de la Ciudad Autónoma, del PP, en respuesta a las declaraciones de Sánchez a la CNN desde Nueva York.
- ¿Qué impacto tiene? Presiona al Gobierno para acelerar los retornos, reivindica el refuerzo del espigón del Tarajal y reabre la herida fronteriza de mayo de 2021.
Juan Jesús Vivas ha respondido a Pedro Sánchez: el ‘asalto’ a la frontera de Ceuta no fue un simple fallo. El presidente de la Ciudad Autónoma ha sostenido este miércoles que la entrada masiva del 30 de julio de 2026 solo pudo producirse con una colaboración ‘activa o pasiva’ de Marruecos y ha reclamado depurar responsabilidades. Lo hizo en una entrevista concedida a Telecinco, recogida por Europa Press, replicando directamente al jefe del Ejecutivo, que desde Nueva York había admitido ante la CNN que el control fronterizo marroquí ‘falló.
El reproche de Vivas a Sánchez: no se movilizan 80.000 personas sin que Rabat se entere
La discrepancia es de fondo, y no es menor. Sánchez habló de un ‘fallo’ del control fronterizo. Vivas ha cuestionado esa lectura con un dato que considera imposible de obviar: duda que se puedan ‘movilizar a 80.000 personas sin que se enteren las autoridades marroquíes’. El presidente ceutí convierte una excusa técnica en una acusación con destinatario claro.
‘Esto es imposible. Entonces, esta evidencia hace que lleguemos a la conclusión de que Marruecos, por acción o por omisión, fue determinante en la invasión’, ha defendido. Con esa frase, el popular sitúa la crisis muy por encima de un error puntual y pone el foco sobre Rabat, un actor que el Ejecutivo central ha evitado señalar de forma explícita durante toda la crisis.
El relato de Vivas enlaza con una reivindicación de largo recorrido. El proyecto que prolongará el espigón del Tarajal, con un muro de 100 metros de peines invertidos para reforzar la frontera, ‘es una reivindicación’ de tiempo atrás, según sus propias palabras. La crisis, sostiene, ha dejado al descubierto la ‘absoluta falta de previsión por parte del Gobierno.
‘Primero por haber puesto el control de la frontera en manos de Marruecos exclusivamente y, en segundo lugar, porque ya nos ocurrió en mayo de 2021, solo que con menos envergadura’, ha recordado. Aquel precedente, cuando miles de personas cruzaron la frontera en plena crisis diplomática con Rabat, le sirve para subrayar un patrón incómodo: la dependencia exclusiva del control marroquí deja a la ciudad sin red de seguridad propia.
Un fallo se corrige con una instrucción; una invasión exige depurar responsabilidades ante quien tenía la llave única de la frontera.
La solución que plantea pasa por ‘una vuelta a la normalidad’, y eso requiere que ‘todos los que entraron retornen con la colaboración de Marruecos’. La demora en la tramitación de los expedientes de retorno centra buena parte de su reproche al Ejecutivo, que aún no ha cerrado el calendario de salidas.
‘Usted no puede jugar con la angustia de un pueblo de esta manera, porque los ceutíes están privados de derechos fundamentales. Han perdido la tranquilidad, han perdido la seguridad, han perdido la libertad. Y vivimos con el alma en vilo’, ha reivindicado Vivas, en un mensaje que apela directamente a la responsabilidad de Moncloa.
Qué reclama Ceuta al Gobierno y qué papel juega el Partido Popular

La petición de Vivas aterriza en tres frentes concretos. El primero, el retorno efectivo de los migrantes llegados al amparo de la crisis, un proceso cuya lentitud el presidente ceutí mide en derechos perdidos para los vecinos. El segundo, la ejecución, del proyecto del espigón del Tarajal, una infraestructura que la Ciudad Autónoma reclama para cerrar el flanco marítimo de la frontera. Y el tercero, un cambio de modelo: que España no delegue en exclusiva en Rabat el control del paso.
Ceuta no es un territorio cualquiera para el Partido Popular. Vivas gobierna la Ciudad Autónoma de Ceuta con mayoría popular desde hace años y su voz pesa en el discurso nacional del partido sobre fronteras, inmigración y soberanía. Su intervención llega, además, en un momento en el que Génova ha convertido el control fronterizo en uno de sus ejes de oposición al Gobierno, con el Grupo Parlamentario Popular interpelando al Ejecutivo por la gestión de la crisis y por esa falta de previsión denunciada desde Ceuta.
El argumento encaja en la línea que Feijóo ha desplegado en el Congreso: exigir al Gobierno una política migratoria con medios propios y no una dependencia absoluta de terceros países. Ceuta y Melilla, las dos únicas fronteras terrestres de España con África, son el escaparate donde esa tesis se mide en hechos, no en discursos.
El Eje del Poder Popular
Lo que observamos es un movimiento de doble filo que beneficia al PP en el plano nacional y refuerza a su barón territorial. Vivas no habla como un dirigente menor: es el presidente de una ciudad autónoma sometida a una presión fronteriza que se repite cada pocos años, y su diagnóstico —la falta de previsión y la dependencia exclusiva de Marruecos— coincide punto por punto con la tesis que Génova sostiene desde 2021. Aquella crisis, con miles de cruces en cuestión de horas, ya dejó una factura política que el PP rentabilizó entonces y que ahora vuelve a la actualidad con un episodio de mayor volumen.
La lectura territorial es clara. Ceuta y Melilla comparten condición de frontera y ambos gobiernos son del PP, de modo que cualquier decisión de Moncloa sobre el control del paso, los retornos o el refuerzo de infraestructuras aterriza de inmediato en dos territorios que los populares, administran y defienden como símbolo de soberanía. A eso se suma el flanco parlamentario: el GPP dispone en el Senado de una palanca útil para forzar comparecencias y marcar posición sobre la gestión de la crisis, mientras los barones autonómicos mantienen la presión sobre la política migratoria del Ejecutivo.
El riesgo, para el partido, es de calendario. Si Moncloa consigue desactivar la polémica cerrando el proceso de retornos y presentando el refuerzo del Tarajal como una decisión propia, el PP puede ver cómo se le enfría un asunto movilizador. De ahí la insistencia de Vivas en no admitir el relato del ‘fallo’: mientras el foco siga puesto en la responsabilidad de Marruecos y en la imprevisión del Gobierno, la crítica popular conserva recorrido. El próximo examen llegará con la comparecencia que el GPP reclama en el Congreso y con el estado de tramitación de los retornos.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: La crisis de Ceuta no fue un fallo puntual, sino el resultado de delegar la frontera en Marruecos sin red propia.
- Protagonista: Juan Jesús Vivas (presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta).
- Próximo hito: Pendiente de confirmar por Génova: la comparecencia del Gobierno que el GPP reclama en el Congreso y el avance de los expedientes de retorno.

