El Pentágono sondea tropas del Ejército de Reserva para el Mando Sur con Cuba en el foco de su planificación militar.
La petición salió del cuartel general del Ejército de Reserva. Sus mandos subordinados recibieron el encargo de identificar seis tipos de formaciones disponibles en un plazo de 90 a 120 días, todas ellas susceptibles de operar bajo autoridad de SOUTHCOM, el mando conjunto que cubre América Central, América del Sur y buena parte del Caribe. El mensaje interno no menciona Cuba ni identifica operación alguna. Varios funcionarios estadounidenses sí lo vinculan a la planificación abierta sobre la isla, según la información de CBS News que recoge el Daily Caller.
Ni la Casa Blanca ni el Departamento de Defensa han confirmado el documento. El Ejército de Reserva no ha respondido a las peticiones de comentario. La única respuesta oficial llega del Mando Sur, que se limita a recordar que evalúa de forma continua los posibles requisitos de su área de responsabilidad.
Qué pide el Ejército de Reserva: seis formaciones, ninguna orden y un plazo de 120 días
Las seis formaciones dibujan una operación con presencia sostenida sobre el terreno, no un ataque aéreo de horas. El mensaje enumera un batallón de sostenimiento de combate —transporte, mantenimiento, combustible, y suministros—, un batallón de ingenieros, un mando expedicionario de sostenimiento, una brigada médica, una unidad quirúrgica avanzada con capacidad de trauma y una brigada de policía militar cuyas misiones incluyen seguridad y detención. Material de ocupación, no de castigo aéreo.
El documento no dice cuántos efectivos harían falta, ni dónde se desplegarían, ni qué misión sostendrían. Tampoco consta que ninguna unidad haya recibido órdenes: un sondeo de disponibilidad no es una orden de movilización. En julio, CBS News desveló que los planificadores del Pentágono habían evaluado incluso un asalto aéreo con miles de soldados de la 101ª División Aerotransportada. Antes hubo reconocimiento del fondo marino y componentes aéreos en alerta reforzada, con personal preposicionado para un despliegue que nunca se activó. La diferencia no es menor.
Sondear seis tipos de formaciones en un plazo de 120 días no es un ejercicio teórico: es la arquitectura logística de una operación con tropas sobre el terreno.
La respuesta pública del Mando Sur la firmó Steven McLoud, oficial de relaciones con los medios. Recordó las cuatro prioridades que el general Donovan publicó el mes pasado —capacidad de combate, lucha contra redes narco-terroristas y cooperación hemisférica— y citó la activación de la fuerza de trabajo conjunta JTF-WHEM y la creación del comando autónomo de guerra SAWC. Cuba entra de lleno en esa área de responsabilidad. El reloj, en todo caso, ya corre.
Qué se juega España: hoteles, vuelos y el precedente de Helms-Burton
España es uno de los principales inversores europeos en la isla, y buena parte de ese capital está en el sector turístico. Meliá, Iberostar, Barceló y NH gestionan establecimientos en Cuba bajo fórmulas de gestión hotelera, el modelo que sostiene la principal fuente de divisas del país. Iberia y Air Europa mantienen vuelos directos entre Madrid y La Habana. Cualquier operación militar, o cualquier bloqueo, pone en juego personal expatriado, activos inmobiliarios, pólizas de seguro y la conectividad de la ruta. Aquí ya hay dinero español en juego.

El precedente que más inquieta a las empresas españolas no es militar, sino jurídico. En 2019, la activación del Título III de la ley Helms-Burton abrió la puerta a demandas en tribunales estadounidenses contra compañías con activos nacionalizados tras 1959; las cadenas hoteleras españolas aparecieron en varios de esos litigios. A eso se suma el marco europeo: el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la UE y Cuba, en vigor desde 2017 y pilotado en buena medida desde Madrid, sostiene la vía del diálogo frente a la presión unilateral. Si Washington mueve ficha en el Caribe, Bruselas y La Moncloa tendrán que decidir en días si defienden ese marco o lo dejan pasar.
La Lógica de Washington
La Doctrina Monroe, formulada en 1823 para cerrar el hemisferio a las potencias europeas, sigue siendo el código de la política estadounidense en el Caribe. Washington lleva dos siglos aplicando esa lógica. Lo que sostiene la administración de Donald Trump es que la presión económica no ha bastado para desalojar al Gobierno cubano, que la isla se ha convertido en plataforma de Rusia, China, Irán y Corea del Norte a las puertas de Florida y que esa combinación, con redes narco-terroristas y flujos migratorios, exige prepararse para escenarios mayores. El secretario de Estado, Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, es la pieza política que da coherencia al relato: ‘Si yo viviera en La Habana y estuviera en el Gobierno, estaría al menos un poco preocupado’, dijo en enero.
Detrás hay una coalición reconocible: el peso electoral cubano-americano en Florida, los halcones del Partido Republicano que llevan décadas pidiendo mano dura con La Habana y un presidente que hizo del cambio de régimen una promesa de campaña. El precedente americano es doble y contradictorio. Granada, en 1983, y Panamá, en 1989, demostraron que una intervención corta puede saldarse en semanas. Bahía de Cochinos, en 1961, enseñó lo contrario: equivocarse en el Caribe se paga en credibilidad global. Hay un tercer límite, jurídico: la War Powers Resolution (la ley de 1973 que obliga al presidente a notificar al Congreso en 48 horas y a cesar las hostilidades en 60 días sin autorización legislativa) convertiría una ocupación en un debate abierto en el Capitolio. Según la estimación del CSIS que maneja el profesor William LeoGrande, harían falta más de 100.000 soldados para sostener la isla. El precedente está ahí.
La ventana temporal es lo más concreto sobre la mesa: si las formaciones deben estar disponibles en 90 o 120 días, el calendario apunta a finales de diciembre de 2026 o finales de enero de 2027. Qué conviene vigilar: si alguna unidad recibe órdenes de despliegue, si la Casa Blanca notifica al Congreso, si el Mando Sur multiplica ejercicios en el área y si Trump vuelve a mencionar Cuba en público, como hizo este mes ante la Asamblea General de la ONU, donde prometió que ‘la libertad llegará a Cuba’. Nada de eso está decidido, y buena parte de la información procede de una única cadena, con fuentes anónimas, sin confirmación del Departamento de Defensa. Preparar una contingencia y ejecutarla son dos mundos distintos. Ese margen es el que separa un ejercicio de Estado Mayor de una guerra.
Ficha del Caso
- El caso: El Ejército de Reserva estudia qué formaciones puede aportar al Mando Sur en 90 o 120 días, dentro de la planificación del Pentágono sobre Cuba.
- Datos clave: Seis tipos de formaciones; ventana de 90 a 120 días; ninguna orden de despliegue emitida; el Departamento de Defensa no ha confirmado el documento.
- Para España: Hoteles de Meliá, Iberostar, Barceló y NH en la isla, vuelos directos desde Madrid y el precedente de la ley Helms-Burton sitúan a las empresas españolas en el centro de cualquier crisis.
