Boluda invertirá 39 millones en la terminal del Puerto de Barcelona con Marsa Maroc

La Autoridad Portuaria adjudica el muelle Príncep d'Espanya por 16 años y supera las ofertas de Sammer y Andino. La filial participada al 45% por el Estado marroquí prevé mover 1,3 millones de toneladas anuales desde 2028.

La Autoridad Portuaria de Barcelona adjudicó este miércoles la terminal multipropósito del muelle Príncep d’Espanya a Boluda Maritime Terminals. La filial de Boluda Corporación Marítima invertirá 39 millones de euros y compartirá el negocio con la empresa estatal marroquí Marsa Maroc, propietaria del 45% de su capital.

Boluda se impuso con la puntuación más alta del concurso, según el comunicado oficial del Puerto de Barcelona, y dejó atrás a Sammer, la gestora saliente vinculada a la familia Mestre, y a Andino. El consejo de administración de la Autoridad Portuaria aprobó la adjudicación este miércoles, después de que expirara este año la concesión que operaba Sammer. Un cambio de manos con 16 años por delante.

El muelle Príncep d’Espanya cambia de manos por 16 años

La terminal ocupa 87.425 metros cuadrados, algo más de doce campos de fútbol, y suma 531 metros de línea de muelle. Dará continuidad a la actividad de carga general y no descarta manipular contenedores en tráficos de buques mixtos que no puedan ser operados en las terminales ya existentes en el recinto.

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El objetivo declarado es alcanzar un tráfico marítimo de 1,3 millones de toneladas anuales entre 2028 y 2032, como mínimo. La inversión comprometida, 39 millones de euros según Expansión, equivale a unos 2,4 millones por cada año de concesión. Cifra modesta para un puerto que mueve millones de toneladas, pero suficiente para poner un pie firme en el primer recinto logístico de Cataluña.

Boluda Maritime Terminals opera en en nueve terminales situadas en España, tanto en la península como en Canarias. Tras la entrada de Marsa Maroc como accionista minoritario, el grupo aseguró que seguirá liderando la gestión del negocio, mientras que el socio aportará ‘su experiencia y generará sinergias’.

El movimiento se cerró el pasado diciembre, cuando Boluda acordó vender el 45% de su filial a Marsa Maroc, la principal operadora de terminales portuarias de Marruecos, por 80 millones de euros. La compañía marroquí está participada directamente por el Estado norteafricano a través de Tanger Med, el gran hub logístico del Estrecho y competidor directo de Algeciras. Entre ambas firmas suman 34 terminales en 20 puertos de la península, Canarias y África.

Boluda ingresa 80 millones por el 45% de su filial y ahora invertirá 39 en una terminal que explotará durante 16 años.

El 45% marroquí que aún espera el visto bueno del Gobierno

La venta del 45% no está cerrada. La operación sigue pendiente del visto bueno de las autoridades españolas y ha llegado a la adjudicación con el interrogante abierto, tal y como recoge Crónica Global. Los competidores lo alegaron durante el concurso: el peso de un accionista estatal extracomunitario en la sociedad concesionaria era un elemento que, a su juicio, debía pesar en la valoración. El filtro español de inversiones exteriores obliga a autorizar las operaciones de capital no comunitario en sectores estratégicos, y una terminal portuaria entra de lleno en ese terreno. Papel y sello, de momento.

El calendario añade ruido. La llegada de Marsa Maroc al recinto barcelonés avanza en plena tensión entre España y Marruecos, con el episodio migratorio de Ceuta del pasado julio como capítulo más reciente. Nada nuevo bajo el sol. La relación bilateral se mueve a golpe de infraestructura y de gesto diplomático, y los puertos son desde hace años uno de los tableros preferidos.

Qué se juega el Puerto con la entrada de capital estatal marroquí

El mapa del Estrecho se ha movido muy rápido en la última década. Tanger Med se ha consolidado como la gran plataforma de transbordo del Mediterráneo occidental y ha tensado la competencia con Algeciras y con los puertos catalanes, que libran su particular pulso por la carga general y por el tráfico de vehículos. En ese contexto, la adjudicación del muelle Príncep d’Espanya no es una operación menor: define quién opera y con quién en un espacio portuario de primer nivel, y la mayoría de los operadores portuarios de la zona mantiene su posición expectante.

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Lo que observamos es una paradoja administrativa de manual: el Puerto entrega 16 años de concesión a una sociedad cuyo accionista marroquí todavía no ha recibido la autorización pertinente, y lo hace apenas unos meses después de conocerse la operación. La foto política invita a pensar en el medio plazo. Marruecos tendría presencia accionarial en un recinto que compite de forma directa con su propia infraestructura del Estrecho.

Para Boluda, la lectura es industrial: gana masa crítica en un puerto de primer orden y refuerza su corredor Marruecos-España. Para Marsa Maroc, el movimiento es estratégico: entra en la infraestructura de su principal competidor del norte con una participación de control limitado, es verdad, pero con presencia en la operativa diaria. Y para el Puerto de Barcelona, la adjudicación resuelve la continuidad de un muelle de carga general que llevaba meses en el aire, tal y como resume la ficha histórica del recinto.

El siguiente hito está en Madrid: la autorización de la compra del 45% por parte del Estado marroquí. Sin ese visto bueno, la sociedad concesionaria sigue con una estructura de capital en el aire y con una concesión de 16 años que nadie discute sobre el papel. Después llegará el calendario industrial, con la mirada puesta en 2028 y en esos 1,3 millones de toneladas anuales que Boluda promete como suelo, no como techo. El Puerto de Barcelona ya ha movido ficha. Queda saber si Moncloa respalda la operación o la deja reposar en el cajón.