Bessent afirma que las sanciones a Irán dejan a Teherán sin ingresos petroleros por primera vez

El Tesoro amplió el jueves las sanciones contra el automóvil y el ferrocarril iraníes mientras el rial marca mínimos y la inflación supera el 70%. El crudo del Golfo, en cambio, ya circula a niveles previos a la guerra, lo que contiene el precio del barril para España.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El secretario del Tesoro, Scott Bessent, aseguró el sábado que Irán afrontará esta semana cero ingresos petroleros, algo que, según su versión, no había ocurrido nunca desde que Teherán empezó a exportar crudo. El jueves, el Tesoro amplió las sanciones a Irán contra su industria automovilística y ferroviaria y contra sus proveedores extranjeros.
  • ¿Quién está detrás? La Casa Blanca, el Tesoro de EE. UU. y el Pentágono, con el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz y la operación bautizada como Economic Outcast.
  • ¿Qué impacto tiene? El crudo del Golfo ya circula a niveles previos a la guerra, lo que contiene el precio del barril. España no compra petróleo iraní, pero su factura energética depende de que el estrecho siga abierto.

Cero barriles en el agua. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, sostiene que las sanciones a Irán dejarán a Teherán sin un solo dólar procedente del petróleo esta semana, algo que, dice, no había ocurrido nunca desde que el país empezó a bombear crudo.

De la campaña de febrero al bloqueo naval: las tres fases que describe Bessent

La afirmación no está contrastada por ninguna fuente independiente y procede de una entrevista concedida el sábado. Según el relato de Bessent, todo responde a una campaña deliberada en tres fases: la ofensiva militar de unas seis semanas iniciada a finales de febrero, que según su versión destruyó la Armada y la Fuerza Aérea iraníes; el bloqueo naval que Donald Trump llama el ‘Muro de Hierro’; y la Operation Economic Outcast, con la que Washington quiere aislar económicamente a Teherán.

‘Ahora mismo, el marcador, en barriles que salen del Estrecho: Estados Unidos, unos 1.100 millones; Irán, cero’, resumió el responsable del Tesoro. Hace una semana quedaban alrededor de 15 millones de barriles cargados antes del bloqueo, con destino mayoritario a China. Bessent auguró entonces que a Teherán no le quedaría ‘nada que comerciar’. Siete días después, sostiene que ese momento ha llegado.

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El aviso procede ahora de dentro del propio sistema iraní. Mohsen Rezaei, principal responsable de seguridad nacional, describió la situación como uno de los periodos más difíciles que ha atravesado el país, en una reunión con el presidente Masoud Pezeshkian, según la agencia estatal IRNA. El rial cotizaba a unos 2,69 millones por dólar tras perder más de la mitad de su valor en un año, y la inflación supera el 70%. El banco central ha ofrecido hasta 2.000 millones de dólares para sostener la divisa.

El Tesoro de EE. UU. amplió el jueves el cerco con sanciones contra la industria del automóvil y el ferrocarril iraníes y contra los proveedores extranjeros que las abastecen. El objetivo declarado es secar los recursos que alimentan los programas de misiles y drones, las operaciones cibernéticas y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés).

Washington no ha inventado nada en Ormuz: en 1987 ya envió a la Armada a escoltar petroleros por el mismo estrecho. Lo que cambia ahora es el objetivo.

El pulso diplomático, el precio del crudo y la lectura para España

El diseño del bloqueo incluye una pieza poco habitual: cerrar el grifo a Irán sin cerrar el estrecho. El secretario de Energía, Chris Wright, aseguró el domingo que los suministros que cruzan Ormuz siguen subiendo, y los analistas de Goldman Sachs calcularon que las exportaciones del Golfo rondaron los 23,3 millones de barriles diarios la última semana, en niveles previos a la guerra.

petróleo

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, subrayó que el bloqueo puede mantenerse tanto tiempo como haga falta y rechazó la tesis iraní de que Teherán domina el paso. La vía negociadora sigue abierta con condiciones cruzadas: el presidente de la Cámara iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, exige que Washington acepte las siete condiciones del Memorando de Islamabad, el marco de junio que fijó un alto el fuego antes de romperse.

El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, sostuvo que ‘no hay solución militar ni solución basada en nuevas sanciones’, y advirtió de que, si sus adversarios vuelven a elegir la confrontación, la respuesta iraní será más fuerte que antes. El Ejército iraní anunció el domingo que amplía el alcance de sus misiles hasta los 1.000 kilómetros.

Para España, el dato relevante no es el crudo iraní, que no compra desde hace años, sino el precio del barril, y el coste del flete. El país importa prácticamente todo el petróleo que consume y lo refina en instalaciones como las de Repsol, cuyos márgenes se fijan con referencia al crudo del mar del Norte y a los fletes del Golfo. Un estrecho abierto pero militarizado contiene el precio y, a la vez, encarece los seguros marítimos: la diferencia entre una factura energética estable y un susto inflacionario justo antes de que el Banco Central Europeo mueva tipos.

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El Gobierno español mantiene la línea de prudencia y de canalizar cualquier desescalada por vía europea, en sintonía con sus socios. Ni Madrid ni Bruselas pueden alterar el bloqueo, pero tienen un interés directo en que Ormuz siga abierto.

La Lógica de Washington

Lo que observamos es que Washington no improvisa. La secuencia que describe el Tesoro busca resolver un problema concreto: que Irán deje de financiar misiles, drones y milicias con el dinero del petróleo. La coalición que sostiene la medida es la del Partido Republicano que convirtió la presión máxima sobre Teherán en seña de identidad desde la salida del acuerdo nuclear en 2018, y que hoy dispone de un instrumento que entonces no existía.

El precedente americano es claro. En 1987, Ronald Reagan ordenó a la Armada escoltar petroleros kuwaitíes bajo bandera estadounidense en la operación Earnest Will, después de que Irán atacara el tráfico comercial en ese mismo estrecho. La diferencia es el objetivo: entonces se trataba de proteger el flujo; ahora, de protegerlo y negárselo a la vez a Teherán. Y la lógica se entiende mejor desde dentro: si el crudo del Golfo circula con normalidad, el precio mundial no se dispara y el votante estadounidense no paga la factura en la gasolinera.

La incógnita es qué hace un país acorralado. Una economía sin ingresos petroleros puede forzar una negociación o empujar a Teherán a la escalada. La Casa Blanca celebró el viernes una reunión en Camp David presidida por el vicepresidente, JD Vance, con el secretario de Estado, Marco Rubio, Hegseth, el responsable del Tesoro, el director de la CIA y el jefe del Estado Mayor Conjunto. Donald Trump resumió la disyuntiva: ‘Será por las buenas o por las malas’.

La próxima ventana está en manos de Teherán. El gobierno iraní revisa la respuesta que Washington le hizo llegar a través de intermediarios a su última propuesta, que Trump ya rechazó por insuficiente. Si no hay acuerdo, el bloqueo seguirá y la pregunta será si la presión económica basta o si vuelve la vía militar. El riesgo de fondo es que un Irán sin crudo que vender sea también un Irán con menos que perder.

Ficha del Caso

  • El caso: El Tesoro de EE. UU. amplía las sanciones contra Irán y su titular afirma que Teherán se queda esta semana sin ingresos petroleros por primera vez, en pleno bloqueo naval del Estrecho de Ormuz.
  • Datos clave: Cero barriles iraníes salidos del estrecho frente a 1.100 millones estadounidenses, según Bessent; 23,3 millones de barriles diarios exportados por el resto del Golfo; rial a 2,69 millones por dólar; inflación por encima del 70%; misiles iraníes con 1.000 kilómetros de alcance.
  • Para España: sin compras directas de petróleo iraní, el impacto llega por el precio del barril, los fletes y los seguros marítimos, con efecto en la factura energética y en la senda de tipos del BCE.