Vigo recibió en septiembre 25.684 viajeros extranjeros frente a 23.479 españoles. Por primera vez desde que existen registros, el turista internacional supera al nacional en la ciudad.
El sorpaso de septiembre: 25.684 extranjeros frente a 23.479 españoles
Los datos de ocupación hotelera del INE correspondientes a septiembre, publicados este mes, dibujan un vuelco que el sector venía intuir desde hace tiempo. El Camino Portugués por la Costa cotiza al alza y arrastra a un visitante que llega de fuera, se queda poco y gasta distinto. No es una anécdota estadística: es un cambio de perfil.
La nota positiva está en las pernoctaciones, que suben en los dos segmentos pero a velocidades incomparables. Las nacionales crecen un 2,2%; las internacionales se disparan un 26%, según el INE. Eso sí, el turista español alarga más su estancia; el extranjero, por norma general, apenas duerme dos noches en los hoteles de la ciudad.
La serie larga ayuda a entender la magnitud. Hasta 2015, Vigo se estancaba en 7.000 u 8.000 visitantes foráneos al final del verano. En 2017 ya había duplicado el turismo internacional en apenas dos años. Tras la pandemia, el repunte se aceleró hasta las cifras actuales, con el acumulado del verano rozando las 80.000 visitas extranjeras, algo por debajo del año anterior. El mercado nacional, en cambio, vive una pequeña crisis tras varios años de bonanza: perdió más de 5.000 viajeros en septiembre y vuelve a cifras de hace una década, aunque durante todo el verano superó los 106.000 viajeros y las 226.000 pernoctas.
Menos hoteles, más ocupación y una competencia que ya duplica plazas
La paradoja viguesa es que el récord de visitantes convive con menos camas. En septiembre de 2025 había 74 hoteles con 5.405 plazas; doce meses después son 70 establecimientos y 4.964 plazas. Casi quinientas camas menos. Esa retirada de oferta empujó la ocupación media a un 64,6% histórico, con los fines de semana al 71%, cinco puntos por encima de los últimos tres años. El empleo, en paralelo, bajó de 631 a 605 trabajadores.
Vigo ha descubierto que puede llenar la ciudad sin llenar los hoteles, y esa grieta es la que el sector lleva años señalando en toda España.
La competencia explica buena parte del fenómeno. Las viviendas de uso turístico suman ya 9.306 plazas, 4.672 habitaciones y 1.962 viviendas, casi el doble de las plazas hoteleras. El sorpaso se consumó a mediados de 2023: en julio de ese año la vivienda vacacional alcanzó las 5.000 plazas y en el verano de 2025 llegó a superar las 11.000. Después del anuncio de regulación del Concello de Vigo, hoy en recursos, la cifra bajó hasta las 9.306. Los hoteleros llevan años pidiendo una regulación que juegue en igualdad de condiciones.
Con el verano cerrado, el sector mira a diciembre. La Navidad y las luces de Vigo son el otro pico del año, y en ese mes el turista nacional supera con holgura al foráneo: concentra más afluencia que cualquier mes estival. El internacional, en cambio, se mantiene estable durante todo el ejercicio. Son dos calendarios distintos dentro de la misma ciudad.

El Laboratorio Gallego
Lo que ocurre en Vigo interesa poco en clave de partido y mucho en clave de modelo. El PPdeG gobierna la Xunta de Galicia con mayoría absoluta desde 2009 y ha hecho del turismo una de sus banderas económicas; el BNG, primera fuerza de la oposición, reclama límites a la vivienda turística en las ciudades; el PSdeG gobierna el Concello de Vigo, que ha intentado ordenar la actividad por su cuenta y hoy litiga en los tribunales. Tres posiciones distintas sobre el mismo dato.
La lectura nacional no es menor. El debate sobre la turistificación ha dejado de ser patrimonio de Baleares o Canarias y ha entrado en el discurso político de comunidades que hasta hace poco se sentían ajenas. Galicia aporta un caso poco frecuente: una ciudad mediana que gana visitantes extranjeros, pierde nacionales y reduce plazas hoteleras mientras duplica las de vivienda turística. Si el patrón se consolida, la Xunta tendrá que decidir si la regulación autonómica del alquiler turístico se endurece o se queda donde está, y esa decisión se leerá en Madrid como un precedente más del modelo gallego.
El calendario aprieta. La temporada de Navidad será el primer test de ocupación con 500 camas menos que hace un año, y el litigio municipal sobre las viviendas de uso turístico marcará el margen real de actuación. Cabe recordar que el IGE y el INE publican los datos de noviembre a mediados de diciembre: serán la primera señal de si el récord de septiembre era un punto de inflexión o un pico aislado.
Ficha del Caso
- El caso: Vigo supera por primera vez en su historia los 25.000 viajeros extranjeros en un mes y adelanta al turista nacional en la ocupación hotelera de septiembre.
- Datos importantes: 25.684 viajeros extranjeros frente a 23.479 españoles; pernoctaciones internacionales +26% y nacionales +2,2%; ocupación media del 64,6%; 70 hoteles y 4.964 plazas frente a las 9.306 plazas de vivienda turística.
- Resumen: El récord llega con menos hoteles, menos empleo y el doble de plazas de alquiler turístico, un patrón que Galicia ensaya antes de que lo discuta el resto de España.

