El truco de la Thermomix para el bizcocho de anacardos y manzana más jugoso: dos capas de fruta

El azúcar se tritura con los anacardos para aromatizar toda la masa, y la manzana se reparte en dos tandas para que no caiga al fondo del molde. Diez segundos de vaso, treinta de mezcla y 40 minutos de horno a 180 ºC.

Hay bizcochos que prometen jugosidad y luego se desmigan en la mano como si fueran polvorones. Yo he tirado más de uno, y casi siempre por la misma razón: la fruta se hunde hasta el fondo o se queda arriba arrugada, sin integrarse en la masa.

Este bizcocho de anacardos y manzana resuelve el problema con una solución bastante elegante: dos capas de manzana, una dentro de la masa y otra sobre la superficie. Nada de magia. Solo orden al montar.

La manzana aporta frescor y humedad; los anacardos, que apenas se notan en el bocado, dejan una textura mantecosa que no se consigue con nuez ni con almendra. Eso sí, hay que triturarlos junto al azúcar. Si los añades enteros, aparecen trozos duros que rompen la miga.

Publicidad

Se prepara en Thermomix en dos golpes de vaso. Diez segundos para el azúcar y los frutos secos, treinta segundos para el resto. Menos de lo que tardas en precalentar el horno a 180 ºC, y ahí está la primera ventaja de esta receta.

El molde importa más de lo que parece. Uno desmontable de 26 centímetros de diámetro deja una capa de masa de unos dos dedos, la proporción justa para que la manzana no se pierda. Con uno más pequeño, el centro queda crudo cuando el borde ya está dorado.

Y una advertencia con la fruta: el limón no está ahí por sabor. La manzana cortada se oxida en minutos y pierde firmeza. Ese medio limón la mantiene blanca y entera hasta el horneado. Lo mismo vale para cualquier variedad de manzano que tengas en el frutero: cuanto más firme de origen, mejor aguanta el paso por el horno.

Un bizcocho con fruta no se juzga por lo alto que sube, sino por si la manzana sigue estando donde la pusiste.

El resto es rutina de merienda otoñal: 40 minutos de horno, un poco de azúcar por encima y la paciencia de no abrir la puerta antes de tiempo.

El secreto del éxito

  • Azúcar glas aromatizado: tritura el azúcar con los anacardos antes de añadir nada más. Diez segundos a velocidad 7 bastan para convertir ambos en un polvo fino que se integra en la masa sin dejar grumos ni tropezones.
  • Rodajas finas y uniformes: corta la manzana en láminas de 3 o 4 milímetros. Más gruesas pesan demasiado y se van al fondo; más finas se deshacen y desaparecen en el horneado.
  • Treinta segundos, no más: la mezcla final se hace a velocidad 5 y se corta en cuanto la masa esté homogénea. Batir de más activa el gluten de la harina y deja un bizcocho correoso en lugar de esponjoso.

Ingredientes

  • 200 g de harina de trigo
  • 300 g de manzana pelada y en rodajas finas (unas dos piezas medianas)
  • El zumo de medio limón
  • 80 g de azúcar, más un extra para espolvorear la superficie
  • 50 g de anacardos crudos sin sal (Anacardium occidentale)
  • 3 huevos
  • 125 g de yogur natural sin azúcar
  • 70 g de mantequilla
  • 10 g de levadura química en polvo
  • Una pizca de sal

bizcocho con Thermomix

Paso a paso: del vaso al molde

Empieza por el horno, porque es lo que más tarda: 180 ºC con calor arriba y abajo, sin ventilador. Engrasa y enharina un molde desmontable de 26 centímetros o forra la base con papel de hornear.

Publicidad

Pela la manzana, córtala en láminas finas y ponla en un bol con el zumo de limón. Remueve para que todas las rodajas se impregnen y resérvalas. Este paso se hace en dos minutos y te ahorra el feo espectáculo de una manzana parduzca sobre la masa.

En el vaso de la Thermomix, añade el azúcar y los anacardos. Tritura 10 segundos a velocidad 7. Retira con la espátula lo que se haya pegado a las paredes, sobre todo en la zona alta del vaso, para que no queden granos enteros.

Incorpora los huevos, el yogur, la mantequilla, la harina, la sal y la levadura y mezcla 30 segundos a velocidad 5. Sabrás que va bien cuando la masa caiga del vaso formando una cinta espesa, sin hilos de harina seca.

Vierte la mitad de la masa en el molde y alísala con la espátula. Distribuye encima la mitad de las rodajas de manzana, sin amontonarlas. Cubre con el resto de la masa, coloca el resto de la fruta en la superficie y espolvorea azúcar por encima: esa capa de azúcar es la que se va a caramelizar al hornear.

Hornea a 180 ºC durante unos 40 minutos. A partir del minuto 30, echa un vistazo sin abrir del todo la puerta. Si la superficie ya está muy dorada, coloca un papel de aluminio suelto por encima. Sabrás que está listo cuando al pinchar en el centro con un palillo salga limpio.

Déjalo reposar diez minutos en el molde antes de desmoldar. Sale entero, sin pegarse, y la fruta de arriba se asienta.

Variaciones y maridaje

Con una copa de sidra natural fría o un vino blanco ligeramente dulce, tipo moscatel joven, el bizcocho gana bastante. La acidez de la sidra limpia la grasa de la mantequilla y el punto dulce del moscatel acompaña a la manzana caramelizada. Para el desayuno, un té negro con leche funciona mejor que el café solo.

La conservación es sencilla: cuatro o cinco días en un recipiente hermético a temperatura ambiente, y hasta tres meses congelado en porciones ya cortadas. Para recuperarlo, unos segundos de microondas o diez minutos de horno suave a 120 ºC. Nunca lo guardes en la nevera si puedes evitarlo, porque el frío le roba la esponjosidad.

Si quieres cambiar la fruta, la pera conference aguanta igual de bien las dos capas y en verano el melocotón en láminas queda muy resultón. En cuanto a los frutos secos, la almendra tostada es la sustitución más directa, aunque pierde ese fondo mantecoso del anacardo.

Y para quien no tenga Thermomix: la receta se hace perfectamente con batidora de varillas. Tritura los anacardos con el azúcar en un molinillo hasta que queden en polvo y después mezcla los líquidos primero y los secos tamizados al final, con movimientos envolventes hasta que no queden grumos.