El lehendakari Imanol Pradales advirtió este miércoles en el Parlamento Vasco de que ‘aún hay rescoldos que podrían prender’ en Euskadi, durante el debate monográfico sobre seguridad que la Cámara acoge en plena precampaña electoral y tras los altercados registrados esta semana en el barrio bilbaíno de Deusto.
Qué dijo Pradales y qué quedó sin aclarar
El pleno lo impulsaron PNV y PSE-EE, y su celebración estaba fijada antes de los disturbios. En su intervención, el lehendakari no aportó ningún dato sobre el dispositivo de la Ertzaintza que no impidió que cientos de encapuchados convirtieran la avenida Lehendakari Agirre en una cadena de hogueras. Ardieron 38 contenedores y cinco coches, según el balance difundido tras los incidentes.
Pradales se refirió a dos episodios concretos. El primero, las identificaciones de dos miembros de Jardun acompañados por un ciudadano irlandés en Eskoriatza. El segundo, la emboscada de radicales registrada esta semana. A partir de ahí reclamó ‘un paso al frente de manera inmediata y simultánea’ de todos los partidos vascos.
Ese requerimiento apuntaba a EH Bildu, segunda fuerza de la Cámara, que este martes se desmarcó de la declaración institucional del Ayuntamiento de Bilbao en la que se aludía a los gritos a favor de ETA coreados durante los actos violentos en Deusto.
El eco del debate trasciende Euskadi. PNV y EH Bildu son fuerzas determinantes en la aritmética del Congreso, y la disputa sobre la violencia callejera se proyecta sobre el clima de la precampaña vasca. La presencia de Aitor Esteban en el hemiciclo, acompañado por la líder jeltzale en Álava, Jone Berriozabal, y por la portavoz en el Congreso, Maribel Vaquero, situó la sesión en clave de dirección del partido.
Las posiciones del PP y Vox ante los altercados
Las críticas más duras llegaron del PP y de Vox. El presidente del PP vasco, Javier de Andrés, afeó al lehendakari que ‘ustedes desconfían de la Ertzaintza’ por la colocación en cargos de la Policía vasca de dirigentes de batzoki, y sostuvo que el cuerpo ‘se ausentó en un momento clave’ al permitir que los radicales se desplegaran por la avenida.
El lehendakari fijó la violencia como línea roja de la convivencia, pero no detalló qué falló en el operativo policial desplegado en Deusto.
De Andrés pidió la dimisión del consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, y enumeró dos dispositivos anteriores que considera fallidos: el del 12 de octubre de 2025 en Vitoria y el de la final del Mundial del pasado mes de julio, cuando cientos de radicales agredieron a aficionados de la selección española en las calles de Bilbao.
Tras escuchar al PP, Pradales respondió con una frase que resume su posición: ‘La violencia marca una línea roja que jamás debemos cruzar: la que separa la libertad de la imposición, el respeto del sometimiento y la convivencia del miedo’. El lehendakari recuperó además el concepto de ‘mínimo suelo común’ que los grupos aprobaron en la Cámara en 2013 bajo la denominación de suelo ético.
Del ‘suelo ético’ de 2013 al monográfico de 2026
Aquel acuerdo, respaldado entonces por PNV y PSE-EE, fijaba como ‘indispensable’ el reconocimiento del daño causado por el terrorismo de ETA, la deslegitimación de la violencia y la defensa de los derechos humanos. EH Bildu no lo suscribió. El texto forma parte de la documentación oficial del Parlamento Vasco y es la referencia que el lehendakari ha vuelto a invocar este miércoles, trece años después.
El monográfico llega con la precampaña electoral en marcha y con el PP y Vox reclamando responsabilidades políticas sobre la Ertzaintza. Sobre la mesa queda la pregunta que no obtuvo respuesta en el hemiciclo: qué falló en el operativo del lunes en Deusto y quién asume la responsabilidad. La exigencia de dimisión del consejero Bingen Zupiria sigue vigente, mientras el lehendakari mantiene su llamamiento a un pronunciamiento conjunto de los grupos sobre la violencia.

