La DANA marca la campaña electoral del 29-N: los partidos colocan a los protagonistas de la riada en sus listas

El segundo aniversario de la catástrofe abre una campaña en la que el PP llega con ventaja en los sondeos y el malestar de los municipios inundados sigue pendiente de las urnas.

La DANA centra la campaña del 29-N: el PSOE recupera a Pilar Bernabé y el PP recurre a alcaldes de la riada.

De la emergencia a las papeletas: quién capitaliza la riada y quién prefiere no mirarla

Dos años después de que el agua arrasara buena parte de la provincia de Valencia, la política valenciana ha tomado una decisión: la catástrofe no se hereda, se rentabiliza. El PSOE ha colocado en un puesto de salida a Pilar Bernabé, la que fuera delegada del Gobierno, cuyo protagonismo se disparó durante los días de la emergencia. La operación no es casual. Bernabé representa, en el relato socialista, la respuesta del Estado frente a un Consell entonces en manos del PP. Ahí está el primer marco de esta campaña: no se discute qué pasó, sino quién respondió.

Los populares, contra lo que sugeriría el manual del candidato prudente, tampoco han rehuido el debate. Colocaron a dos alcaldes de municipios afectados en puestos de salida el de Utiel y el de Algemesí. El segundo no llegó a consolidarse; una componenda interna forzó su retirada antes de que la campaña arrancara del todo. Del primero, como de Bernabé, existe cierta unanimidad: se volcó en la emergencia desde el primer minuto, bastante más que otros.

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La cabeza de lista al Congreso es la alcaldesa de València, María José Catalá, que gobierna una ciudad con 17 muertos en sus pedanías. La candidata al Senado, Susana Camarero, fue portavoz del Consell durante la gestión de la emergencia. Sus méritos para encabezar las papeletas son otros, desde luego. Pero nadie sostiene en serio que sean ajenas a lo ocurrido el 29 de octubre de 2024.

Un 29-N en clave nacional con el fango de fondo

29-N autonómicas

El calendario añade ruido a la resaca. El segundo aniversario coincide con una campaña de elecciones generales atravesada por el trágico accidente ferroviario de Toledo, que obligó a los partidos a suspender actos y reordenar la agenda. En ese escenario, los asuntos valencianos quedan supeditados al debate nacional y a las consecuencias de la última tragedia en las vías de alta velocidad. Nadie sabe con certeza cuánto pesará el 29-O en una papeleta que se decide, sobre todo, fuera de la Comunitat.

Lo que apuntan las encuestas publicadas es que el desgaste del PP valenciano se ha amortiguado. Los populares lideran la carrera hacia la Generalitat con Juanfran Pérez Llorca al frente, president desde diciembre de 2025 —aunque su candidatura no está cerrada—. Amortiguar no es borrar. En la zona devastada, el recuerdo no admite matices estadísticos.

Dos años después, la DANA ya no es solo una emergencia: es el marco electoral que ningún partido quiere dejar en manos del adversario.

La campaña del 29-N tampoco agota el calendario. En primavera llegarán las autonómicas y las municipales, y ahí el malestar se mide casa por casa, calle por calle. Ya hay alcaldesas que no han aguantado la presión y han dimitido. Otros regidores han anunciado que no volverán a presentarse en 2027. Y sobrevuela la posibilidad de candidaturas independientes que recojan el cabreo de quienes se sintieron desamparados por unos y por otros. El fango también vota.

El Escenario Valenciano

La política valenciana llega a este aniversario con un mapa conocido. El Consell (el gobierno autonómico que preside Pérez Llorca) sostiene el pacto con Vox, y ese acuerdo condiciona cada decreto sobre reconstrucción que pasa por las Corts Valencianes, el parlamento autonómico de 99 escaños. La oposición se reparte el relato. El PSPV reclama depuración de responsabilidades y ejecución de fondos; Compromís insiste en la vía judicial y en las comisiones de investigación. Mientras, el expresident Carlos Mazón, dimitido en noviembre de 2025, conserva su acta de diputado y sigue siendo pieza central del proceso judicial sobre la gestión de la emergencia. Su nombre pesa en la campaña aunque ya no gobierne.

La dimensión nacional es, aquí, inevitable. En el Congreso, el debate sobre el sistema de protección civil arrastra la comparación con otras catástrofes: la riada del camping de Biescas en 1996, las inundaciones de Murcia en 2012, los incendios de Galicia en 2017. De cada una salió una lección institucional y, casi siempre, una reforma a medias. Los avisos de la Agencia Estatal de Meteorología, la coordinación de la UME (la Unidad Militar de Emergencias) y el papel del Consorcio de Compensación de Seguros —el organismo estatal que cubre daños de catástrofes cuando el seguro privado no llega— forman parte de un mismo rompecabezas que ninguna administración ha terminado de encajar. Para el PP nacional, la DANA es un flanco; para el Gobierno de Sánchez, una prueba de gestión que también se vota el 29-N.

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La proyección es doble. A corto plazo, las listas del 29-N y el cierre de campaña dirán cuánto resiste el marco de la riada en el electorado urbano de Valencia, Alicante y Castellón. A medio, la primavera de 2027 será otra cosa: allí se juegan las alcaldías de los municipios inundados y la mayoría en las Corts. El Consell tiene por delante la ejecución de las ayudas comprometidas y la obligación de explicar, una por una, dónde está el dinero. La campaña que arranca este jueves no cierra heridas. Solo las pone en el escenario.

Ficha del Caso

  • El caso: La DANA del 29 de octubre de 2024, con 233 víctimas mortales, regresa al centro del debate político en su segundo aniversario y en plena campaña de las elecciones generales del 29-N.
  • Datos importantes: Pilar Bernabé, exdelegada del Gobierno, ocupa un puesto de salida en la lista del PSOE; el PP situó a los alcaldes de Utiel y Algemesí, este último retirado por una componenda interna. Catalá encabeza la lista al Congreso y Camarero, la del Senado. Autonómicas y municipales, en primavera de 2027.
  • Resumen: La gestión de la riada se convierte en eje de la campaña nacional y en el gran condicionante de la política valenciana, con el PP amortiguando el desgaste en los sondeos y el malestar de los municipios afectados aún pendiente de las urnas.