El embargo a Cuba pierde por primera vez en tres décadas el respaldo de buena parte de América Latina. La Asamblea General de la ONU aprobó el miércoles 28 de octubre su condena anual al bloqueo estadounidense, pero el mapa del voto ya no es el de siempre: Colombia se alineó con Estados Unidos y votó en contra.
Qué aprobó la ONU y cómo quedó el mapa del voto
La resolución salió adelante con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, según el recuento que publica la prensa colombiana. Traducido: el texto se adopta, como cada año desde 1992, pero el bloque que sostiene a La Habana se ha resquebrajado por el flanco que menos se esperaba. Nunca en tres décadas hubo tantos votos contrarios.
Junto a Estados Unidos rechazaron la resolución Argentina, Ecuador, Paraguay y Costa Rica, además de Hungría, Marruecos, Ucrania y Emiratos Árabes Unidos. Se abstuvieron Italia, Alemania y Grecia, y también Chile, Honduras y Perú, que el año anterior habían respaldado el texto. Venezuela ni siquiera participó en la votación.
El caso colombiano es el que más ruido hace. La Cancillería justificó el giro «por instrucción del presidente Abelardo De La Espriella y bajo el liderazgo del canciller Omar Bula», y sostuvo que la decisión responde a la defensa de «la democracia, de la libertad y de la seguridad nacional». En el mismo comunicado habló de mantener «una posición firme frente a los regímenes autoritarios».
La oposición interna no tardó en responder. El Pacto Histórico reclamó «el diálogo entre los pueblos, la soberanía y el derecho de Cuba a construir su propio destino», y el representante Yeisson Sua Cajamarca recordó que «Cuba acompañó la búsqueda de la paz en Colombia». La bancada se había reunido horas antes con el embajador cubano, Carlos de Céspedes Piedra.
Por qué el giro de Colombia se mira con lupa desde Madrid
Aquí está la clave para España. Cuba no es un expediente lejano: es un mercado donde operan cadenas hoteleras españolas como Meliá e Iberostar, y un país en el que la inversión española figura entre las más relevantes del continente europeo desde hace décadas. Cada vez que Washington aprieta el bloqueo, esas compañías quedan en mitad del fuego cruzado.
La resolución de la ONU no es vinculante, pero mide algo más útil: cuántos países están dispuestos a incomodar a Washington por Cuba.
Conviene recordar el precedente de 2019, cuando la Administración de Donald Trump activó el Título III de la Ley Helms-Burton, la norma que permite litigar ante tribunales estadounidenses contra quienes se beneficien de propiedades expropiadas tras 1959. Aquello abrió expedientes contra compañías europeas, varias de ellas españolas, y forzó a más de una a revisar su exposición en la isla.

España no aparece entre los países que rechazaron el texto ni entre las abstenciones que recoge la información disponible. Su voto ha sido favorable de forma sostenida desde 1992, y ese es precisamente el punto delicado: la Unión Europea ya no habla con una sola voz sobre Cuba. Con Italia, Alemania y Grecia fuera del consenso, mantener la posición tradicional tiene un coste creciente en Bruselas.
Lo que tres décadas de votaciones dicen del aislamiento cubano
La resolución cubana es el ejercicio diplomático más antiguo y repetido de la Asamblea General. Entre 2005 y 2024, La Habana obtuvo de forma sostenida más de 182 votos favorables, con Estados Unidos e Israel como opositores casi únicos. Ese dato era la gran arma narrativa del régimen: el mundo entero contra el bloqueo. El 28 de octubre de 2026 ese relato recibió su primer golpe serio.
Este año la resolución incorporó una referencia a las consecuencias del bloqueo petrolero aplicado por Washington desde enero, y La Habana acusó a Estados Unidos de presionar «por segundo año consecutivo» a varios países para retirar su apoyo. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, lo resumió así: «El bloqueo mata y castiga a nuestra población silenciosamente como nunca antes».
Del otro lado, el embajador estadounidense Mike Waltz negó la existencia del bloqueo y atribuyó las penurias del pueblo cubano «exclusivamente» a un «régimen comunista corrupto». Dos relatos incompatibles que llevan tres décadas chocando en el mismo hemiciclo y que ahora se cruzan con una variable nueva: aliados tradicionales de La Habana cambiando de casilla.
Para España, el detalle relevante no es el discurso sino la aritmética. El bloque que respaldaba sin matices la resolución se ha estrechado, y la foto europea queda partida entre abstenciones y un rechazo húngaro. En ese escenario, sostener el voto favorable tiene una lectura política en Bruselas y otra muy distinta en La Habana, donde las empresas españolas siguen esperando certidumbre regulatoria para sus contratos turísticos y energéticos.
Los próximos meses dirán si el giro colombiano fue un accidente de política interior o el arranque de algo mayor. Merece la pena seguir dos señales: si más países latinoamericanos consolidan el voto contrario en la próxima Asamblea y si la Unión Europea fija una posición común sobre el bloqueo. España tiene intereses en ambas respuestas, y no son menores.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: La Asamblea General de la ONU renovó el 28 de octubre de 2026 su condena al embargo estadounidense sobre Cuba. Colombia, con Abelardo De La Espriella, votó en contra y rompió la posición histórica de la región.
- Datos importantes: 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones. Entre 2005 y 2024 la resolución superaba habitualmente los 182 apoyos, con Estados Unidos e Israel como únicos opositores.
- Resumen: El giro debilita el relato cubano y abre una brecha europea que afecta a la inversión española en la isla, expuesta al Título III de la Ley Helms-Burton.
