El Parlament mantiene su agenda pese al luto por Urda y aplaza las medallas de honor

La Cámara catalana celebra comisiones y audiencias mientras el Govern de Illa suspende todos sus actos y decreta tres días de luto. La ceremonia de las medallas de honor se traslada al 9 de diciembre.

El Parlament mantiene hoy su actividad ordinaria pese al luto oficial por la tragedia ferroviaria de Urda. La Mesa de la Cámara, con Josep Rull en la presidencia, decidió conservar comisiones y audiencias y reducir el gesto institucional a un minuto de silencio al mediodía y al aplazamiento de la entrega de las medallas de honor de 2026, que debía celebrarse este mismo jueves y se traslada al 9 de diciembre.

El siniestro ocurrido este miércoles en la estación toledana ha dejado, según el último recuento oficial, 64 fallecidos y 54 heridos. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, compareció por la tarde para confirmar la cifra y señaló a Adif por la caída del sistema de control de la estación y por la puesta en circulación del tren de Renfe que acabó chocando con un convoy de Iryo detenido en la vía.

Lo que se mantuvo, lo que se aplazĂł y lo que se hizo en silencio

Las comisiones siguieron su curso. Tres consellers estaban citados: Núria Parlon, para explicar los altercados del pasado sábado en Barcelona; Sílvia Paneque, por el origen del incendio de les Gavarres del verano; y Raúl Moreno, sobre las políticas de juventud de la Generalitat.

Publicidad

Rull tampoco suspendió sus audiencias: la cónsul general de la República de Corea en Barcelona, Sara Ahn; una representación del diario Via Empresa; la Asociación de Cardiopatías Congénitas y la Fundació CorAvant. Eso sí, sin difusión, con perfil bajo y con la renuncia expresa a un acto vespertino fuera del Palau. Los premios Antoni Carné, previstos para este viernes 30 de octubre, quedan para la semana que viene.

El presidente de la Cámara habĂ­a escrito a primera hora en redes sociales que seguĂ­a con mucha angustia las informaciones que llegaban sobre el alcance de la tragedia y se declaraba ‘afectado por el accidente’. La literalidad del mensaje contrasta con la decisiĂłn de sostener el dĂ­a parlamentario. El detalle de la actividad de la jornada puede consultarse en la web oficial del Parlament.

Hay lutos que se miden en decretos y otros en lo que una instituciĂłn decide no hacer. El Parlament eligiĂł la segunda vĂ­a, y solo a medias.

El contraste con el Govern y con el resto de cámaras

Rull Parlament

La respuesta catalana ha sido desigual, y ahí está el dato político. El Govern de Salvador Illa canceló todos sus compromisos y decretó tres días de luto oficial. La Generalitat apareció institucionalmente recogida; la Cámara, en cambio, siguió trabajando. Otros parlamentos autonómicos suspendieron plenos y actos. En la Ciutadella, la consigna fue la normalidad posible.

En la Mesa también participaron algunos grupos en las conversaciones y respaldaron la decisión, según la información publicada por Crónica Global. No hubo unanimidad explícita, pero tampoco confrontación pública. La precampaña en la que está sumergido el país aconsejaba justamente lo contrario: discreción máxima. Salvo Vox, todas las formaciones han cancelado actos, incluido el que Alberto Núñez Feijóo tenía agendado en la plaza Urquinaona de Barcelona y la presentación de candidatos barceloneses que Illa no ha celebrado.

Para el viajero catalán de Rodalies, el debate abierto por Puente no es abstracto: la fiabilidad de Adif y de Renfe es material sensible en una red que arrastra incidencias crónicas desde hace años. Que el titular de Transportes señalara al gestor de infraestructuras pocas horas después del siniestro introduce un eje de confrontación que en plena precampaña se va a explotar.

Por qué la normalidad de Rull no es un gesto neutral

La lectura fácil es que Rull ha protegido la institución del contagio emocional y ha evitado que una tragedia ajena a Cataluña paralice el trabajo legislativo. La lectura incómoda es otra: el president de la Cámara pertenece a Junts, su partido se juega el espacio de la oposición y cada decisión de estos días se leerá en clave electoral.

Publicidad

Lo que observamos es una asimetría de criterio entre el Govern y el Parlament que no se explica solo por el reglamento. Si la Generalitat entendió que la magnitud del siniestro exigía parar tres días, la Cámara podía haber suspendido sin coste institucional alguno. Mantener las comisiones tiene, además, un efecto secundario: Parlon, Paneque, y Moreno siguen citados para responder por los altercados de Barcelona, el incendio de les Gavarres y las políticas de juventud. La actualidad no se detiene cuando conviene que no se detenga.

El precedente que maneja la propia Cámara ante catástrofes de alcance estatal es el de suspender los actos protocolarios y conservar la labor ordinaria. Aplicado al pie de la letra, el criterio es defendible. Aplicado con el calendario que se avecina, admite otra lectura: la de una institución que dice sentir angustia y, al mismo tiempo, no quiere ceder ni un día de foco. Y el Parlament es, por definición, el escenario donde todo se mira con lupa.

La prueba de fuego llegará el 9 de diciembre, cuando la Cámara recupere la entrega de las medallas de honor de 2026 que hoy quedaban sobre la mesa. Antes, la semana que viene, los premios Antoni Carné. Y en medio, un minuto de silencio al mediodía que, por breve, no dejará de compararse con los tres días de luto decretados por el Govern.