1Las miles de familias que se quedan fuera: cuántas denegaciones por fallo algorítmico y quiénes son
Las cifras exactas de cuántas familias se han quedado fuera por un fallo de código no existen: ninguna administración las ha publicado. Lo que sí está documentado es el mecanismo y quiénes lo sufren. En 2019, Civio demostró que BOSCO, la aplicación del Ministerio para la Transición Ecológica que las eléctricas usan para decidir el bono social, devolvía «imposibilidad de cálculo» a mujeres viudas pensionistas que sí cumplían los requisitos por la vía de la renta, y exigía a las familias numerosas un consentimiento para consultar ingresos que la norma no contempla. La comercializadora trasladaba el «no» al solicitante y ningún empleado público revisaba la decisión. La escala del fallo se mide en el conjunto del sistema: el bono alcanza a cerca de 1,6 millones de hogares, menos del 25% de los beneficiarios potenciales, y en enero de 2019 sumaba 1.111.958 perceptores frente a más de 5,5 millones posibles.
El Ingreso Mínimo Vital permite ver el volumen agregado, aunque mezcla denegaciones por requisitos con errores de tramitación. En sus primeros quince meses se rechazaron 888.000 solicitudes frente a 337.000 aprobadas, y la AIReF calculó que dos tercios de las presentadas en 2022 acabaron en denegación; en 2023, el 56% de las personas elegibles ni siquiera lo solicitó. El Tribunal de Cuentas situó la unidad de convivencia como causa creciente de rechazo, del 13,55% de las denegaciones en 2020 al 31,95% en 2023, un criterio que golpea a quien comparte piso, a los menores de 30 años y a hogares con historiales laborales atípicos. La Agencia Española de Protección de Datos dictaminó en noviembre de 2024 que BOSCO adoptaba decisiones individuales automatizadas sin intervención humana significativa, y el Supremo ordenó en septiembre de 2025 abrir su código: es la vía para contar, por fin, cuántos rechazos fueron errores y no normas.
