EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El FOMC, el comité que decide los tipos en la Reserva Federal, los ha mantenido en el rango del 3,75% al 4,00% con una votación de 10-2.
- ¿Quién está detrás? El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, defendió a la mayoría; Lisa Cook y Beth Hammack votaron por subir un cuarto de punto.
- ¿Qué impacto tiene? Unos tipos altos sostenidos en EE. UU. mantienen el dólar firme, encarecen la refinanciación de la deuda española y presionan el cruce euro-dólar.
La Reserva Federal mantiene los tipos de interés en el 3,75%-4,00% con una votación de 10-2.
El FOMC (el Comité Federal de Mercado Abierto, el órgano que fija el precio del dinero en Estados Unidos) cerró el miércoles en Washington con diez votos a favor y dos en contra. La gobernadora Lisa Cook y la presidenta de la Reserva Federal de Cleveland, Beth Hammack, no pedían recortes. Pedían un cuarto de punto más. Es la primera disidencia de Cook desde que ocupa el cargo y la segunda de Hammack desde julio.
Una votación de 10-2 con la inflación en el 3,7% y el petróleo al alza
La fotografía macroeconómica explica la fractura. La inflación anual cerró septiembre en el 3,7%, con la gasolina subiendo con fuerza por la guerra con Irán. En septiembre el comité ya había aplicado un cuarto de punto, el primer incremento desde 2023. El banco central persigue un objetivo del 2% al que no termina de llegar.
Beth Hammack lo advirtió el 12 de octubre, en un discurso previo a la reunión. Con cada mes que pasa, una inflación persistentemente elevada aumenta el riesgo de que una mentalidad inflacionaria se enraíce en la economía‘, dijo.
Lisa Cook apuntó el 28 de septiembre a tres focos: la energía, los alimentos, y el transporte, además del despliegue acelerado de la inteligencia artificial y los cuellos de botella en las cadenas de suministro. Sobre la subida de septiembre fue explícita: ‘Este incremento era para atacar la inflación, que lleva demasiado tiempo alta’.
La Reserva Federal no discute si la inflación es un problema: discute cuántos meses puede permitirse esperar antes de volver a subir.
Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, defendió a la mayoría en la rueda de prensa posterior. ‘Si me hubieran escuchado en esa sala los últimos dos días, el consenso abrumador es que esta medicina monetaria empieza a funcionar algo, pero no hay conclusiones firmes’, dijo. Y añadió: ‘No voy a ser yo quien diga que el precio del petróleo no ha subido’.
El comunicado oficial del comité también movió ficha. Describió la actividad económica como expansiva a ‘ritmo fuerte’, una mejora respecto a la evaluación de septiembre, subrayó la resistencia del gasto interno y constató que el desempleo apenas se ha movido. Más crecimiento y menos paro son argumentos para esperar sin prisa. El texto completo está disponible en la web de la Reserva Federal.
El canal español: del bono americano a la factura de las empresas
El tipo oficial del 3,75%-4,00% en Estados Unidos no se queda en Washington. Marca el suelo del precio del dinero en medio mundo. La deuda española se financia con una prima sobre el bono americano, de modo que cada mes que la Fed mantiene el pie en el freno se traduce en una refinanciación más cara para el Tesoro y en más presión sobre el coste de las hipotecas.
El cruce euro-dólar es el otro termómetro. Con la Fed quieta y un Banco Central Europeo sin margen claro para seguir bajando, el euro no encuentra argumentos para recuperar el terreno perdido. El diferencial de tipos es el que manda, y hoy juega a favor del dólar.
Las empresas españolas con intereses en Estados Unidos —Santander, BBVA, Iberdrola, Ferrovial— presupuestan proyectos con esa referencia. También el turismo nota el efecto: un dólar fuerte abarata el viaje de los americanos a España y encarece el de los españoles que cruzan el Atlántico.
La Lógica de Washington
¿Por qué el comité se queda quieto cuando dos de sus miembros avisan de que llega tarde? Porque el mandato es doble —inflación y empleo— y hoy los indicadores apuntan en direcciones distintas: precios altos, mercado laboral sólido. En esa tesitura, la mayoría prefiere ver el efecto completo de la subida de septiembre antes de mover otra vez la palanca. No es indecisión. Es secuenciación.
La expresión ‘medicina monetaria’ que usó Warsh remite a un manual viejo y muy americano: el de Paul Volcker, el presidente de la Fed que en 1979 aceptó llevar los tipos hasta el 20% y provocar una recesión antes que convivir con una inflación descontrolada. Aquella apuesta le costó al Partido Republicano varias elecciones y le ganó al banco central cuatro décadas de credibilidad. Cada vez que la Fed discute si esperar o apretar, discute en realidad cuánto de aquel legado quiere conservar.
A eso se suma la política. Donald Trump ha reclamado públicamente tipos más bajos y ha intentado apartar a Lisa Cook del consejo de gobernadores por unas acusaciones de fraude hipotecario que ella niega, según ha publicado The Daily Caller. El detalle no es menor: el voto disidente de Cook fue por subir, no por bajar, lo que deja a la Casa Blanca en el lado opuesto de su propia gobernadora. La incógnita es si el comité está esperando datos o esperando que el tono político cambie.
El riesgo que señalan los dos disidentes es el clásico: llegar tarde y tener que apretar el doble. La próxima reunión del FOMC, previsiblemente en diciembre, dirá si el 10-2 fue un aviso o una excepción. Madrid y Bruselas mirarán la misma rueda de prensa con otro interés: el de saber cuánto tiempo más van a pagar la financiación al precio de Washington.
Ficha del Caso
- El caso: El FOMC mantuvo los tipos en el 3,75%-4,00% con dos disidencias que reclamaban un cuarto de punto adicional ante una inflación del 3,7%.
- Datos clave: Votación de 10-2; Lisa Cook y Beth Hammack a favor de subir; inflación anual del 3,7% en septiembre; actividad a ‘ritmo fuerte’ según el comunicado; subida de un cuarto de punto ya aplicada en septiembre, la primera desde 2023.
- Para España: Unos tipos altos sostenidos en EE. UU. encarecen la refinanciación de la deuda española, mantienen el dólar firme frente al euro y condicionan los presupuestos de Santander, BBVA, Iberdrola o Ferrovial en el mercado americano.

