Feijóo exige una revisión independiente de la red ferroviaria y una doble investigación del siniestro de Urda, con al menos 68 muertos.
La exigencia del PP: auditar la red y saber qué se hizo desde Adamuz
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, sostiene que los ciudadanos tienen derecho a saber en qué “estado se encuentran las vías y los sistemas de seguridad” del país. De ahí su exigencia: una “revisión completa e independiente” de toda la red ferroviaria y una doble investigación, una del Gobierno y otra en sede judicial, según las declaraciones recogidas por Europa Press en las últimas horas. La petición llega después del choque de dos trenes en Urda, en la provincia de Toledo, que ha dejado al menos 68 fallecidos.
Feijóo no se queda en el caso de Toledo. Pregunta también qué medidas se han adoptado desde el accidente de Adamuz, en Córdoba, el pasado enero. La pregunta tiene una segunda lectura: si lo hecho desde entonces ha sido suficiente o si la seguridad de la red sigue pendiente de una revisión en profundidad. De paso, sitúa el foco en la gestión de las infraestructuras y en los protocolos que las acompañan.
La doble investigación que reclama el líder del PP separa dos responsabilidades. Una es política y corresponde al Gobierno, que debería rendir cuentas sobre la supervisión del sistema. La otra es judicial y afecta a la depuración de responsabilidades concretas. La exigencia no menciona expresamente a Adif, el administrador de infraestructuras ferroviarias, pero cuando Feijóo habla del “estado de las vías” el foco apunta a ese organismo y a los sistemas de señalización y seguridad.
Una revisión independiente que reabre el debate sobre la seguridad de las vías

La palabra “independiente” no es menor. Feijóo no pide una auditoría interna del Ministerio de Transportes, sino una revisión externa de toda la red. Eso implica técnicos ajenos a la estructura del operador, metodología pública y conclusiones verificables. Es el tipo de encargo que, si se limita a un informe de despacho, nace cuestionado.
Una auditoría que no es independiente no sirve para nada: la credibilidad de la revisión depende tanto del quién como del cómo se haga.
El calendario tampoco ayuda a bajar la tensión. Cada semana que pasa sin que se aclaren las medidas adoptadas desde enero es una semana más de preguntas sin respuesta. El PP tiene ahora un argumento que el Gobierno no puede ignorar: la seguridad ferroviaria no admite respuestas parciales. Y el Gobierno, la obligación de dar una. No es lo mismo prometer una revisión que ponerle fecha, equipo y método.
Hay un precedente que el PP conoce bien. La red española arrastra décadas de inversiones desiguales y de tramos donde la modernización llega con retraso. La revisión que pide Feijóo afectaría a corredores de alta velocidad, pero también a las líneas convencionales y de media distancia, donde los incidentes tienen menos eco mediático y más recorrido institucional. Ahí es donde la letra pequeña pesa. Y ahí, precisamente, es donde una auditoría independiente tiene más que decir.
El Laboratorio Gallego
Feijóo no llega a este debate desde fuera. Gobernó a Xunta de Galicia —el gobierno autonómico gallego, con sede en Compostela— entre 2009 y 2022, y su mandato quedó marcado por el accidente del Alvia en Angrois, a las afueras de Santiago de Compostela, en julio de 2013. Aquel siniestro dejó 80 muertos y una década de procedimientos judiciales. Quien ha pasado por eso sabe que la gestión política de una tragedia ferroviaria se mide en décadas, no en semanas.
La lectura nacional es clara. Feijóo traslada a Madrid el método que ya aplicó en Galicia: exigencia técnica, auditoría externa y doble carril, administrativo y judicial. En el PPdeG —el Partido Popular de Galicia, la formación que gobierna la comunidad con mayorías absolutas desde 2009— esa manera de gestionar la crisis se considera una seña de identidad. En el Parlamento de Galicia, el PPdeG tiene mayoría absoluta, el BNG ejerce como primera fuerza de la oposición y el PSdeG ocupa la tercera plaza. Ahora el método se prueba a escala estatal. Y el resultado, si la revisión sale adelante, marcará el tono del PP en la próxima legislatura.
Queda la proyección. La pelota está en el tejado del Gobierno, que tendrá que decidir si responde en sede parlamentaria, si acepta una comisión de investigación o si se limita a defender la labor de los organismos supervisores. Galicia, mientras tanto, mira con atención: su red de media distancia, con tramos de vía única y trazados de montaña, es el mejor termómetro para saber si la revisión es de verdad o de escaparate. La próxima cita parlamentaria lo dirá.
Ficha del Caso
- El caso: Feijóo reclama una revisión independiente de la red ferroviaria y dos investigaciones tras el siniestro de Urda, con al menos 68 muertos.
- Datos importantes: El líder del PP pide saber qué medidas se adoptaron desde el accidente de Adamuz, en enero. Reclama una auditoría externa de vías y sistemas de seguridad, además de una investigación del Gobierno y otra judicial.
- Resumen: La exigencia sitúa la seguridad ferroviaria en el centro del debate nacional y obliga al Ejecutivo a responder. Galicia, con el precedente de Angrois, mira la revisión como un test de credibilidad.
