La huelga de maquinistas de Renfe en Cataluña: Semaf convoca paros el 10 y el 12 de noviembre

Los paros del 10 y el 12 se suman a la huelga general del día 11 y encadenan tres jornadas de afectaciones en Rodalies. Semaf acusa a Transportes, Renfe y Adif de incumplir el acuerdo de seguridad firmado en febrero.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A los usuarios de Rodalies y de los trenes de media distancia en Cataluña, en especial a los viajeros de la R1, la R2, la R3, la R4, la R7 y a los regionales hacia Lleida, Girona y Tarragona.
  • ¿Cuándo ocurre? Martes 10 de noviembre, huelga de 24 horas; miércoles 11, huelga general; jueves 12, paros parciales repartidos durante toda la jornada.
  • ¿Qué cambia? Que tres días consecutivos dejan al viajero sin margen para improvisar alternativas. Los servicios mínimos los decreta la Generalitat y deben consultarse en la web de Rodalies antes de cada jornada.

La huelga de maquinistas de Renfe en Cataluña encadena tres jornadas: Semaf convoca paros el 10 y el 12 de noviembre. En medio, el miércoles 11, la huelga general. Rodalies afronta su semana más delicada del otoño justo después de una jornada de movilizaciones en la que Renfe suprimió el 6% de los trenes y la compañía cifró el seguimiento en el 26,6% de la plantilla.

El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios considera que el pulso funciona. De ahí las dos nuevas convocatorias, anunciadas apenas unas horas después de los paros del jueves 29 de octubre. La lectura del sindicato es simple: si el Ministerio de Transportes, Renfe y Adif no mueven ficha por las buenas, la moverán por las malas. Y el calendario les da la razón en algo: tres días consecutivos de afectaciones son mucho más difíciles de digerir para el viajero que una huelga aislada.

Qué pasa el 10, el 11 y el 12: tres días, tres escenarios

El martes 10 de noviembre la convocatoria es de huelga total durante las 24 horas. Traducción práctica: afectación amplia desde el primer tren de la mañana, con servicios mínimos decretados por la Generalitat y el resto de circulaciones condicionadas a la adhesión de los maquinistas.

Publicidad

El miércoles 11 no hay convocatoria propia de Semaf. Ese día la protesta es la huelga general. Ahí el maquinista se suma, o no, al paro general, y el resultado sobre la red depende de cómo se crucen ambos calendarios. En la práctica, Rodalies funcionará por debajo de lo habitual aunque los mínimos cubran una parte del servicio.

El jueves 12 la fórmula cambia por completo. Semaf ha registrado paros parciales repartidos a lo largo de la jornada, un formato que suele generar más desconcierto que la huelga total: trenes que salen, trenes que no, y un horario que se rompe a media mañana. Para el usuario, es el día más imprevisible de los tres.

Conviene recordar que en Cataluña la competencia sobre Rodalies está traspasada. Los servicios mínimos los fija el Departament de Territori y deben publicarse en el DOGC y en la web de Rodalies de Catalunya antes de cada jornada. En los trenes de media distancia de titularidad estatal, en cambio, el decreto sale del Ministerio de Transportes. Dos administraciones, dos calendarios de publicación. Ese detalle explica por qué a veces el viajero conoce los mínimos de la R2 y no los del regional a Lleida.

El conflicto se negocia en Madrid, se decreta en Barcelona y se sufre en el andén de la R3 a las siete de la mañana.

Qué líneas de Rodalies se llevan la peor parte

En las huelgas de maquinistas, la afectación no se reparte por igual. Los servicios mínimos suelen concentrarse en las horas punta y en los troncales con más demanda: la R1 del Maresme, la R2 del Garraf y el Aeroport, la R3 hacia Vic, la R4 del Vallès y la R7 hacia Molins de Rei, además del ramal aeroportuario. Son las líneas que el usuario reconoce de memoria porque son las primeras que se resienten.

huelga Rodalies noviembre

Las más frágiles son las de menor frecuencia. En comarcas donde la R3 o la R12 pasan cada media hora, un tren suprimido deja al viajero sin alternativa durante una hora larga. Ahí no hay Metro ni bus lanzadera que salve la mañana. El ejemplo del jueves 29 de octubre es elocuente: el 6% de los trenes suprimidos suena a poco, pero la mayoría de las supresiones se concentra en las horas de entrada al trabajo y en los trayectos con menos margen.

El acuerdo de febrero que sigue esperando

El origen del conflicto no es salarial. Semaf sitúa el punto de partida en el pacto firmado el 9 de febrero con el Ministerio de Transportes y los presidentes de Renfe y Adif, un acuerdo que permitió desconvocar las huelgas previstas para los días 10 y 11 de aquel mes. Ambos lados se comprometieron a crear equipos multidisciplinares para redactar nuevas normas y procedimientos operativos. Ocho meses después, el sindicato sostiene que todo sigue en el mismo punto.

Publicidad

La acusación es concreta. Desde abril, según la organización, la Administración y las empresas han aplazado ‘de manera reiterada’ las reuniones previstas para desarrollar el pacto. Ni siquiera se ha convocado la comisión encargada de supervisar su cumplimiento. No es un problema de tiempo ni de vías administrativas, dicen: es falta de voluntad.

El secretario general del sindicato, Diego Martín, lo resume sin rodeos: ‘En octubre hemos constatado que todo sigue exactamente en el mismo punto. Somos plenamente conscientes de que, cuando tienen la voluntad de hacerlo, son capaces de tramitar y aprobar normativas en plazos de pocas semanas’. La conclusión que extrae es que lo que falta no es tiempo, sino compromiso real con la seguridad.

A la seguridad se le suman cuatro reivindicaciones que arrastra la plantilla desde hace años: limitar el periodo de becario en las nuevas incorporaciones, aumentar la protección del personal ante atropellos, fijar un procedimiento operativo claro ante averías y emergencias, y resolver las deficiencias técnicas de algunos trenes como los de la Serie 106. Ninguna es de gran calado presupuestario. Todas tocan material rodante y protocolos. Cosas que se firman o no se firman.

Qué debe saber el viajero antes del día 10

El primer consejo es de sentido común: consultar la web y la app de Renfe la víspera de cada jornada, no el mismo día a las siete de la mañana. Los mínimos se publican con antelación, pero suelen sufrir ajustes de última hora. El segundo, mirar el teléfono antes de salir de casa y no después de haber aparcado en la estación.

Para los trayectos dentro del área metropolitana de Barcelona, el Metro, FGC y la red de bus tienen capacidad para absorber buena parte de los desplazamientos cortos, con más tiempo de viaje. El problema real son las relaciones de media distancia y las comarcas donde Rodalies es la única opción. Ahí no hay plan B.

El pulso llega en un momento incómodo. Las competencias están traspasadas, pero la plantilla y el material dependen de Renfe y Adif, dos empresas estatales. Cuando la huelga estalla, el reproche político aterriza en la Generalitat aunque la negociación se dirima en Madrid. Nadie en el Govern lo dirá en voz alta esta semana. Tampoco hace falta.

Queda un margen de once días. Semaf ya ha avisado de que su calendario no está cerrado y de que puede ampliarlo si no hay gestos concretos. La pelota está en el tejado de Transportes: convocar la comisión de seguimiento y poner fechas a los compromisos de febrero. Si no lo hace, el 10 de noviembre los andenes catalanes hablarán por sí solos.