La forma más fácil de hacer leche de avena casera: sale más barata que la del supermercado

Ciento cincuenta gramos de copos y un litro de agua rinden un litro de bebida sin espesantes ni azúcares añadidos. El truco está en ocho horas de remojo y dos minutos de batidora a toda potencia.

Hay una razón por la que la leche de avena casera desapareció de las cocinas y volvió convertida en producto de estantería: da pereza. Yo la hice por primera vez convencido de que sería batir y listo, y lo que salió del vaso era agua turbia con posos. El fallo no estaba en la avena. Estaba en el orden de los pasos.

Y mira que el cartón del súper resuelve: lo abres y tienes tu latte en un minuto. El problema es lo que no ves. La mayoría de los cartones que se venden incluye espesantes, edulcorantes o azúcares para compensar que la avena, por sí sola, es agua y fibra. En casa controlas las tres cosas: qué entra, cuánta azúcar lleva y cuánto cuesta el litro.

La avena es un cereal con un perfil interesante: fibra soluble, betaglucanos y una textura dulzona que no necesita ayuda. Naturalmente no lleva lactosa ni soja, así que encaja bien en muchas mesas donde la leche de vaca genera dudas. Ojo con el gluten: solo es apta para celíacos si los copos están certificados sin gluten, porque la avena se contamina en el campo y en el molino.

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La cuenta es fácil y no hace falta calculadora. Un litro de bebida vegetal sale de 150 gramos de copos y un litro de agua del grifo. Ahí está el ahorro real: pagas cereal a granel, no envase, ni transporte, ni marca. Diecisiete minutos de trabajo activo, más las ocho horas de remojo que corren solas mientras duermes.

El secreto del éxito

  • El remojo, y tirar el agua: ocho horas en la nevera y después escurrir y enjuagar. Ese agua se lleva el almidón sobrante y el sabor áspero; quedártela arruina el litro entero.
  • Dos minutos de batidora: no diez segundos. Hay que romper la hojuela hasta que no quede ningún copo visible. Ahí nace la cremosidad.
  • Filtrar apretando: con bolsa de tela o paño fino, exprimiendo con las manos. Y repetir la pasada dos o tres veces si la quieres muy fina.

Ingredientes

  • 150 g de copos de avena (finos, de los que se ablandan rápido)
  • 1 litro de agua fría y filtrada
  • 1 pizca de sal (opcional)
  • 1 cucharadita (5 ml) de sirope de ágave, miel o dátil (opcional)

La noche antes, cubre los copos con agua abundante en un bol y déjalos en la nevera. No hace falta medir: solo que estén holgados. A la mañana siguiente, escúrrelos en un colador, tira el agua y enjuágalos bajo el grifo con las manos.

Pásalos a la batidora con el litro de agua fría, la sal y el endulzante si lo usas. Tritura a potencia máxima dos minutos completos. Si ves hojuelas nadando, sigue: la mezcla tiene que quedar opaca y sin grumos.

Un litro de bebida vegetal no se improvisa: se planifica la noche anterior y se resuelve en dos minutos de batidora.

Con un cucharón retira la espuma y los sedimentos que suben a la superficie. Son dos cucharadas y no parecen importantes, pero es lo que evita que la bebida se corte al calentarla en el cazo.

Coloca la bolsa de tela sobre una jarra de boca ancha y vierte sin prisa. Cuando el grueso haya bajado, aprieta con las manos hasta sacar la última gota. Para textura muy fina, repite el filtrado dos o tres veces con la bolsa limpia; para una bebida más rústica, una pasada basta.

bebida de avena receta

El bagazo que queda dentro no se tira. Es fibra húmeda y funciona en tortitas, galletas, hamburguesas vegetales, pizzas y bizcochos: mézclalo en la masa con un poco más de líquido y listo.

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Variaciones y maridaje

La conservación manda. Sin conservantes, la bebida aguanta dos o tres días en botella de vidrio bien tapada y en la nevera. Se sedimenta, y eso es normal: agita antes de servir y aprovechas todo.

Aguanta bien el café y el té, y también el cazo. Con un porridge, un chia pudding o un arroz con leche de avena queda un desayuno redondo sin cargar de azúcar. Yo la prefiero templada, sin hervir: al fuego fuerte pierde cuerpo y sabe más a cereal crudo que a otra cosa.

Para darle carácter, añade al vaso de la batidora cacao en polvo, canela, dos dátiles, esencia de vainilla, o escamas de coco. Dos dátiles bastan para un litro; más y deja de ser leche para convertirse en batido.

Si tienes Thermomix, mismo orden y mismo tiempo: vaso, 2 minutos a velocidad 10 y filtrado igual. Y quien ande con prisa puede saltarse el remojo, aunque el resultado pierde finura y gana ese regusto a cereal que a mí no me convence.